Opinión

La movilidad tiene otros datos

Notas para entender cómo nos movemos

El pasado 22 de septiembre, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentó los resultados de la Encuesta Intercensal (EIC) 2025. Este ejercicio fue producto de una ambiciosa muestra de más de 7.3 millones de viviendas particulares en 32 entidades federativas y 2,478 municipios.

La estadística es la herramienta fundamental que permite transformar datos dispersos de encuestas y patrones en información clara, confiable y útil para la toma de decisiones. Para el caso que nos ocupa, a continuación, desglosamos los datos inherentes y exclusivos a la movilidad.

¿Cuántos somos y cómo nos movemos?

  • En México residen 130.9 millones de personas, de las cuales 51.9% son mujeres y 48.1% hombres. La edad mediana pasó de 29 a 32 años; la mitad de la población ostenta esa edad.
  • En los últimos 5 años, 1 259 978 personas que vivían en México migraron a otro país; Puebla es el cuarto lugar con 6.2%.
  • Las personas con discapacidad (PCDs) representan el 4.9% de la población. De este subtotal de PCDs, 2 de cada 10 (13.1%) se originó por un hecho de tránsito.

Dicho sea de paso, este primer conjunto de resultados haría sonrojar a su Fordería, el Inspector Mustafá Mond; continuando con lo que nos atañe, los dos principales motivos de viaje (academia y trabajo) en México también están contemplados dentro de esta gran encuesta. En cuanto al motivo de viaje “academia”:

  • 81.8% gasta 30 minutos o menos en traslado.
  • 48.5% camina como su principal modo de traslado.
  • 22.2% usa el automóvil particular, y
  • 22.1% usa transporte público.

Y en cuanto al motivo de viaje “trabajo”, la encuesta arrojó lo siguiente:

  • 51.1% gasta 30 minutos o menos en traslado.
  • 19.8% gasta 60 minutos o más en traslado.
  • 30.9% usa el automóvil particular como su principal modo de traslado, y
  • 25.8% usa transporte público.
  • 23.8% camina.

En ambos motivos de viaje, un porcentaje significativo estudia o trabaja en otro municipio o demarcación territorial distinto al de su residencia, lo que se traduce en mayor inversión de dinero, tiempos de traslado y menor calidad de vida, siendo del 9.8% para academia y del 16.6% para el trabajo.

Vehículos de motor de dos ruedas al alza.

Los resultados de la encuesta muestran un incremento en la disponibilidad de vehículos. En los últimos 5 años, aumentó el porcentaje de viviendas que contaban con automóvil particular, de 47.2 a 49.9%, y con motocicleta, de 12.2 a 19.9%; destaca el crecimiento de la motocicleta, con 7.7% por encima de la bicicleta utilizada como medio de transporte, que disminuyó de 21.8 a 18.4%.

La violencia o la inseguridad delictiva han cambiado la configuración de la movilidad en nuestro país. Respecto al “desplazamiento forzado interno”, más de 500 mil hogares tienen al menos a una persona que se vio obligada a cambiar su lugar de residencia por estos factores, afectando a 1.6 millones de madres, padres, hermanas, hermanos, esposas, esposos, hijas, hijos y todos los seres queridos de su entorno.

La encuesta identificó que el 6.5% de los hogares entrevistados manifestó una restricción en el acceso a la alimentación por falta de dinero o recursos. En este contexto, 19.9% de menores de edad sintió hambre, pero no comió; 19.2% señaló que se acostó con hambre, y 17.4% dejó de comer durante todo un día. La terrible y vergonzosa traducción a esta semántica plagada de tecnicismos: niñas y niños con hambre.

Acepto que el párrafo anterior poco o nada tiene que ver con la movilidad, pero es inaceptable y digno de una reflexión profunda.

Interpretaciones tempranas

Cualquier intento por interpretar los datos aquí vertidos sería arbitrario. Permítanme ser arbitrario, entonces.

Los sistemas de transporte público convencional han fallado en su objeto de ser atractivos para los usuarios. Estos, los usuarios, sacrificaron sus ingresos en aras de conseguir un vehículo particular, en los casos más tangibles, un vehículo de motor de dos ruedas; lo anterior, con los lacerantes daños al ecosistema de movilidad.

El uso del transporte público ha disminuido; ya no es el principal medio de transporte. ¿Qué pasó? Alguien me comentaba de la irrupción de la personalidad en redes sociales y el culto al ego, maridados con los hechos delictuosos a bordo de los vehículos y las pésimas condiciones de operación, arrojan una mezcla homogénea que desincentiva el uso del transporte público. Hasta este momento me niego a creerlo; sin embargo, la estadística es contundente.

Al comparar con 2020, se observó un aumento en la proporción de personas con dificultad para caminar en los grupos de PCDs. Aunado a lo anterior, caminar como medio de transporte está reflejado en más del 20% de los dos principales motivos de viaje. Es momento de invertir de forma urgente en senderos peatonales dignos y seguros, mediante un plan nacional de dignificación de la infraestructura para traslados peatonales.

Hace más de 100 años, William Thomson, también conocido como Lord Kelvin, un físico y matemático británico, acuñaba la frase: “Lo que no se define no se puede medir, lo que no se mide, no se puede mejorar, lo que no se mejora, se degrada siempre”. Paradójicamente, uno de los pensamientos más necesarios en estos tiempos oscuros, o por lo menos eso dicta la estadística.