Opinión

ESTUPIDEZ DE “LORD MONTAJES” Y SUS CUATES

Miguel Ángel García Muñoz
Miguel Ángel García Muñoz

Periodista con más de cincuenta años de trayectoria profesional, cuya vida ha estado dedicada a narrar la historia política, social y económica de Puebla y de México.

Las expresiones colectivas o individuales en la celebración del Grito de la Independencia de México no es un texto legal que lo contemple la Constitución o las leyes federales o una fórmula mágica o una norma jurídica. Es un acto cívico, una tradición patriótica que ha ido cambiando en su colorido y principalmente en sus arengas por parte de los gobernantes, que tienen plena libertad de modificar, adaptar o añadir nombres y causas de los vítores. La presidenta Claudia Sheinbaum hizo lo propio.

La explicación es necesaria después de haber visto a Carlos Loret de Mola y sus cuates desgarrándose las vestiduras porque en los estados y municipios los gobernadores y alcaldes incluyeron a la presidenta Claudia Sheinbaum, a los pueblos originarios y a otros personajes históricos que en el pasado no se contemplaban ni en sueños en sus arengas.

Joaquín López Dóriga señala el uso del balcón nacional con fines de propaganda política en lugar de solemnidad patria; Pascal Beltrán del Río considera un exceso las modificaciones; Sergio Sarmiento de TV Azteca y Leo Zuckerman dicen que se demeritan las tradiciones cívicas más importantes de México.

Para su conocimiento, después de 216 años de iniciada la independencia, no se sabe aún con certeza todo lo que dijo Miguel Hidalgo en su improvisación al convocar a la rebelión contra el mal gobierno. Incluso se afirma que vitoreó al rey Fernando VII de España, lo que estaría contraviniendo los deseos de libertad y la no dependencia.

Creo que también ignoran que la independencia de México se concreta hasta 1836 con los Tratados de Córdoba.

Loret de Mola, la estrella opaca de Latinus y sus cuates, deben saber que quien encabeza la ceremonia cívica puede elegir el orden de los nombres de los héroes o incorporar otros, siempre y cuando se mantenga el estricto respeto al Himno Nacional que no debe ser alterado en su letra y música; igualmente, es indebido ultrajar la Bandera de México o cambiar los colores o el diseño del Escudo Nacional, como alguna vez se le ocurrió al panista Vicente Fox Quesada, quien, sin embargo, nunca fue criticado por los mencionados comunicadores ni requerido para responder por el delito cívico de crear el “águila mocha”.

Fíjese bien “Mister Montajes”: el grito original de Hidalgo incluía menciones a la Virgen de Guadalupe y llevaba su imagen como estandarte. Hace tiempo que ya no se hace, a pesar de que el pueblo mexicano es fervientemente guadalupano.

En los Gritos recientes se ha invocado a la fraternidad universal, la democracia, la soberanía, a los afromexicanos, a los migrantes, a los pueblos indígenas, a la Cuarta Transformación y las madres buscadoras que, por cierto, reclaman equivocadamente porque creen que se aprovecha su movimiento para beneficio personal y político.

POSDATA: No está prohibido cambiar las arengas del Grito de Independencia de México; no existe un texto oficial ni legal que por ley se exija.

POSDATA 2: Los que podrían dar el grito, pero de miedo, son los lugareños de San Baltazar Campeche y los visitantes que acuden a la laguna, pues de pronto apareció un cocodrilo nadando como en cualquier lago africano. Nadie sabe quién dejó la “mascotita” de manera altamente irresponsable.

La directora de la asociación “Puebla Verde”, Verónica Mastretta, dice que no es de peligro porque es un cocodrilo bebé.

Yo no le creo a la señora.

La PROFEPA debe intervenir de inmediato para capturar a “Baltazar”, como ha sido bautizado por los colonos el reptil.