Opinión

México en la piel

No existe una definición única de ser mexicano, sentir a México implica además de los valores, de la cultura, de las prácticas, de los signos, de las representaciones, son aquellas condiciones intelectuales y afectivas que presenta cada uno de nosotros.  

En este mes  y ante la avalancha de patriotismo que exaltan desmesuradamente los políticos y las autoridades,  donde todo parece detenerse porque es la fiesta del pueblo,  donde  la publicidad fomenta el consumismo con canciones que en otros momentos ni siquiera se escuchan,   vale la pena detenerse y reflexionar en cómo se ha construido la idea y los valores de nación en cada uno de nosotros, sin dejar de lado  que el concepto de  identidad nacional ha sido impuesta a lo largo de los años y funciona como mecanismo de poder que anula las diferencias culturales y los derechos de los pueblos originarios, basta observar cómo en estas fechas los discursos, las vestimentas, los mensajes, las celebraciones se visten de diversidad, pero no siempre es así.

Los estereotipos sobre ser mexicano, también se reproducen entre la población, muchas veces exaltadas por los medios de comunicación, la publicidad e inclusive las redes sociales, olvidando lo que como nación y como mexicanos debemos de reconocer. Cierto, nuestro país es rico en diversidad, pero habría que preguntarse ¿qué tanto fomentamos, valoramos y difundimos de manera cotidiana la inclusión?  

Si analizamos el tema de los valores, sabremos que no existe una definición única de ser mexicano. Estos han sido relacionados por diversos autores con los estudios sobre las culturas nacionales, ya que, si bien compartimos los mismos valores, cada cultura tiene diferentes grados de expresión de los mismos, además, una cultura nacional como la nuestra, puede albergar diversas subculturas regionales (Schwartz, 1999).

Los valores son guías que orientan nuestra conducta y nuestra vida, es decir, orientan la de cada individuo y grupo social; son los fundamentos que permiten la cohesión de un grupo al establecer conductas que dan lugar a la estabilidad en el quehacer de la vida cotidiana, una especie de sistemas interrelacionados e interdependientes caracterizados por ser dinámicos y transformarse a lo largo de la historia.

Este proceso implica una serie de condiciones intelectuales y afectivas que se reflejan en la toma de decisiones y en la forma de actuar. Se valora lo que se prefiere o elige, lo que permite formular metas y propósitos personales, los valores pueden expresarse mediante creencias, intereses, sentimientos, convicciones, actitudes, juicios de valor y acciones. Los juicios de valor, por ejemplo, se inspiran en los principios que sirven para opinar, creer, tener convicciones y finalmente elegir y determinan lo que es verdadero o falso, deseable o indeseable, útil o inútil (Sandoval, 2007).

De ahí la necesidad de la búsqueda de significados, donde cada mexicano reflexione críticamente que valores no solo pregona, sino con lo que es congruente, es decir, no solo decir, sino actuar en consecuencia.  Geertz (1983:5), explica que: “el hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido”, por lo que la cultura que ha creado debe basarse en la búsqueda de significaciones, en la interpretación de sus expresiones sociales.

De acuerdo a Giménez (1996), la cultura es la dimensión simbólico-expresiva de las prácticas sociales, de los signos, símbolos, representaciones, modelos, actitudes y valores (Giménez, 1996), por tanto, se discute en este sentido, si existe una definición única de “ser mexicano”. Los resultados muestran que en lo que respecta a los valores no existe una definición única. Por el contrario, lo que caracteriza al mexicano está sujeto a quién emite su juicio.

El título de esta publicación “México en la piel”, nos remite a una canción interpretada por Luis Miguel, cuya autoría es de José Manuel Hernández Espinosa, que tomo para intentar explicar cómo yo y cada uno de ustedes, siente en su piel, una manera diferente de ser mexicano. Me explico, la piel tiene una característica esencial, casi simbólica, porque es el mundo donde el cuerpo y el espíritu se unen, es un receptor tanto de dolor como de bienestar y está preparada para ser acariciada.

 Además, la piel es también es un medio de comunicación y estímulo que nos acompaña por la vida, es responsable de la creación de lazos, estimulación del desarrollo afectivo, social y cognitivo sano y capacidad de autorreconocimiento corporal (Cruz y Caropmano, 2011). Sentir a México implica  además de los valores, de la cultura, de las prácticas, de los signos, de las representaciones, también significa  sentir respeto y empatía por las experiencias,  logros y luchas de quienes nos precedieron, mantener vivo el sentido de solidaridad y comunidad característico de las familias, de los barrios, de los pueblos  y  reconocer a la vez, que son muchas  las necesidades y desafíos que hoy enfrentamos, pero que si cada uno de nosotros desde su pequeño espacio busca aportar algo que contribuya al bienestar propio y de los  otros, es una  de tantas maneras, de sentir a “México en la Piel”.

Referencias

Cruz CMV, Caromano FA (2011) Como e por que massagear o bebê: do carinho às técnicas e fundamentos. Barueri: Ed. Manole.
Geertz, Clifford (1983) Conocimiento local. Ensayo sobre la interpretación de las culturas, Paidós, Barcelona.
Giménez, Gilberto (1996) “Territorio y cultura”, Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, Universidad de Colima, vol. II (4), pp. 9-30.
Sandoval Manríquez, M (2007) “Sociología de los valores y juventud”, Última Década, 027, pp. 95-118, Centro de Estudios Sociales CIDPA, Viña del Mar, Chile
Schwartz, Shalom H. (1999) “A Theory of Cultural Values and some Implications for Work”, Applied Psychology: An International Review, vol. 48 (1), pp. 23-47.