Opinión

Los verdaderos dramas tras la derrota

Antonio Abascal
Antonio Abascal

Periodista deportivo nacido en la ciudad de Puebla el 16 de julio de 1973. Jefe de Información Deportiva en SICOM por 21 años, maestro de periodismo en varias universidades como UPAEP, ITESM PUEBLA y BUAP. Conductor de programas deportivos.

La derrota de la selección mexicana ante Estados Unidos ha despertado una ola de críticas hacia Rafael Márquez sin tomar en cuenta que su proyecto apenas inicia. El nivel de las críticas hace pensar que se perdió un partido oficial, pero fue un amistoso, otra vez hay comentarios que comparan los proyectos cuando en realidad es que ninguno de los dos sale de su zona de confort, la CONCACAF, sin resultados de peso en la esfera internacional

Es una derrota dura, con jugadores importantes cometiendo errores graves, con un Raúl Rangel muy lejos de la cara que ofreció en el mundial, con un equipo que volvió a las andadas de no saber reaccionar cuando las cosas van mal y que cae en la desesperación, para perder 3-0 con el rival que la gente no quiere caer. Son tres partidos amistosos en los que el nuevo seleccionador no ha ganado, con sólo dos goles a favor y cinco en contra y con el dato agregado que en estos tres partidos no ha estado al frente, pero la palabra clave es: Amistosos. Preocupante sí es que los futbolistas que deberían dar soluciones como Rangel o Giménez sean los que fallen, pero tampoco se debe hacer una tragedia del inicio del proyecto. El problema principal es la falta de proyecto federativo, porque estos resultados deberían ayudar a sacar conclusiones para el futuro, pero a las primeras de cambio ya se empezó a dudar en el timonel.

Si tomamos en cuenta, dos de los tres partidos, Colombia y Estados Unidos, sí hay argumentos de un equipo que ha tratado de ser más dinámico y tener más construcción de las jugadas; en contraparte las dudas siguen estando en el lateral derecho, así como en la falta de gol, porque en ambos partidos se tuvo generación de llegadas que no fructificaron por la falta de contundencia. También se debe reconocer que los buenos momentos han sido intermitentes, algo hasta cierto punto natural cuando se vive un cambio ya que la idea de Rafael Márquez sí es distinta a la de Javier Aguirre.

Tres partidos sin victoria no deberían ser el fin del mundo, pero cuando la selección se toma como el producto fundamental, cuando la principal televisora la usa como símbolo de nacionalismo, por ello no se puede permitir perder ante Estados Unidos, pero la primera pregunta clave es: ¿Qué título ya ganó el vecino del norte con este 3-0 categórico, mostrando a sus nuevas “figuras” incluyendo a un Caleb Sullivan de 16 años? ¿ya regresó a unas semifinales mundialistas en las que no está desde Uruguay 30? O mínimo ¿recuperó el título regional de la CONCACAF? O todavía más abajo ¿ganó la liga de naciones de CONCACAF? Las respuestas para cada una de estas preguntas es no. Estados Unidos le ha arrebatado a México el inservible título de campeón del mundo de los partidos amistosos, con una generación de jugadores que desde hace años se presume, pero que ni siquiera ha sido capaz de emular a una menos talentosa, pero que llegó a cuartos de final de un mundial en Corea-Japón 2002 eliminando a México en un terreno neutral, en una tarde en la que Rafael Márquez fue expulsado.

Ganar un juego amistoso no significa mucho, perderlo tampoco. Estados Unidos y México pelean por ser el “gigante de la CONCACAF”, pero ambos se quedan cortos en sus objetivos de trascender más allá de la zona. Por ello, hoy otra pregunta que se debe plantear es ¿qué quiere México con su selección? Javier Aguirre, hoy en el Valencia, cumplió al armar un equipo que recuperó el romance entre público y selección, su trabajo fue muy fino porque lo hizo con poco tiempo y con una camada de jugadores que no invitaba al optimismo, había muchas dudas desde la portería, los laterales y la media cancha, el “Vasco” fue sabio para imponer un estilo que ayudaba a competir, les dio galones a jugadores como Rangel en la portería por encima del favorito mediático, prefirió a Erik Lira sobre el supuesto capitán llamado Edson Álvarez y dejó que los momentos de los futbolistas decidieran las posiciones en la delantera; creó un equipo entregado que fue capaz de ganar un partido de eliminación directa cuarenta años después y de retar a una de las favoritas como Inglaterra generando un partidazo que gozaron fuera de las fronteras, pero todo en el entorno privilegiado de los estadios mexicanos, esos a los que la propia federación les hace el feo para jugar en el mercado estadounidense.

Rafael Márquez toma la selección, sin mucha experiencia como tampoco la tenían Luis de la Fuente o Lionel Scaloni hablando de los últimos tiempos, o Franz Beckenbauer con la Alemania de 1984, casos todos exitosos, pero los tres tenían bases muy sólidas para trabajar, mientras que el ex central del Barcelona carece de ellas porque la Federación Mexicana de Futbol y sus socios como la Liga MX no las han generado; Aguirre cumplió con creces y hasta reanimó una relación que se apagaba entre afición mexicana en el territorio nacional y el llamado equipo tricolor, fue un servicio extraordinario para lo mal que se ha trabajado en los últimos años sin idea en lo deportivo, sin verdadera democracia en nuestro futbol, con tecnócratas buenos para hacer dinero, pero que carecen de interés para empaparse de los temas futbolísticos. Durante la presentación del nuevo timonel mexicano se habló de que gozaba de todo el apoyo, pero muy rápido los directivos enseñaron los dientes: Una convocatoria con límite de llamados por club porque la fecha diez se tenía que llevar a cabo a pesar de la primera parte de la fecha FIFA.

Nuestro país fue el único que tuvo partidos de su liga en el marco de esta larguísima fecha FIFA (otro abuso del organismo que preside Gianni Infantino); muy rápido ante la falta de victorias y la primera derrota, además ante Estados Unidos, hay algunos que ya levantan la voz para pedir un cambio en la dirección técnica. Se habla de que Márquez no transmite en la banca, se habla de que le falta personalidad, pero esos “defectos” ya se notaban antes de la elección y aun así lo trajeron de Barcelona donde estaba haciendo un buen trabajo en el equipo “B” de la entidad blaugrana. La realidad es que a pesar del buen trabajo de Aguirre porque supo aprovechar las condiciones a partir de su criticada declaración en un podcast a días antes de arrancar la justa: “Tenemos una gran oportunidad, cuando vi el calendario, partidos en casa, está pero de pechito para no dejarla ir, se lo digo a mis jugadores, jugar en casa no tiene precio. Tampoco está fácil el camino, pero se puede”, el futbol mexicano vive en el estancamiento.

Estancamiento de chocar siempre en los octavos de final, con todo y que en esta ocasión haya sido perdiendo con la cara al sol; estancamiento de una liga donde no hay ascenso y descenso para privilegiar a los mediocres; estancamiento de un ecosistema en el que se duda de los mexicanos, sobre todo de los jóvenes, para dar oportunidad tras oportunidad a extranjeros de nivel medio para abajo que se escudan en el pretexto de la adaptación a la altura; estancamiento de directores técnicos que prefieren quedarse en la comodidad del futbol mexicano que salir para crecer en su profesión como sí lo ha hecho Javier Aguirre, ahora con una nueva aventura por empezar en el Valencia; estancamiento que se demuestra a la hora de reciclar técnicos veteranos como Víctor Manuel Vucetich quien divide su tiempo entre la cacha y en sus funciones como vicepresidente; estancamiento con una asociación de jugadores que es un apéndice federativo y que, por tanto, es incapaz de defender a los futbolistas de otras divisiones por lo que un recién llegado ha tenido que levantar la voz para recibir ataques de aquellos que quieren mantener un sistema que ha generado este estancamiento.

Rafael Márquez tuvo una gran trayectoria como jugador y ahora afronta un gran reto. Por momentos ha mostrado lo que quiere lograr con la selección, pero para conseguirlo necesitará tiempo, un tiempo que no se da en el futbol mexicano tan centrado en los resultados inmediatos que inflan el globo, pero tan ciego para estructurar un proyecto que verdaderamente saque de ese estancamiento a la selección nacional. Es preferible perder 3-0 con Estados Unidos en el tercer partido de un nuevo timonel, que hacerlo en octavos de final de copa del mundo, aunque otra vez ese tema nos lleva a otra pregunta: ¿Con quién queremos compararnos con otra selección con un crecimiento limitado como Estados Unidos que, por ejemplo, se diluyó en su copa del mundo? O queremos compararnos con las potencias con aquellos que han apostado por un estilo y que lo han mantenido a pesar de algunas tormentas.

Hoy España tiene la marca mundial de partidos sin perder para selecciones nacionales, pero en el segundo juego de la era de Luis de la Fuente perdió en el camino hacia la Euro de 2024 con Escocia, se trataba de un partido oficial, pero la Federación mantuvo su apuesta, luego cambió el Presidente de la Federación y se mantuvo al timonel hasta conseguir la Liga de Naciones, la Euro y el mundial; es cierto, De la Fuente trabaja con un entorno muy distinto, con clubes que trabajan muy bien sus fuerzas básicas y con selecciones con límite de edad que tienen la misma idea, por lo que más allá de la comparación de una derrota inicial en la era de Luis de la Fuente como ahora le sucedió a Rafael Márquez en un amistoso, el ejemplo es oportuno porque habla del éxito español a partir de un proyecto que envuelve a toda la pirámide futbolística en el país europeo, algo que en México no sucede porque se ha debilitado la estructura futbolística.

Desde el sábado por la noche, los programas “especializados” han hecho un drama de la derrota ante Estados Unidos, hay medios que hablan del fantasma del 7-0 contra Chile de cara al partido de mañana que cierra la fecha FIFA para los mexicanos, muchos le han puesto nombres a la crisis: “Rafael Márquez”, “Raúl Rangel”, “Christian Giménez” cuando el problema es mucho más profundo que una situación puntual. Tras el retiro de Guillermo Ochoa ¿Quién aprieta a Rangel para la titularidad en la selección? Incluso esta convocatoria ya significó el debut de Oscar García del León y tiene a Alex Padilla, suplente en el Athletic de Bilbao tras un paso poco convincente por Pumas; Carlos Acevedo se hundió en Santos Laguna por lo que es otro caso que demuestra el daño que hace quitar la figura del ascenso y del descenso. Otra pregunta: ¿Con Giménez se sigue pagando la deuda que dejó Gerardo Martino cuando no lo llevó a Qatar 2022? porque el ariete poco ha hecho para justificar sus llamados tanto al mundial de 2026 como para esta fecha FIFA. El estancamiento es tan grave que se ha tenido que naturalizar a futbolistas de moda, por primera vez salió en 2026 con el nivel de Julián Quiñones, pero ese no es el camino.

Resumiendo, la derrota contra Estados Unidos no tendría que ser un drama en los términos que están usando los medios nacionales; la derrota ante el país de las barras y las estrellas es un drama por la falta de proyecto deportivo en la federación; es un drama porque nos regresa a la realidad de estancamiento del futbol mexicano; es un drama también porque nos enseña los males de CONCACAF, una especie de isla como Ogigia (el lugar donde Calipso retuvo a Odiseo durante siete años) donde Estados Unidos y México pelean por su dominio y al ganar, a veces los estadounidenses, otra los mexicanos solitos se engañan para seguir viviendo en ella, incapaces de enfrentar los peligros del mar para conocer otros retos.