Opinión

Puebla arropa a Claudia Sheinbaum

Josél Moctezuma
Josél Moctezuma

Periodista con más de 20 años de experiencia en radio, prensa escrita, medios digitales y producción de noticias para televisión. Ha colaborado en medios como Grupo ACIR, Periódico 24 Horas, Parabólica MX, Los Fuertes MX, Contrastes Puebla, Diario ABC y Enlace Noticias. Además, fue corresponsal en Puebla para Panorama Informativo y 88.9 Noticias, de Grupo ACIR Nacional. Es fundador y director de la plataforma informativa www.noticiasconmoctezuma.com⁠, así como coordinador de ediciones regionales del periódico La Opinión, Diario de la Mañana.

Desde temprano, la calzada Zaragoza de la ciudad de Puebla había empezado a llenarse de autobuses, buscando un metro donde detenerse. La zona de los estadios, pensada para contener multitudes de fútbol, se quedó corta. Cientos de unidades llegadas desde la mixteca, la sierra norte y la sierra negra se apilaron en las orillas y de sus puertas bajaron hombres y mujeres con lonas enrolladas al hombro, banderas de México entrelazadas con las de Morena, gorras que apenas alcanzaban a cubrir el sol de la tarde, pero sí a marcar identidad. No cargaban solo tela y madera para los mástiles, cargaban horas de camino, cientos de minutos y un corazón que iba acelerado desde antes de bajar del camión. Iban a ver, por décima sexta vez desde que asumió el cargo, a la primera presidenta de México.

¡CLAUDIA, TE QUEREMOS!

Ahí, dentro del recinto, se mezclaron políticos, periodistas, funcionarios y trabajadores de todos los niveles de gobierno. Pero la emoción, las porras y los gritos de cariño no salieron de las primeras filas, las de los privilegiados con acceso reservado, surgieron del respetable; de la gente de a pie, la que no tiene pase VIP ni asiento marcado con su nombre; la que hizo fila desde temprano y no le da pena gritar con viva emoción: “¡Claudia te queremos!”. Fue ahí, entre las gradas populares y no en el templete, donde se sintió el verdadero pulso del acto.

Los Fuertes de Loreto y Guadalupe no son un escenario cualquiera. Ahí, en 1862, un ejército indígena y mestizo derrotó a la que entonces era una de las potencias militares más temidas del mundo. Claudia Sheinbaum lo sabía y no dejó pasar la coincidencia geográfica recordando la Batalla del 5 de Mayo, casi como si el suelo mismo se lo exigiera, lanzando la frase que el Centro Expositor devolvió en aplauso cerrado: “Ninguna potencia extranjera podrá decidir en México”.

EL RESPETABLE SALUDÓ A LOS EXPRESIDENTES

Hubo un instante, sin embargo, en que el ambiente cambió de temperatura. Fue cuando la presidenta desgranó, uno por uno, los nombres de los últimos seis mandatarios emanados del PRI y del PAN; el recinto respondió con una rechifla que se sintió menos como protesta y más como catarsis colectiva: el ruido de una generación que asocia esos apellidos con el hambre de otras décadas. No fue un abucheo aislado, sino un eco que se repitió con cada nombre, como si el centro expositor llevara años esperando el permiso para soltarlo. Los recordatorios maternos con tono de chiflido fueron dedicados mayoritariamente para el expresidente Felipe Calderón.

Y en medio de todo, la consigna que marcó la jornada: “es tiempo de mujeres”. El gobernador Alejandro Armenta la recibió con una bienvenida cálida, casi de anfitrión que ha esperado semanas este día. No era la primera vez que Puebla abría sus puertas a la mandataria federal. Es, de hecho, reiteró Armenta, que Puebla es uno de los estados más visitados en lo que va del sexenio. Casi 30 mil poblanos se dieron cita venidos de los 217 municipios para arropar a la presidenta de México.

PIDEN A SHEINBAUM LA CONSTRUCCIÓN DE LA CLÍNICA IMSS 32 EN CHIETLA

Pero entre la multitud, no todos escuchaban con el mismo entusiasmo. Cerca de las vallas laterales un contingente distinto esperaba su turno de ser visto: la familia cañera y vecinos del Escape de Lagunillas, Chietla que viajaron varias horas desde la mixteca, que no llegaron solamente a aplaudir infraestructura, sino también para recordar una deuda pendiente: que se reconstruya la clínica 32, colapsada desde el sismo del 19 de septiembre de 2017 y que, hasta hoy, sigue siendo un terreno baldío con nombre de hospital.

Frente a Claudia Sheinbaum levantaron la voz, denuncian, al mismo tiempo, que el IMSS no ha dejado de cobrar una cuota anual de 24 mil pesos a más de cinco mil derechohabientes que no tienen dónde ser atendidos. Ahí, entre las lonas de Morena y las banderas nacionales, había también una lona con letras rojas: “Dra. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, solicitamos su apoyo para la reconstrucción de la clínica IMSS 32 de Escape de Lagunillas. Cumplió 9 años en ruinas; No hay clínica, pero el IMSS sí cobra”.
Mientras se escuchaba el reporte de un gobierno que enumera con orgullo carreteras, plantas de tratamiento y polos industriales, existe, todavía, una cuenta pendiente en lo más elemental: el derecho a la salud y que las familias trabajadoras de la mixteca poblana tengan una clínica donde antes hubo una; y que una cuota no se cobre por un servicio que no se presta. Los proyectos monumentales no sustituyen la urgencia de lo cotidiano.

JUSTICIA SOCIAL PARA EL PUEBLO DE MÉXICO

Sheinbaum bajó del templete y caminó entre el público; se tomó fotografías; estrechó manos; abrazó a los adultos mayores que se acercaban con el paso lento, pero con la determinación intacta. Y repitió el compromiso que ya empieza a sonar como estribillo de su gobierno: que los apoyos sociales serán permanentes, que nadie se los va a quitar.

Para más de 2.1 millones de poblanos que hoy reciben un programa federal de manera directa, esa frase no es retórica; es la diferencia entre llegar a fin de mes o no llegar.

Cuando el sol de la tarde empezaba a inclinarse sobre los Fuertes de Loreto y Guadalupe, ese mismo sol que horas antes parecía que no llegaría, los camiones que por la mañana no cupieron en la calzada Zaragoza, volvieron a llenarse. Esta vez no cargaban lonas ni banderas, solo cansancio, pero también sonrisas, fotografías en los celulares y la certeza de haber acompañado a la presidenta de México que prometió pronto volver.

Nos leemos pronto…