Te puede interesar:
Abrirán temporalmente el Altar de Cráneos Esculpidos en Cholula
Cultura
El hallazgo del Huei Tzompantli en el Centro Histórico de la CDMX revela la visión del mundo y los rituales del México antiguo
Revelan secretos del Huei Tzompantli, el altar de cráneos mexica
Foto: cdmx.gob
El Huei Tzompantli fue una estructura monumental que mostró cómo los mexicas concebían la muerte como parte esencial del universo.
En 2015, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrió bajo una antigua vecindad en la calle Guatemala número 24, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, los restos de este altar de cráneos humanos descrito en las crónicas del siglo XVI.
El hallazgo se dio durante una excavación preventiva que reveló más de 11 mil fragmentos óseos y al menos 650 cráneos completos asociados a una plataforma rectangular de 35 por 12 metros.
Entre ellos se localizó una torre circular de cráneos humanos de casi cinco metros de diámetro, confirmando lo que los conquistadores habían descrito al llegar a Tenochtitlan.
Te puede interesar:
Abrirán temporalmente el Altar de Cráneos Esculpidos en Cholula
De acuerdo con los arqueólogos del Programa de Arqueología Urbana (PAU), el tzompantli representaba la reciprocidad entre los dioses y los hombres.
Los sacrificios humanos no eran vistos como castigo, sino como una ofrenda de vida para mantener el equilibrio del cosmos. Cada cráneo simbolizaba una semilla que garantizaba la continuidad del universo.
El INAH explicó que el proyecto continúa en una nueva etapa, enfocada en identificar a las personas sacrificadas mediante estudios de bioarqueología, genética y ADN antiguo, realizados en colaboración con instituciones de Estados Unidos y Alemania.
Estos análisis buscan conocer edades, orígenes y enfermedades de los individuos, reconstruyendo la historia biológica detrás del mito mexica.
Te puede interesar:
Abre en Cholula el Altar de los Cráneos Esculpidos por Día de M...
El tzompantli, palabra náhuatl que combina tzontli (cabeza) y pantli (hilera), designaba una estructura de madera donde se ensartaban cráneos humanos.
Los registros coloniales narran que existían al menos siete estructuras similares en la gran Tenochtitlan, cada una dedicada a diferentes deidades como Huitzilopochtli o Xiuhtecuhtli.
En las ceremonias religiosas, los cráneos se perforaban en los costados para ser colocados en empalizadas de madera y, posteriormente, en torres de calaveras unidas con cal y argamasa.
Estas prácticas reflejaban la visión cíclica de la vida y la muerte dentro de la cosmogonía mexica.
Una década después de su hallazgo, el Huei Tzompantli continúa ofreciendo nuevas respuestas sobre el sacrificio humano en Mesoamérica.
Más allá del horror que pudo causar a los conquistadores, este altar monumental revela un mensaje profundo: la muerte no era el final, sino la renovación del universo.(LV)