Sábado, 15 De Agosto De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Movilidad en la Mesoamérica del año 1521

Con amor y agradecimiento a César Musalem Jop, mi colibrí zurdo, a dos años de su vuelo

Anuar Musalem Valencia

Apasionado y convencido de la importancia vital de la movilidad, con 25 años de experiencia en transporte público, seguridad vial, análisis de riesgos, prevención e infraestructura. Subdirector de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad, capítulo Puebla

Sábado, Agosto 15, 2026

La caída de Tenochtitlan también puede entenderse desde la movilidad: caminos, calzadas, canales, canoas y tamemes sostenían la vida, el comercio, el tributo y la guerra en la Mesoamérica de 1521.

A propósito de otro aniversario de un 13 de agosto, pero de 1521, cuando cayó Tlatelolco, último bastión de la resistencia mexica, y acto seguido se produjo la captura del último Huey Tlatoani, Cuauhtémoc, durante la fase final del sitio, por las fuerzas encabezadas por el capitán Hernán Cortés y sus numerosos aliados mesoamericanos; para el caso que nos ocupa: ¿cuáles eran las premisas de los traslados en Mesoamérica hasta el año 1521?

Los mexicas fundaron y desarrollaron un Estado imperial; la movilidad estaba vinculada con fines bélicos, religiosos, comerciales y administrativos, demostrada en el intercambio de productos utilitarios y suntuarios, imponiendo predominio cultural y social. Sometieron a otras naciones mesoamericanas, obligándolas a rendir tributo y pagar impuestos. Fueron politeístas; sus dioses estaban relacionados con distintos aspectos de la vida, entre ellos el comercio y la guerra. Huitzilopochtli, principal deidad guerrera de los mexicas e hijo de Coatlicue, es un ejemplo de la importancia que tenía la guerra dentro de su organización política y religiosa. Lo anterior también permite comprender la importancia de los traslados.

Evidentemente, los conocimientos de matemáticas, ingeniería, hidráulica y el desarrollo de técnicas de construcción complejas permitieron convertir las aldeas en centros urbanos, así como desarrollar caminos y rutas logísticamente sólidas que permitían el desplazamiento de ejércitos, tributos, mercancías y personas.

Las principales calzadas de las ciudades anteriores a 1521 respondían a una concepción espacial y religiosa vinculada con los cuatro rumbos del universo. Fabricadas con piedra y otros materiales, más allá de las ciudades los caminos podían estar construidos con materiales compactados y revestidos; comunicaban con los pueblos sometidos para recoger tributos, facilitar el comercio o movilizar ejércitos.

Al no contar con vehículos con ruedas destinados al transporte ni con animales de tiro, el transporte de bienes y productos se hacía principalmente a pie. Para ello se utilizaban cuerdas apoyadas en la frente, llamadas “mecapal”, que sostenían armazones. Se entrenaba a una élite de cargadores desde jóvenes, conocidos como “tamemes” en náhuatl, con una capacidad física sin precedente que les permitía recorrer aproximadamente entre 21 y 28 km diariamente, transportando generalmente alrededor de 23 kilos.

 

A la llegada de los españoles, en el año 1519, a la ciudad-Estado México-Tenochtitlan, existía un conjunto de islotes e islas menores, entre los que destacaban Tenochtitlan y Tlatelolco. Formaban un conjunto urbano rodeado por agua y unido a las riberas del lago de Texcoco por calzadas construidas con pilotes de madera, piedra y tierra aplanada, las cuales comprendían una retícula hacia el norte, sur, este y oeste, de acuerdo con una concepción teológica en la que convergían los cuatro rumbos del universo correspondientes a los cuatro puntos cardinales.

Aunque existe polémica sobre la población y superficie de México-Tenochtitlan en 1521, distintas investigaciones han propuesto cifras que van desde decenas de miles hasta más de cien mil habitantes, dependiendo de si se considera únicamente la ciudad o el conjunto urbano Tenochtitlan-Tlatelolco.

También se experimentaba un gradual aumento de la infraestructura urbana y un progresivo incremento de las correspondientes actividades del campo y de la actividad agraria, equiparada en extensión y planificación urbana a algunas de las grandes ciudades europeas de la época. El propio capitán Hernán Cortés comparó el tamaño y las características urbanas de Tenochtitlan con ciudades como Sevilla y Córdoba.

Algunas de las tecnologías de construcción aplicadas a la ciudad lacustre son el pilotaje, mismo que dominaron utilizando troncos de ahuejote, un tipo de sauce, lo que permitió la cimentación de pesadas edificaciones y la construcción de calzadas que comunicaban los islotes con tierra firme. El sistema hidrológico estaba formado por canales a cielo abierto para regular el agua y disminuir el riesgo de inundaciones; algunos también cumplían funciones relacionadas con el riego y el traslado. Aunado al sistema de calzadas, existían calles de tierra aplanada, con una especie de banqueta angosta.

Las tecnologías de transporte acuático, particularmente las canoas, fueron fundamentales para el traslado comercial y de personas. A su vez, las chinampas, cuyo nombre procede del náhuatl y está relacionado con la idea de un cercado o seto de cañas, constituían un sistema agrícola desarrollado en el entorno lacustre. Construidas mediante una estructura vegetal y tierra, permitieron aprovechar intensivamente los espacios acuáticos y producir alimentos para el abastecimiento de la población.

Con ello se desarrollaron cultivos intensivos y nuevas técnicas de siembra, favorecidas por la humedad permanente a nivel de las raíces. La producción obtenida mediante este sistema alimentaba a la población y también podía incorporarse a los circuitos comerciales y tributarios, incluyendo productos agrícolas, flores y animales.

Me tomaré una licencia para describir una excepción de la maravilla arquitectónica de la ciudad lacustre por antonomasia del continente americano, y es que, hacia el año 1500, el emperador mexica Ahuitzotl mandó construir un acueducto para abastecer de agua a la creciente ciudad de Tenochtitlan, aprovechando los manantiales de Coyoacán. A pesar de la maestría hidráulica de los mexicas, capaces de edificar una de las grandes ciudades lacustres del mundo prehispánico, la obra presentó graves problemas y provocó una inundación de la ciudad.

Ahuitzotl murió en 1502. Según algunas crónicas, durante aquella inundación sufrió un fuerte golpe en la cabeza que habría contribuido a su deterioro físico y posterior muerte. Otras fuentes atribuyen su fallecimiento a una enfermedad contraída durante una campaña militar. Su sobrino, Motecuhzoma Xocoyotzin, asumió el poder en el año 1 Ácatl (1502), marcando el inicio de una nueva etapa en la historia que hoy conocemos.

Reparar los caminos después del tiempo de lluvias, el trazo de nuevos caminos, la limpieza de canales y calzadas, las barcazas para la recolección de desperdicios y el desarrollo e implementación de mercados públicos y plazas con letrinas formaban parte de las prácticas de mantenimiento, regulación y gestión de la infraestructura urbana y de transporte de la Mesoamérica de 1521.

Con ello, el emperador Motecuhzoma Xocoyotzin podía recibir pescado fresco procedente de las costas del Golfo mediante los enviados por excelencia: “tamemes”. ¡Esa era la capacidad logística de movilidad!

La caída de Tlatelolco y, posteriormente, del imperio mexica constituye uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia mundial de la Edad Moderna, ya que cambió la configuración socioeconómica de los continentes con el mestizaje y el intercambio de recursos, bienes, productos, conocimientos y culturas entre el Nuevo y el Viejo Mundo. Al final, nosotros, como mexicanos, somos el resultado de esa simbiosis que nos hace odiarnos y amarnos… al igual que Mixtli, posteriormente Tenamaxtli y al final Cristóbal sentían por los suyos...

 

Agradezco profundamente a todas y todos los que hacen posible E-Concsulta, por la invaluable invitación y por permitirme desarrollar estos temas de movilidad y, en este caso, la historia de la misma.

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