Israel va por el vacío que dejará EU
La guerra resuelve qué nación mantiene la hegemonía en el mundo y cuáles son las excluidas, bajo un contexto histórico determinado por lo que posee su propia dialéctica. Los propósitos que pueden alimentar una guerra, como ahora ocurre desde occidente, no siempre responden al espíritu de la época. La razón es que en última instancia la guerra la deciden, sus objetivos, los que pagan y mandan y responde a sus intereses. La estrategia y táctica la diseñan los ejércitos. Por muy bien elaboradas que estas últimas sean concebidas, no son las que determinan el triunfo o la derrota en última instancia durante una guerra por el dominio del mundo. Lo que determina todo al final de cuentas es si la guerra responde al espíritu de la historia en ese justo momento.
Existe en el mundo actual dos guerras: la de Ucrania, Europa y EU contra Rusia y la de EU e Israel contra Irán en el Golfo Pérsico. Las guerras actuales de occidente contra oriente tienen un problema de origen. Las élites de occidente llevan a cabo una guerra en un contexto en donde existen una serie de factores que indican que su dominio se ha debilitado. Que su papel en la historia de occidente y occidente mismo ya no responden a las ideas de progreso que prometieron en el pasado cuando representaban un impulso hacia el futuro. Lo que la historia enseña es que, cuando ciertas élites ya no responden a las necesidades de su tiempo no existe guerra que pueda salvarlos. Podrán obtener triunfos parciales, pero en última instancia su espíritu ha dejado de brillar.
Los dueños del capital financiero-bancario-industrial-tecnológico de occidente no están dispuesto a perder la hegemonía que han ejercido por más de 500 años. Las élites occidentales se resisten no solo por razones económicas que son fundamentales por supuesto para ellos, sino también porque se sienten portadoras de una manera de ver el mundo en donde ellos se creen el eje en torno al cual gira todo. En su mente no cabe la idea de concebir un mundo sin ellos como los mandamases. Las élites occidentales han construido una visión de la historia en donde son los herederos de las antiguas monarquías regias de las grandes civilizaciones o, por lo menos, a partir de la constitución de culturas como la griega y romana.
Al ser retados por la elite político-económica asiática, las élites occidentales se encuentran en shock. Uno, están acostumbrados a llevar a cabo guerras de reforzamiento del dominio. Dos, su cultura no les permite mirar con objetividad que la guerra no es lo más aconsejable debido a su debilitamiento. Tres, no entienden la lógica de las guerras en las que se encuentran inmersos pues no aceptan que los pueblos los observa como obstáculo, toman la opinión de los gobiernos como si fuera la de los pueblos. Cuatro, la “inteligencia”, es decir, los expertos políticos que les pueden explicar cómo operar en ese escenario no son escuchados; cinco, prefieren a políticos que responden a su visión y no a la realidad.
Alguien se podría imaginar gobernando a un presidente de los EU (la máxima potencia mundial) como Joe Biden que en pleno discurso ante la prensa perdía el hilo de sus discursos y su mente extraviada de la realidad lo hacía ver como un presidente sin autoridad y que, en realidad, no podía gobernar. Trump, resultó que se cree Dios. El lobby israelí encontró lo que buscaban: un presidente que les hiciera caso de que atacaran a Irán bajo el pretexto de que poseía armas nucleares. El ataque sería fulminante y la guerra corta en tiempo. Las élites plutocráticas quieren un gobierno que extermine al mundo actual para crear uno nuevo. Trump quiere exterminar a Irán e Israel ya lo hace.
Biden, Trump y Europa iniciaron una guerra contra Rusia con el fin de desmembrarla y apoderarse de los recursos naturales que posee la nación más grande territorialmente hablando del planeta, pero con 150 millones de habitantes. Asimismo, desean derrotar a Rusia y dejar sola a China para enfrentarla por separado. El resultado: el fortalecimiento de EU, desde el punto de vista económico y político. Separó a Alemania y Europa de Rusia. Consiguió el debilitamiento de Europa, ella misma se cerró la llave de los energéticos baratos que le proporcionaba Rusia y ahora los adquiere de EU. Rusia se ha fortalecido, en el campo de batalla ha innovado tecnológicamente misiles hipersónicos contra los que no existe defensa.
Estados Unidos e Israel deciden iniciar una guerra contra Irán en el Golfo Pérsico con el fin de eliminar a un potencial retador de Israel en la región y controlar petróleo y gas del golfo bajo la estrategia de que al controlar el petróleo que compra china podrían someterla. El resultado de la guerra es que Irán ha destruido las bases militares de EU en la región y mostrado a Israel que cuenta con la tecnología militar necesarias para enfrentarlo e infringirle una derrota definitiva. Las monarquías petroleras de la región que eran los aliados firmes de EU se han debilitado ante la muestra de poder militar iraní.
Las petromonarquías fueron desde los años setenta el pilar del sistema financiero mundial pues al proveer de petróleo al mundo condicionaron a las naciones para que su compra se hiciera mediante uso del dólar dentro del sistema financiero estadounidense dominado por Israel. El sistema financiero y del petrodólar fue en realidad un instrumento de control y poder político estadounidense contra las naciones. Con el cierre del estrecho de Ormuz el petróleo ha dejado de circular e impactado al sistema energético mundial e incrementado el poder de Irán en la región y el mundo. Ahora controla el lugar por el que transitan las embarcaciones petroleras.
Después de debilitar a Europa y a las monarquías petroleras EU fue por Arabia Saudita muy implicada en la política mundial y aspirante a suceder a EU como hegemón mundial. A EU se le ocurrió aconsejar Mohamed Bin Salmán (de Arabia Saudita) que atacara a las fuerzas de Aransarallah que es la organización político-militar que controla el 80 por ciento de la población en Yemen y es la fuerza opositora al régimen títere que Arabia creó para controlar al pueblo yemení desde 2014. El gobierno de Arabia Saudita atacó a los yemenitas cuando líderes de Ansarallah regresaban en un avión e iban aterrizar en aeropuerto de Saná. Habían sido invitados por los iraníes a las exequias del ayatola Jamenei y para ello los llevó el gobierno iraní y los regresaba, cuando ocurrió el ataque al avión que los transportaba.
Ahora los de Ansarallah controlan el estrecho de Bab el-Mandeb e impiden el paso de las embarcaciones petroleras sauditas, están a punto de controlar las principales ciudades en Yemen, derrotar al gobierno que defiende a los saudíes y de recuperar tres territorios que les fueron arrebatados por Arabia Saudí e Inglaterra en la guerra de 1934. Rashad Al-alimi, que es quien encabeza el gobierno de Yemen reconocido por todo el mundo menos por el pueblo yemení se encuentra en una situación en la que en breve perderá su poder y aparente legitimidad. Controla el 10 por ciento de la población yemení.
La semana pasada fuerzas militares que se encontraban en Irán desde 2014, aunque en realidad llegaron ahí desde 2003, cuando invadieron Irán y asesinaron a Sadam Hussein. La invasión fue justificada con el pretexto de que Irak poseía armas nucleares. Hoy tuvieron que abandonar a Irak, aunque siguen controlando el comercio del petróleo bajo la misma estrategia que utilizan en Venezuela. Tuvieron que salir porque las fuerzas de la resistencia aliadas de Irán en Irak podrían atacar a EU y como ya no cuenta con las bases militares que tenía en instaladas en los territorios de las petromonarquías estaba relativamente indefenso.
En Latinoamérica y el Caribe es la región a la que EU se avocará como espacio de dominio. Trump se ufana de que ha ganado todas las últimas elecciones en donde los candidatos que apoya han resultado triunfantes. Ha ganado elecciones que no son ni siquiera una batalla. Un análisis más preciso le indicaría al presidente de EU que los pueblos de Latinoamérica y el Caribe son los pueblos indomables cuando se trata de soportar a naciones que quieren dominarlos. Que, en virtud de esa resistencia centenaria, existe una tenaz oposición al dominio exterior como fondo del ADN de los pueblos de la región. Cuenta a su favor que los gobiernos pro oligárquicos, los efectos negativos de sus políticas, rápido pierden el consenso social. Ni siquiera los gobiernos militares han podido sostenerse.
Por último, así es la guerra: se ha debilitado a EU. Detrás de EU está Israel quien, ante el debilitamiento del poder de EU está a la esperan llenar el vacío de su ahora aliado EU.
