Opinión

¡Hombros de gigantes!

El proceso para las próximas elecciones intermedias arrancó hace un par de semanas. Ya todos andan haciendo campaña, incluyendo la presidenta Claudia Sheinbaum.

El Proceso Electoral Federal 2026-2027 en México inició formalmente el 10 de septiembre de 2026, fecha en la que el Instituto Nacional Electoral (INE) dio el banderazo de salida con más de 500 actividades organizativas.

En Morena, partido en el poder, ya destaparon y nombraron a los coordinadores de la Transformación y la Soberanía, que no son más que los candidatos que competirán para las gubernaturas.

En los partidos de Oposición siguen mirando como pasa la vida política en el país, sin dar golpes espectaculares que comiencen a llamar la atención de los electores.

Siguen pensando si irán solos o se aliarán con los partidos contrarios a la 4T, como si eso les diera oportunidad de competir con el gigante en el poder que no cederá en sus pretensiones de mantenerse en su coto.

En lo particular, estaré muy atento a todo el acontecer político electoral de mi municipio, de mi estado, de mi país, aunque siga viendo que todo es “pan con lo mismo”, ya que no hay nada espectacular ni grandioso que podamos aplaudir.

Lo que me interesa es comenzar a motivar a los jóvenes de este hermoso país para que prendan motores y participen, de una forma u otra, en el proceso electoral que ya no se detendrá por nada del mundo.

¿Qué pueden hacer nuestros entusiastas jóvenes para transformar el rostro de esta nación que cada vez está más agotada, aturdida, confundida, cansada y desesperada?

Bastante. Pueden hacer muchas cosas entre ellos mismos, con sus compañeros de escuela, de universidad, en sus comunidades, en sus fraccionamientos y barrios; pueden militar en los partidos políticos; generar acción ciudadana; crear comunidad, redes y nodos.

Aunque no lo perciban, están obligados a participar en los asuntos públicos, en los espacios del poder, en los gobiernos, porque quienes están ahora al frente no han marcado la diferencia con los gobiernos anteriores.

Con toda seguridad puedo decir que han hecho las cosas muchísimo peor que sus antecesores, por la inercia que los caracteriza, por el despilfarro que han propiciado y que nos ha endeudado como nunca. Nos han empobrecido.

Los jóvenes de este 2026-2027, años en los que se decidirá el rumbo de la República, los jóvenes no pueden permitir que los adultos sigan cometiendo las mismas tropelías, actos de corrupción como nunca antes visto y aliándose con los criminales más peligrosos del orbe.

En lo personal, me he dado la tarea de compartir con algunos de estos jóvenes la poca o suficiente experiencia adquirida en los campos del poder, en los gobiernos (municipal, estatal y federal) y en los medios de comunicación.

Creo estar colocando una piedrita de este enorme montículo que se está construyendo en México, porque no basta trabajar en solitario; hoy más que nunca se requiere la coparticipación, la sinergia, el esfuerzo coordinado entre jóvenes, entre adultos, entre hombres y mujeres para cambiar la realidad.

México retrocederá si damos un paso atrás; el país se frenará si nos detenemos; el país se irá al barranco o precipicio si nosotros lo conducimos hacia allá.

México será lo que nosotros construyamos hoy, no mañana ni dentro de 20 años cuando nuestras fuerzas estén apagadas, cuando nuestros ánimos estén por los suelos, cuando nuestra razón ya no tenga ese mismo ímpetu de análisis.

Lo que no se haga hoy de muy poco servirá para mañana; si como adultos no enseñamos a las nuevas generaciones a ser más combativos, más fuertes y radicales ante la maldad, ante la mediocridad, ante la corrupción, no tendremos el derecho de quejaron de lo que le duele al país.

Los jóvenes del 2026-2027 deben saber que no están solos, que no caminan en solitario, que nos tienen a nosotros para acompañarlos, para defenderlos, para combatir con ellos.

Hay una máxima política que afirma: “Si no puedes con la fuerza de tu enemigo, súbete a los hombros de un gigante”.

Eso es lo que debemos hacer las personas adultas que tanto amamos a México: subirnos a los hombros de nuestros jóvenes (hijos, sobrinos, vecinos, alumnos, profesionistas, trabajadores) que tienen la fuerza y el entusiasmo suficientes para cambiar de manera radical y profunda todo este acontecer.

Ya arrancó el proceso electoral. Ya no hay tiempo suficiente para cambiar las cosas. Vayamos juntos con nuestros amadísimos jóvenes en este 2026-2027. Estoy seguro, convencido, de que ellos quieren y requieren otro país para ellos, para todos.

@elmerando