En Puebla: La realidad frente al rumor
Menos ruido de pasillo, más realidades presupuestales
Que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sume ya 16 visitas oficiales a territorio poblano no es un dato menor, es una muestra del afecto por la entidad. Tan solo en lo que va del presente año 2026, la mandataria federal registra una presencia constante con seis visitas a la entidad.
En el año 2012, en la elección federal, fue designada como delegada del Comité Ejecutivo Nacional del PRD para nuestro estado; yo en ese momento presidente estatal del PRD. Por lo tuvimos la oportunidad de atenderla y acompañarla, recuerdo que tuvo especial atención en coordinar la estructura territorial y la defensa del voto en distritos clave de la entidad poblana. Específicamente, tuvo a su cargo zonas de alta complejidad política tales como:
- Tehuacán
- Ajalpan
- Tepeaca
Siempre mostró simpatía por nuestra entidad. Por lo tanto, al menos a mí, me es grato saber que conserva un especial afecto por Puebla. No sorprende, entonces, que la mandataria federal elija recurrentemente nuestras plazas y regiones para evaluar sus programas y encabezar sus asambleas informativas —como ocurrirá este próximo jueves 24 de septiembre—, lo que confirma una realidad inobjetable: el estado se consolida como uno de los más privilegiados y estratégicos del proyecto de nación.
En política, lo que es, es; y lo que no, es cuento. Por ello, resulta ocioso e incluso fantasioso el ruido de pasillo que intentaron sembrar con el falso rumor de una supuesta cancelación de visado al gobernador Alejandro Armenta Mier. Quienes conocen las formas del poder saben que las especulaciones se caen solas cuando se contrastan con la realidad, la cual se refleja en la visita de la titular del Ejecutivo federal a nuestro estado. La coordinación de la comitiva presidencial con la administración estatal y la delegación de Bienestar corre a un ritmo impecable. Pretender inventar fisuras diplomáticas o distanciamientos en la cúspide del Ejecutivo local es no entender la solidez del andamiaje político que une a Puebla con el Palacio Nacional.
El verdadero debate que debemos poner sobre la mesa no es de rumores infundados, sino de realidades presupuestales y de gobernanza. Ser un estado privilegiado en el mapa de las visitas presidenciales debe traducirse —y esa es la gran expectativa— en un blindaje de recursos para infraestructura, seguridad y desarrollo en el cierre de este ejercicio fiscal y de cara al 2027.
Puebla no necesita narrativas de discordia ni distractores de pasillo; lo que requiere es que el indudable peso político demostrado en la agenda federal se traduzca en suficiencia presupuestal. El afecto presidencial es grato, pero la consolidación de Puebla como polo estratégico nacional se medirá en pesos y centavos, en proyectos tangibles de infraestructura y en un combate frontal a la inseguridad. Es hora de pasar a los resultados presupuestales que definan el rumbo del estado hacia el 2027. Lo demás, insisto, es puro cuento.
