Crece el rechazo al Cablebús
Por si algo faltaba en la historia del Cablebús poblano, ahora resulta que también habrá que hablar de expropiaciones
Porque mientras el Gobierno del Estado insiste en que todo marcha conforme a lo planeado, cada semana aparece una nueva pieza del rompecabezas que, curiosamente, los poblanos vamos conociendo a cuentagotas.
Primero fueron los árboles; después, los permisos; luego, los cambios en los predios; después, las modificaciones al proyecto; y ahora aparecen predios particulares que podrían ser expropiados para colocar torres.
¿Y todavía quieren que alguien diga que aquí no hay preguntas?
Este proyecto ya rebasó los 2,000 millones ¿se imaginan la cantidad de cosas que un ciudadano común podría hacer con dos mil millones de pesos?
Pero aquí la pregunta es todavía más sencilla: ¿dónde está físicamente todo ese dinero?
Porque una cosa es que el Gobierno explique que buena parte corresponde a estudios, proyecto ejecutivo, trabajos preliminares y fabricación de componentes, y otra muy distinta es que los poblanos tengan claridad absoluta sobre qué se ha pagado, a quién, por qué concepto, contra qué entregables y con qué avances verificables. Mientras la cuenta crece, la obra apenas avanza.
Ahora súmele otro ingrediente: las expropiaciones.
El Coordinador de Gabinete reconoció que el Gobierno analiza la posibilidad de disponer de tres predios privados para instalar nueve de las 94 torres que contempla el proyecto. Se ha hablado de la zona de Maravillas y de las inmediaciones de la Unidad Deportiva Mario Vázquez Raña; también se ha señalado que todavía se negocia con los propietarios si habrá donación o, en su caso, expropiación con indemnización.
Y aquí es donde empiezan las preguntas incómodas: ¿cuáles son exactamente esos tres predios? ¿quiénes son sus propietarios? ¿dónde estarán exactamente esas nueve torres? ¿cuánto costarán las posibles indemnizaciones? ¿quién va a pagar esas indemnizaciones?
Y, sobre todo: ¿esos son los únicos predios privados que serán afectados o después nos van a salir con que faltan otros? Porque si son 94 torres, los poblanos tienen derecho a conocer la ubicación de las 94, no de 9, no de los 3 predios, los poblanos necesitan una explicación general. ¿o será que tenemos que ir descubriendo el proyecto conforme el Gobierno vaya necesitando cada terreno? Que por cierto: no se dice 3 metros cuadrados x 3 metros cuadrados.
Ante la creciente inconformidad de los vecinos afectados, las alertas se encendieron aún más. Ahora que se dio a conocer que se realizarán expropiaciones a particulares, solo se proporcionaron algunos datos y aún falta conocer la ubicación exacta del resto de las torres que conformarán el supuesto Cablebús.
Y aquí está el verdadero problema: la falta de claridad sobre la totalidad del proyecto.
Porque una obra de esta magnitud no puede conocerse por partes, los poblanos tienen derecho a saber dónde estarán las estaciones, dónde estarán las torres, qué predios serán intervenidos, cuáles son públicos, cuáles son privados, qué áreas verdes serán afectadas, qué permisos existen, cuáles faltan, qué modificaciones urbanísticas fueron necesarias y qué impactos ambientales fueron considerados.
Pero esto, no debería ser un acto de adivinanza, no debería ser: “hoy les informamos de tres predios”, “después les decimos de otros”, “más adelante vemos los permisos”, “y ya cuando esté la obra, explicamos los árboles”, ¿Así se planea una obra de más de 6 mil 752 millones de pesos? suena irrisorio, pero es la realidad que se vive en Puebla.
Aún con sus simulacros de consultas, aún con la falta de permisos en la materia, por parte del municipio del Plan de Desarrollo Urbano. Este Gobierno del Estado ha hecho lo que nunca, burlarse de la inteligencia de los poblanos al pretender:
1.- Ocultar toda la mayor información posible.
2.- No escuchar a especialistas, colectivos y ciudadanía general que se opone.
3.-Inaugurar la obra y seguir con los trabajos y proyectos, aún sin los permisos respectivos.
4.-Echar mano de la figura de la expropiación para seguir con este proyecto que, a todas luces y por todo lo anterior, se ve que es un negocio redondo para quienes lo impulsan y las empresas involucradas en su construcción.
Y si hablamos de falta de claridad, también hay que hablar de algo que parece que al Gobierno le incomoda explicar con detalle: las afectaciones que tendrá el proyecto sobre espacios públicos, áreas verdes y el medio ambiente.
Porque el Cablebús no se va a construir en el aire. Las torres, estaciones y demás infraestructura tienen que ocupar espacios concretos. Y ahí aparecen preguntas sobre lugares como el Parque Juárez, las áreas verdes y el impacto ambiental que tendrá una obra de esta magnitud. Y aquí hay algo que el Gobierno del Estado tendría que explicar con absoluta claridad.
El Parque Juárez no es tierra de nadie. Existe una norma municipal específica para protegerlo: la Norma Técnica para la Protección, Preservación y Conservación de los Parques Juárez y Miguel Bravo, mejor conocido como Paseo Bravo de la Ciudad de Puebla.
Y su artículo 5 es muy claro: “En el Parque Juárez no podrá llevarse a cabo obra alguna que implique modificación de su estructura y sus áreas sin previa autorización del Cabildo.”
Porque aquí ya no estamos hablando de opiniones, estamos hablando de una norma y el Parque Juárez es solamente una parte de una discusión mucho más grande: ¿cuál será el verdadero impacto ambiental y urbano del Cablebús?
Porque plantar un árbol nuevo no es lo mismo que conservar un árbol adulto que lleva décadas creciendo en Puebla y tampoco podemos reducir el impacto ambiental a contar árboles.
Hay que hablar del suelo, de las áreas verdes, de las obras complementarias, de las estaciones, de las torres y de todo aquello que tendrá que modificarse para que el proyecto pueda funcionar.
¿Quién decidió que esa era la mejor manera de intervenir uno de los espacios públicos de Puebla?
Porque el propio Ayuntamiento ha tenido que modificar el instrumento jurídico mediante el cual se entregaron diversos predios al Estado: en junio se había aprobado un comodato para superficies de Parque Biblioteca, Parque Juárez, Cerro de Amalucan y Mayorazgo, y posteriormente el Cabildo avanzó hacia la desincorporación y donación de tres de esos polígonos para el proyecto. ¿Ven por qué los poblanos preguntan? Porque el proyecto cambia, los instrumentos jurídicos cambian a conveniencia del Gobierno del Estado, las cifras cambian y las ubicaciones se precisan después.
Pero según el Gobierno, ¿todo está perfectamente claro? Pues entonces que lo demuestre.
Y mientras las autoridades hablan de reuniones “informativas”, los ciudadanos siguen saliendo a las calles. El 6 de septiembre pasado se realizó otra marcha contra el proyecto, con la consigna “¡Parques sí, cables no!”, y organizaciones y colectivos han mantenido movilizaciones públicas para exigir que el Gobierno escuche sus argumentos. Es decir, podrán decir que no hay consulta porque las reuniones son solamente informativas. Incluso las protestas han llegado a espacios públicos y eventos relacionados con el Gobierno. Por ejemplo, en el Grito de Independencia del 15 de septiembre hubo una ceremonia oficial y encontré evidencia suficientemente sólida para afirmar que los abucheos reportados en ese y otros eventos específicamente fueron por el Cablebús. Lo que también está documentado es que las protestas contra el proyecto continúan.
Y esa debería ser la lección para el Gobierno del Estado, no basta con decir que una obra es buena, hay que demostrarlo, no basta con decir que es moderna, hay que transparentarla y no basta con decir que es para los poblanos, hay que escuchar a los poblanos.
Porque el verdadero problema del Cablebús ya no es solamente cuánto costará, el problema es cuánto falta por saber.
Y mientras sigan apareciendo nuevas preguntas después de cada respuesta y mientras el dinero avance mucho más rápido que la obra. la pregunta seguirá flotando sobre Puebla: ¿qué tanto del Cablebús ya está decidido y qué tanto todavía nos falta conocer?
Porque una cosa es construir un Cablebús y otra muy distinta es pedirle a los poblanos que confíen en un proyecto del que todavía tienen que ir descubriendo las piezas una por una.
Y es que gobernar no es solamente construir, también es explicar, escuchar y rendir cuentas.
Y al final, ¿qué tiene que esconder un proyecto que, según el Gobierno, está haciéndose correctamente? los poblanos no están pidiendo demasiado, están pidiendo información.
Porque el Cablebús no solamente debe llegar a su destino; también debe llegar con transparencia, con legalidad y con respuestas para los poblanos.
