Yemen, pueblo civilizatorio que traerá buena vibra
Los yemenitas, el pueblo del sur (de la península arábiga), también conocida como la arabia fecunda a diferencia de la arabia de las piedras, pero reconocidos ellos mismos, pero, sobre todo, en la historia, por otros pueblos, como la civilización de los buenos augurios, que camina por la derecha y atrae bendiciones. Este pueblo ha reclamado su lugar en la historia que se ha abierto el siglo XXI en el Asia occidental. Aunque nada está preestablecido, el sentido de este siglo apunta hacia allá. Aquellos pueblos que poseen esa potencia civilizatoria (o que la adquieren como resultado de su devenir) los impulsa a vivir en libertad y sin yugo que los someta a poderes ajenos a su historia como ocurre con Yemen e Irán, en la actualidad.
El hecho de que el pueblo yemenita sea reconocido como el pueblo de la arabia fecunda en parte tiene que ver con la historia y la geografía. Poseyeron, desde siempre, un relativo mejor territorio con respecto al que ocupa Arabia Saudita. Esta última era un desierto en donde no se miraban más que arena y unas cuantas piedras. Pero, descubrieron yacimientos petroleros y el interés de occidente por la energía y a partir de ahí todo cambió. Tribus que pululaban en la península arábiga pasaron del cuidado de camellos a poderosas familias de “jeque” árabes sostenedores del régimen imperial financiero del dólar. Lo anterior, bajo la tutela del imperio británico y luego del estadounidense que le arrebataron al imperio otomano el poder en la región.
En cuanto a los buenos augurios, que camina por la derecha y atrae bendiciones, es muy importante. Su origen fue el tipo de comercio que desarrollaron a través de la “ruta del incienso” en Asia y lo que ahora es Europa, Roma. Este es un legado civilizatorio como se puede extraer de la importancia de las también reconocidas como “grandes civilizaciones” de la antigüedad. Los yemenís con su comercio y su “ruta del incienso” motivaban esa imagen ante los demás pueblos. Yemen o los yemenís fueron vistos como el pueblo de los parabienes, de las buenas vibras, el camino de lo justo, lo correcto. No importa tanto el origen cultural como lo relevante: la imagen que se desprendía del comercio de toda clase de productos que “perfumaban” el ambiente…
La cultura y lo civilizatorio es una imagen, el lenguaje, un símbolo. Se trata de una ruta comercial organizada a partir de llevar a otros pueblos productos que no necesariamente se cultivaban o producían en su territorio, pero que ellos encontraron la forma de sumarlos a los bienes comerciales que llevaban a otros pueblos. Era una “ruta” similar a la china, de la seda, organizada por los confucianos en Asia Oriental. El pueblo yemení tiene en su historia vínculos con los pueblos de las antiguas civilizaciones del área entre ríos: el Éufrates y el Tigris. De hecho, en su ADN están los vínculos de pueblos que llegaron y habitaron el sur de la arabia y se asentaron en lo que ahora es el Yemen.
Comerciaron con todos los pueblos del Asia Occidental debido al revolucionario invento de la silla utilizada para montar el camello y cargar a este animal que tanto ha servido a los pueblos de Asia occidental para recorrer los desiertos apoyados en la reserva de agua de su joroba. Igual que los chinos, los yemeníes llegaron con sus productos hasta las puertas del imperio romano, en la época en que era gobernada por Nerón. Su esposa, Popea Sabina, consumía productos yemeníes. La presencia como pueblo y su labor comercial y vínculos culturales está registrada en los textos bíblicos. Esa legitimidad que han adquirido con el tiempo, la historia, la difusión de textos sagrados, es una de las razones de su enemistado con Israel aparte de que el proyecto del Gran Israel (que nunca ha existido) pretende asentarse en la península arábiga.
Se trata de una civilización antigua, la yemení. De manera específica esta antigua civilización es la de los sabeos, un término con el que se identifica a poblaciones de Saba, Ma’in, Qatabán y Hadramawt. Tiene una antigüedad civilizatoria que data desde hace más de tres mil años y está constituida por un mar de arena conocido como Ramlat as-Sab´atayn. Es el centro norte de Yemen y suroeste de Arabia Saudita. Antropólogos rusos descubrieron evidencias de la presencia del homo erectus en la región ahora yemenita. Asimismo, se verificó la existencia de la presencia humana con evidencias líticas (hachas y flechas, entre otros objetos), junto a la domesticación de animales, propias del neolítico.
Súbitamente, los yemenitas, dejaron de ser reconocidos como el pueblo que atrae los sentimientos de buena aventuranza y en su lugar se les adjudicó el término de “terroristas” según la prensa y los medios occidentales. Las raíces de toda esta historia se encuentran en la historia del siglo XX. Algunos de los rastros históricos del conflicto en Yemen se encuentran en la llegada en el siglo IX del islam, la corriente Zaidi. Desde entonces se conformó una estructura sacerdotal religiosa vinculada al islam, pero con matices locales que la emparentan con aquella corriente religiosa e identifican más con quienes encabezan el islamismo chiíta de los ayatolas de Irán. Ambas corrientes son minoritarias con respecto al islam dominante en la región que es el sunita que profesan las Petro monarquías de la región.
Esto se debe subrayar: la creación de las petromonarquías tuvo como fin dar un golpe a las civilizaciones antiguas y sustituirlas por monarquías árabes que borraran la historia y la cultura milenaria de los pueblos antiguos. Las monarquías son una especie de injerto maligno, adoradores del dinero, brutales en cuanto cómo actúan para defender la riqueza que han amasado con el tiempo. Serviles a EU y cómplices de élites perversas que crearon el 11 de septiembre de 2001, en donde murieron miles de personas inocentes porque EU quería un pretexto para apoderarse del petróleo del Golfo pues quería ampliar su dominio al siglo XXI.
Yemen no cuenta con riquezas petroleras como ocurre con Arabia Saudita, Qatar o Emiratos Árabes Unidos, como las petromonarquías del Golfo Pérsico. La relevancia de Yemen está en que su territorio se encuentra exactamente en el estrecho de Bab el-mandeb precisamente por donde transitan los barcos petroleros de Arabia Saudita y una parte del comercio mundial que viene del mediterráneo y el Canal de Suez que conecta con el Mar Rojo. Arabia construyó un oleoducto en previsión de un potencial conflicto en el estrecho de Ormuz, como ha ocurrido. De tal manera que el petróleo es enviado hacia el Mar Rojo para evitar Ormuz. Y justamente se cerró el estrecho de Ormuz, pero los yemeníes cerraron el estrecho de Bab el-mandeb. Conclusión, Arabia se quedó sin exportar petróleo.
Por ejemplo, se utilizó a Al Qaeda en Yemen. Fue utilizado para que se llevaran a cabo actos contra el pueblo. Al Qaeda, un producto de occidente e Israel implicó a Arabia Saudita (19 de los participantes en los ataques era saudíes) sirvió para fortalecer los intereses de Arabia contra el pueblo yemení. A partir de 1960 Yemen estuvo dividido en dos naciones: el sur y el norte. En 1960 se unificaron. Al iniciar el siglo XXI se presentan problemas al gobernante de Ṣāliḥ, un gobierno centralista y corrupto que no aguantó la guerra del Sa´da de 2004 al 2010, cuando irrumpe Ansarallah dirigido por la familia Huti que se opuso a la división de Yemen, de nueva cuenta, en dos regiones distintas. Ocurrió también que los yemeníes derrotaron estratégicamente, en 2023, a EU, pues expulsaron del Mar Rojo a las embarcaciones que vigilaban el área.
En 2011 inicia la primavera árabe y en Yemen se presentan manifestaciones. En 2014 instalaron un gobierno “títere” que respondiera a sus intereses de Arabia Saudita y que gobierna hasta estos días (Rashad al-Alimi) y a cuyo gobierno se opone el movimiento encabezado por Ansarallah, como movimiento mayoritario del pueblo. Ansarallah controla aproximadamente el 80 por ciento de la población yemení, de un total de casi 42 millones de habitantes. Tiene una superficie territorial más grande que España y su población es mayor que cualquier petromonarquía árabe, incluida Arabia Saudita. Ansarallah, se opone al islamismo sunita de su gobierno, a que sirva a los intereses de Arabia Saudita y al bloqueo que este país tiene contra el pueblo de Yemen.
Finalmente, Yemen tomó el control de estrecho de Bab el-mandeb y ahora controla el estrecho y el paso de mercancías y petroleros árabes saudíes. Entre Bab el-mandeb y el estrecho de Ormuz, controla el 35 por ciento del flujo de petróleo mundial. Asimismo, controla el tránsito de mercancías de occidente hacia Asia, como ya se ha indicado. Los yemeníes se han preparado, por años, para esta guerra como Irán lo hizo con respecto a Estados Unidos e Israel. El 80 por ciento de la población que está de su lado se encuentra armada. Cuenta con armas suficientes para derrotar a Arabia Saudita, que no cuenta con ejército propio. Ya ha golpeado militarmente el oleoducto y el puerto de Yanbu donde se embarca el petróleo.
Yemen, ese pueblo atraerá parabienes al mundo.
(Fuente histórica: “El país de la reina de Saba”. Gobierno español). Está en línea.
