Opinión

Puebla tiene talento científico para el siguiente paso

Carlos Anaya Moreno
Carlos Anaya Moreno

CEO de Geo Enlace, empresa de Internet de las cosas desde el año de 2010; y fundador de la Unión de Servicios Solidarios-Banco de Tiempo (2018). Se desempeñó como director General del Registro Nacional de Población de 2004 a 2010. Actualmente, es cofundador de metododelcaso.org y miembro de “Laicos en la Vida Pública”.  

Los proyectos juveniles que llegarán a ExpoCiencias muestran creatividad y compromiso social

Un guante que reconoce movimientos de los dedos y muestra letras en una pantalla. Una máquina para pelar habas. Ladrillos que aprovechan residuos de vidrio de la industria de esferas de Chignahuapan. Investigaciones sobre células cancerosas y propuestas para aprender Lengua de Señas Mexicana.

El catálogo de la delegación poblana rumbo a ExpoCiencias Nacional 2026 reúne 28 proyectos que permiten observar una fortaleza: jóvenes de distintos niveles educativos están utilizando el conocimiento para atender problemas de su entorno.

En el desayuno empresarial organizado por la UPAEP el 5 de octubre, presentaron la delegación de 62 estudiantes y 28 asesores, con 28 proyectos, que se presentaran en el encuentro nacional que se realizará del 11 al 14 de noviembre en CINTERMEX, Monterrey.

Más allá de las cifras, la pregunta importante es qué sucederá con estas iniciativas después de su participación.

Ciencia que comienza cerca de casa

Los proyectos muestran una conexión con necesidades concretas. HabaTech propone automatizar una tarea agrícola; Marrón Bricks incorpora residuos de vidrio en ladrillos; Natural Freeze explora un gel refrigerante elaborado con ingredientes vegetales.

En inclusión, Manos que hablan utiliza origami como recurso didáctico para acercarse a la Lengua de Señas Mexicana; Señatalk plantea una aplicación educativa; CloseView propone interpretar información visual y comunicarla mediante audio.

Estas iniciativas podrían beneficiarse de compartir experiencias, consultar especialistas y trabajar con las personas a quienes buscan ayudar. La colaboración puede revelar necesidades que un equipo aislado no alcanza a identificar.

También hay proyectos cuyo valor reside en preservar la memoria comunitaria, como la antología de relatos de tradición oral de Tehuitzingo. El desarrollo regional necesita conocimientos, capacidades y cultura.

Una idea prometedora necesita pruebas

El análisis del portafolio encuentra diversidad temática, pertinencia social y posibilidades de continuidad. También identifica una limitación: las fichas ejecutivas no ofrecen información suficiente para verificar muchas de sus afirmaciones.

Decir que un sistema ahorra agua exige mostrar cuánto consume, durante qué periodo y frente a qué alternativa. Afirmar que una máquina reduce costos requiere medir productividad, daños al producto, energía y mantenimiento.

En los proyectos de salud, la precisión es especialmente importante. Una disminución de la viabilidad de células cancerosas en laboratorio constituye un resultado de investigación; establecer una aplicación terapéutica requiere otras etapas de evaluación.

Esta distinción ayuda a proteger el valor del trabajo realizado. Explicar con claridad qué se ha comprobado y qué falta por investigar fortalece la credibilidad de los jóvenes.

¿Qué tan desarrollada está una tecnología?

Para responder existe el TRL, sigla de Technology Readiness Level, o Nivel de Madurez Tecnológica.

La escala va del 1 al 9: comienza con principios científicos observados, avanza hacia pruebas de concepto y validación en laboratorio, y llega a prototipos demostrados y sistemas que funcionan en condiciones reales.

Imaginemos una máquina peladora de habas. Comprobar que su mecanismo funciona es un avance inicial. Después deberá integrar componentes, trabajar con distintas variedades y demostrar capacidad, seguridad y calidad en condiciones productivas.

El nivel se determina mediante evidencia. Tener un prototipo o recibir un reconocimiento no establece automáticamente su TRL.

Además, esta escala necesita complementarse con costos, demanda, seguridad e impacto. Para estudios culturales, sociales o educativos, suelen ser más útiles otros criterios de calidad metodológica y resultados.

El papel de las empresas

El desayuno empresarial abrió una oportunidad para vincular talento juvenil con experiencia productiva.

El apoyo inmediato puede facilitar transporte, hospedaje, alimentación y traslado de materiales. Pero las empresas también pueden aportar mentoría, instrumentación, contactos, materiales y espacios de prueba.

Un productor puede ayudar a evaluar Haba Tech. Una empresa de materiales puede acompañar ensayos de Marrón Bricks. Especialistas y usuarios pueden orientar el desarrollo de tecnologías inclusivas.

Para organizar estos apoyos conviene definir un siguiente hito por proyecto: qué se comprobará, con qué recursos, en cuánto tiempo y mediante qué indicador. Así, cada aportación tendrá un propósito concreto y un resultado revisable.

Después de ExpoCiencias

La principal oportunidad consiste en construir continuidad: formación, experimentación, validación y, cuando corresponda, incubación, protección de desarrollos y transferencia.

No todos los proyectos se convertirán en negocios. Algunos producirán conocimiento, mejorarán una práctica educativa o despertarán una vocación científica. Todos necesitan una valoración acorde con su propósito.

A los jóvenes les corresponde escuchar, documentar, medir y corregir. A universidades, empresas y comunidades les toca abrir oportunidades para que puedan hacerlo.

Puebla cuenta con iniciativas que merecen atención. El siguiente paso será acompañarlas con recursos, rigor y constancia, para que el entusiasmo de hoy pueda convertirse en capacidades y beneficios duraderos.

Referencias
ExpoCiencias Puebla 2026 selecciona 28 proyectos para competencia nacional | e-consulta.com
ExpoCiencias Nacional 2026 – Innovar con propósito, transformar con ciencia.