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En 1885 unos pastores descubrieron las estructuras mientras transitaban por el lugar
Cuthá
Foto: Esaú Coello
Es uno de los cerros más altos que rodean al municipio de Zapotitlán Salinas: el Cerro de Cuthá, donde años atrás un aficionado a la arqueología halló varias tumbas prehispánicas, entre ellas la del llamado Tlatoani Xapo. Sin embargo, todos los artículos encontrados no se exhiben en museos de la región ni en el estado de Puebla, sino en Morelia, Michoacán.
Efrén Pérez, guía turístico certificado ante la Secretaría de Turismo (SECTUR), fue quien acompañó al equipo de e-consulta durante este recorrido de aproximadamente dos horas de ascenso y una hora más para descender.
La cita fue en la cabecera municipal, donde se abordó el autobús y, minutos más tarde, se detuvo en una desviación ubicada a la orilla de la carretera. Desde ese momento el objetivo se encontraba al frente y, en cuestión de 20 minutos, se inició la subida.
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A lo largo del recorrido se pueden observar plantas de todo tipo: patas de elefante, cactus columnares, palmas, árboles de copal en sus distintas variedades y la llamada "mala mujer", una planta que, con el mínimo contacto de sus hojas, provoca intensa comezón y ronchas. También hay flores de distintos colores, olores y tamaños, así como aves y huellas de animales que habitan en la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán (RBTC).
Una vez que se llega a la cima del cerro, comienzan a apreciarse las primeras estructuras prehispánicas, como restos de estuco de color rojo, delimitaciones con roca, escaleras y diversas tumbas en ruinas que aparentemente ya fueron exploradas.
También se observó una cancha que aparentemente pudo haber funcionado como espacio para la práctica del juego de pelota. Aunque esta hipótesis no ha sido comprobada, existen numerosas versiones que así lo señalan; sin embargo, el lugar presenta características que hacen dudar de esa posibilidad.
La única tumba a la que se tiene acceso es aquella donde fueron hallados los restos del Tlatoani Xapo y, aunque en la región el sitio es conocido como la tumba del rey Xapo, en la época prehispánica el término "rey" aún no era utilizado.
El guía comentó que a esta región se le conoce como Cuthá porque antiguamente las civilizaciones asentadas en la zona utilizaban máscaras con fines rituales.
También explicó que los pocos nativos que aún hablan la lengua ngiba traducen el término Cuthá como "águila"; sin embargo, en ese mismo idioma y con una variación en la acentuación, la palabra podría significar "usa algo en la cara", en referencia a una máscara.

Por los hallazgos realizados en la zona, se presume que el lugar no fue utilizado como asentamiento habitacional, sino como un centro ceremonial y cementerio destinado a la élite. De acuerdo con lo publicado en el libro "Cuthá: Cerro de la Máscara. Arqueología y Etnicidad en el Sur de Puebla", del autor Blas Román Castellón Huerta, la forma de entierro era distinta a la de una persona común, pues se encontraron caracolas marinas, vasijas con alimentos, piezas fósiles provenientes de San Juan Raya, xantiles, restos de aguacate y otras semillas, restos de aves, cuentas de jade, agujas de oro y puntas de lanza de obsidiana.
Esta teoría se refuerza con los tepalcates encontrados, los cuales presentan altorrelieves, pinturas llamativas y barro de diversos tonos, por lo que se presume que pertenecieron a personas con un alto nivel económico y social.
El guía comentó que, de acuerdo con los habitantes de la región, en 1885 unos pastores descubrieron las estructuras mientras transitaban por el lugar. Sin embargo, en aquella época la arqueología era un tema poco conocido, por lo que fue hasta 1904 cuando comenzó a hablarse del sitio y los curiosos empezaron a llegar al municipio con el objetivo de explorarlo.
Fue en esos años cuando un aficionado a la arqueología, médico general de profesión y de nombre Nicolás León Calderón, convenció a los lugareños para que lo ayudaran a llegar hasta el cerro del que tanto se hablaba y donde, supuestamente, había riquezas. Una vez en el lugar, abrió una de las tumbas y se llevó todos los objetos hallados en su interior.
Cabe hacer hincapié en que cada una de las piezas encontradas se exhibe actualmente en el Museo Dr. Nicolás León, ubicado en Allende número 305, esquina con Abasolo, colonia Centro, en Morelia, Michoacán y el resto en el Museo Nacional de Antropología e Historia de la ciudad de México.
No obstante, ese saqueo representó solo una mínima parte de las riquezas prehispánicas con las que aún cuenta el municipio y sus alrededores, pues en el mismo lugar todavía existen los hornos de cal con los que se sellaron las tumbas y se elaboró el estuco. Además, continúan apareciendo piezas relacionadas con las antiguas deidades de la región.
Para llegar a este lugar es necesario utilizar ropa cómoda, llevar suficiente agua, sombrero o gorra y calzado adecuado para caminata, pues la duración del recorrido puede variar de acuerdo con la condición física de los visitantes.
Si desea visitar este sitio, que aún guarda diversos misterios, puede comunicarse con Efrén Pérez al número 238 393 2297, guía especializado en turismo de naturaleza acreditado ante la SECTUR. (KR)