Miércoles, 3 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La Lista 2216 y los rencores priistas

Como un intento fallido, la filtración de una presunta lista de funcionarios y alcaldes investigados

Rodolfo Herrera Charolet

Licenciado en Administración de Empresas. Escritor, articulista, periodista, pintor, exdiputado del H. Congreso del Estado y exfuncionario público del Gobierno del Estado de Puebla. Autor de más de veinte libros, en su mayoría sobre temas de corrupción y denuncia pública.

Viernes, Noviembre 14, 2025

En el corazón de la política poblana late un entramado que combina viejos odios priistas, fortunas inmobiliarias y ambiciones que se proyectan hasta 2030. Desde la muerte repentina de Miguel Barbosa Huerta en diciembre de 2022, el tablero se reconfiguró con violencia: alianzas que parecían imposibles se consumaron en los pasillos del Congreso local, mientras otros jugadores —los que se creían dueños del tablero— quedaron relegados a la grada federal, que prácticamente es el exilio político en la entidad, donde los hilos se sostienen con presencia.

En el centro de esta tormenta figuran tres nombres que, por acción o por omisión, definirán en el presente y el futuro inmediato sus alianzas con el poder del Estado: Jorge Estefan Chidiac, Alfonso Esparza Ortiz e Ignacio Mier Velazco. El primero, un exdiputado priista de origen libanés que mutó a operador morenista; el segundo, un exrector prófugo que reaparece en fotos oficiales; y el tercero, un senador que, desde la Cámara Alta, mueve sus hilos para fracturar lo que no puede controlar.

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La relación entre Estefan Chidiac y Alfonso Esparza no es solo de negocios; es un pacto sellado en el Registro Público de la Propiedad y en las sombras de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Ambos enfrentados al senador que está por ver pasar sus mejores días, para precipitarse al abismo que cada vez más lo reclama, iniciada su caída tras el acompañamiento de su mentor, Adán Augusto López Hernández que antes del escándalo tenía el control de los senadores morenistas en el Senado de la República.

Hoy el poderoso senador y otrora aspirante presidencial, debe cubrir los múltiples flancos de ataque que se han abierto, tras las revelaciones de su presunta complicidad con el crimen organizado en su natal Tabasco.

En Puebla, por su parte Nacho Mier se enfrenta a la red inmobiliaria y académica Chidiac-Esparza, sin el apoyo de los hilos presidenciales. El senador de Morena y excoordinador de la bancada en San Lázaro hasta 2024 deberá enfrentarse con fuero de Senador, pero sin reflectores ni poder de picaporte presidencial.

Los hechos actuales evidencian la inteligencia del entonces presidente de la República, al no entregar el gobierno del Estado a su amigo y operador de derrotas, ni tampoco el país a su entrañable compadre y paisano tabasqueño. En su lugar se decantó a favor de un candidato “todo terreno” y con un largo recorrido de batallas ganadas y territorio recorrido. En la presidencia de la República, la primera mujer de la historia en alcanzar la nominación y el triunfo.

En los momentos de la gran decisión, el presidente Andrés Manuel López Obrador, tenía en sus manos los informes de inteligencia; por un lado, el escándalo de espectaculares e investigaciones de la UIF que involucraron al entonces coordinador de diputados en San Lázaro y el de inteligencia militar que involucró a uno de los hombres fuertes del exgobernador de Tabasco y en ese momento Secretario de Gobernación.

¿Fue astuta y sabia la decisión del presidente? Los sucesos recientes indican que sí.

El enfrentamiento Chidiac vs. Nacho Mier

La guerra de Nacho Mier con Chidiac no es nueva; data de los tiempos en que el PRI era el poderoso partido de Estado, en donde cada cabeza eran solo un sector o líder encumbrado en las esferas del poder, en donde sus facciones se disputaban el control. En Puebla, Nacho Mier, alineado con el dogerismo, chocó frontalmente con el marinismo que representaba Chidiac.

El rencor se profundizó e hizo público en 2015 con el llamado “Tlacoyogate”. Arturo Rueda, socio de Mier al frente del periódico Diario Cambio, grabó una conversación en la que exigía 10 millones de pesos a Chidiac a cambio de no publicar un audio comprometedor. Estefan grabó la extorsión y la presentó ante la Fiscalía.

El caso se archivó dos veces durante el morenovallismo, pero en 2022 —con Barbosa en el poder— se reabrió. Rueda fue detenido en 2023 y liberado meses después gracias a los amparos federales.

El conflicto escaló en 2021 cuando la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas de Mier y Rueda por operaciones presuntamente ilícitas por 400 millones de pesos.

Diario Cambio había recibido contratos millonarios del gobierno estatal durante la administración de Barbosa, lo que Mier calificó como “persecución política”. Chidiac, por su parte, revivió una demanda por daño moral y acusó a Mier de usar la UIF como arma.

El clímax llegó en mayo de 2022 con el feminicidio de la activista Cecilia Monzón, quien había demandado a Chidiac por falsificación de firmas en 2018. Horas antes de su asesinato, Rueda publicó la denuncia completa en su portal. Mier aprovechó el crimen para vincular a Chidiac con redes de violencia, aunque nunca se probó su responsabilidad.

El quiebre definitivo ocurrió en diciembre de 2022. Tras la muerte de Barbosa, el Congreso local vivió un motín orquestado por Chidiac: con 21 votos priistas y panistas, impuso a Sergio Salomón Céspedes como gobernador interino, bloqueando la aspiración de Mier de ser el gobernador sustituto o colocar a uno de los suyos rumbo al 2024.

El motín bloqueó el dogerismo y fortaleció el barbosismo residual, con Céspedes como puente. El PRI expulsó a Chidiac en 2024 por “traición”, acusándolo de pactar con Morena; Armenta, ya candidato guinda, lo invitó públicamente a sumarse. Mier respondió con una andanada: lo tildó de operador del Monex y Fobaproa, resucitando fantasmas de los noventa y ligándolo a desvíos de 145 mil millones en el Ramo 23.

En 2025, las auditorías de la UIF contra Chidiac —impulsadas por Mier a través de Adán Augusto López, su mentor tabasqueño ligado a La Barredora y escándalos de corrupción millonarios— terminaron sin cargos. Pero ese enfrentamiento abrió investigaciones, ahora en contra de ellos mismos.

Chidiac quedó libre y se alineó con el gobierno de Armenta, militando ahora en el PVEM como posible operador para 2027. Mier, relegado al Senado tras perder la coordinación estatal, lo dejó herido, jurando en privado que “las heridas priistas no cierran con votos”, aun cuando conservó influencia federal al montarse en el carro completo morenista que lo llevó al Senado y que, de perder, también tenía garantizado su acceso vía plurinominal. Sus mejores días estaban por concluir, la caída de Adán Augusto a mediados de 2025, le cortó hilos entre los senadores y ahora entorpece su relación con el Ejecutivo.

En este tablero, destruir al barbosismo residual y fracturar la fortaleza de Armenta-Céspedes, es un asunto prioritario para un Senador que aún aspira a gobernar su Estado, pasando por alto las indicaciones presidenciales de “No Reelección”, no transmisión del poder entre “familiares”. Entonces… Mier ya no tiene como primo al gobernador de Puebla… es lejano… es…

Voceros y filtraciones

Acostumbrado a tener un medio ejecutor, pero ahora sin el periódico Cambio a su servicio, dirigió su estrategia hacia escribientes amigos, los mismos que han documentado —y amplificado— los negocios opacos de Chidiac: desde las empresas omitidas en su 3de3 hasta el huachicol fiscal de su hijo Charbel Estefan López, investigado por la UIF en 2023 por 15 millones en “donativos” irregulares.

Las listas y trascendidos, el rumor y captar la percepción de los lectores en el sentido deseado, ha sido una de las estrategias que Nacho Mier ha utilizado hasta el cansancio. La misma que utilizó con millonarios desembolsos en espectaculares y bardas con su nombre, para dar la “percepción” de que era el hombre fuerte, pero que carecía de polvo en los zapatos por su terror a ensuciarse o estrechar las manos de los campesinos olvidados.

El rumor de que es el amigo del presidente y que ya se había definido la sucesión en Puebla. Los mismos rumores que decenas de oportunistas se creyeron y abandonaron a un aspirante que tenía menos espectaculares y recorría diariamente a pie los mercados de los pueblos. Todos.

La “Lista 2216”

Como un intento fallido, la filtración de una presunta lista de 22 funcionarios y 16 alcaldes en funciones, que presumiblemente son investigados por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, expiró a dos días de haber nacido. El panfleto que se divulgó entre el “círculo rojo” del poder poblano, causó malestar en los estómagos de quienes ya se han comido algo, pero causó risa al encontrar los errores básicos de cualquier trascendido mal hecho. En la hechura a “modo” olvidaron el gambito y esa fue la falla.

¿Por qué no incluyeron en la lista los funcionarios o presidentes afines a Nacho Mier?

Ese fue uno de los errores.

El otro es evidente, la Secretaría no es Fiscalía y en el caso de que algún presidente municipal no cumpla con la ley y cometa algún ilícito (e.g. peculado) será primero revisado por la Auditoría Superior del Estado y luego denunciado a la Fiscalía. En cuanto a los funcionarios al servicio del Estado, desde luego que se realizarán las indagatorias, todo en secrecía con un debido proceso.

Así que la lista que resultó tonta, evidenció la “mano que mece la cuna” y el gobernador fue claro al señalar “realizada por mentes pequeñas que pretenden desestabilizar”

Hoy la famosa “Lista 2216” goza de cabal sepultura, aunque posiblemente algunos de los que están incluidos, tal vez sean en un futuro perseguidos, sea porque olviden que uno de los postulados del nuevo gobierno es “no robar” y si se comen algo indebido, resulta lógico que se enfermen de … olvido.

¿O no lo cree usted?

 

Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente la línea editorial de e-consulta

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