Opinión

Formación docente y el uso del celular

Los programas de formación continua deben de enfocarse en el desarrollo de competencias en ellos tanto técnicas como didácticas, para transformar el teléfono como un recurso de aprendizaje activo (como el m-learning o la gamificación) en lugar de prohibirlo o ignorarlo

Recordemos que el Consejo Nacional de Autoridades Educativas, aprobó por unanimidad la propuesta del Acuerdo número 09/09/26, publicado en el Diario Oficial de la Federación que: “garantiza los derechos de las niñas, niños y adolescentes NNA, en la interacción, uso responsable y seguro de los dispositivos digitales personales, así como de tecnologías de aprendizaje en las escuelas públicas y particulares del Sistema Educativo Nacional “.

Considero necesario leer con detenimiento dicho documento con el fin de establecer claramente cuál es su propósito, que indudablemente no tiene que ver con la prohibición del celular en las escuelas. Esta medida, busca proteger la salud mental, el desarrollo cognitivo, el bienestar integral y el derecho a la educación de niñas, niños y adolescentes, a través de medidas razonables de tiempo, modo y lugar, así como excepciones justificadas para usos con intencionalidad pedagógica, situaciones de emergencia y ajustes razonables indispensables para la inclusión educativa,

Parte de una Consulta Nacional en Educación Básica sobre el uso y regulación de dispositivos digitales realizada los días 24 y 28 de agosto de 2026, en la fase intensiva de los Consejos Técnicos Escolares, donde  el 81.2% de las figuras educativas encuestadas estuvieron  de acuerdo con que se establezcan medidas de carácter nacional para atender el fenómeno de los dispositivos en la escuela; el 95.7% respalda establecer una edad mínima para el uso de redes sociales; el 94.7%, con plantear reglas según la edad; el 88.8%, con limitar el acceso durante la jornada escolar, y el 56.3%, con acceso nulo durante la jornada escolar;

Sin duda, este acuerdo busca atender una problemática no resuelta en las aulas escolares, sin embargo hay que tomar en cuenta  que forma parte de un  proceso de transformación de las dinámicas escolares y que requiere de un trabajo conjunto   de corresponsabilidad y colaboración de las autoridades educativas y escolares, los NNA, el personal docente y las familias, por lo que su eficacia no sólo depende de la definición de medidas regulatorias, sino de su comprensión, sensibilización, apropiación y aplicación efectiva por parte de todos los sectores involucrados, atendiendo a las características, necesidades y contextos de cada comunidad educativa. Que quede claro, no es responsabilidad única de los docentes.

Además es también necesario reflexionar en que existe evidencia, de que hay  dependencia al celular, que genera pérdida de la noción del tiempo que implica el abandono de actividades comunes, y que provocan  muchas veces, la manifestación de ira, tensión y/o depresión ante la imposibilidad de acceder a dicho “objeto” (Asencio, Chancafé, Rodríguez y Solís 2014) y que   la transición hacia una infancia basada en eluso de teléfonos celulares, dispositivos inteligentes, electrónicos personales y redes sociales ha generado afectaciones severas en el bienestar de la juventud (Jonathan Haidt,  3 de agosto 2026).

Sin embargo, tampoco hay que dejar de lado que  en esta época y desde  un abordaje histórico-cultural, las  tecnologías en general,  implican negociaciones, traducciones, adaptaciones y apropiaciones diversas y que  se  incorporan a la escuela en cuanto institución cultural que posee sus propias formas de relacionarse con los saberes (Dussel, Ferrante, González y Montero, 2018), por lo que es imprescindible repensar en su utilización e integración en las practicas pedagógicas y superar la percepción de que son  solamente distractores.

La presencia de dispositivos en las aulas refleja retos ya existentes sobre el vínculo entre tecnología, autoridad y equidad, exigiendo repensar como los celulares, no son necesariamente los únicos causantes de ciertos malestares o conflictos que acontecen en las aulas (aunque sí pueden ser disparadores de variados incidentes), sino que su presencia reedita o expresa desafíos y dificultades ya existentes en las escuelas (Di Napoli, 2020), que hoy requieren una nueva problematización. El celular no es necesariamente un objeto de distracción por la diversión o interés que ofrece (Baricco, 2019), sino funciona como una estrategia evasiva de la tarea escolar, porque la portabilidad y la conectividad de los celulares permiten la relación con el “afuera” del aula en tanto fenómeno contemporáneo.

También creo necesario insistir en la formación docente, que no han mencionado las autoridades educativas, porque los mediadores inmediatos de los procesos de enseñanza y de aprendizaje son los docentes y los programas de formación continua deben de enfocarse en el desarrollo de competencias en ellos tanto técnicas como didácticas, para transformar el teléfono como un recurso de aprendizaje activo (como el m-learning o la gamificación) en lugar de prohibirlo o ignorarlo. En la percepción docente este fenómeno es vivido como una irrupción, por la batalla cotidiana por regular sus usos en las clases y porque su llegada cuestiona la pertinencia de la formación inicial y evidencia la necesidad de continuar formándose, elemento que tampoco es privativo de las tecnologías (Napoli e Iglesias, 2021).

Hay que tomar en cuenta, además, que los celulares son depositarios, en parte, del llamado malestar docente (Meirieu, 2016), cristalizando de este modo la principal distracción, ya que compiten con los docentes por la atención de los estudiantes, desdibujando su autoridad pedagógica y obstaculizando el “normal” funcionamiento de las clases en lugar de presentarse como un aliado para la enseñanza. Antes de tomarse como una gran decisión de las autoridades educativas, ¿por qué no pensar en que los docentes requieren formarse no solo para el empleo del celular como herramienta pedagógica, también para el uso de los dispositivos digitales personales y las tecnologías de aprendizaje?

Referencias
Acuerdo para garantizar el derecho de las niñas, niños https://sidofqa.segob.gob.mx/notas/5799247
Asencio Martínez, E., Chancafe Valencia, J., Rodríguez Montenegro, V. y Solis Orlandini, C. (2014). Test de dependencia al teléfono celular DCJ. Universidad Santo Toribio de Mogrovejo.Baricco, A. (2019). The Game. Barcelona: AnagramaDi Napoli, P. N. (2020). Sociodinámica de los conflictos juveniles en el espacio escolar. Aletheia, 12(1), 15-40.Dussel, I., Ferrante, P., González, D., y Montero, J. (2018). Las pedagogías en movimiento. Usos y apropiaciones de las tecnologías digitales por parte de docentes y alumnos en escuelas secundarias públicas bonaerenses. En Las TIC en la escuela secundaria bonaerenses. Usos y representaciones en la actividad pedagógica (pp. 81-125). Buenos Aires: UNIPE Editorial Universitaria.Meirieu, P. (2016). Recuperar la pedagogía. De lugares comunes a conceptos claves. Buenos Aires: Paidós.
Napoli, Pablo Nahuel di, & Iglesias, Andrea. (2021). ¡Con los celulares en las aulas! Un desafío para la convivencia en las escuelas secundarias de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Revista latinoamericana de estudios educativos, 51(3), 11-44.