Embarazo infantil y adolescente en México #NiñasNoMadres
Provoca graves daños físicos, psicológicos y sociales en las niñas madres
Este espacio de opinión recibe el nombre de género y ciudadanía, por lo que es de mi interés analizar la información reciente que se va generando al respecto, sin duda, las condiciones de vida de las niñas y adolescentes es de gran relevancia, siendo que este grupo de población es el que mayor violencia, discriminación y desigualdad social recibe.
Los embarazos en niñas y adolescentes representan desigualdad de género, son consecuencia de la violencia sexual a la que se enfrentan en entornos familiares todos los días, sin que reciban atención y protección oportuna las infancias en nuestro país y en el mundo. Ya no hablemos del acceso a la justicia y que sus casos de abuso sexual no quedaran impunes.
En América Latina y el Caribe, una niña se convierte en madre cada 20 segundos, según un reciente informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Con 1,6 millones de nacimientos al año, esta región cuenta con la segunda tasa más alta de embarazos en adolescentes del mundo.
México se mantiene como uno de los países con las tasas más altas de embarazo adolescente. En 2025, figuró en el primer lugar de la lista de países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con 77 nacimientos por cada mil jóvenes de entre 15 y 19 años.
En días pasados el gobierno federal, a través del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes presentó en nuestro país el manifiesto “Niñas si, Madres no”, que tiene dentro de sus objetivos ponerle un alto al embarazo de niñas menores de 15 años, donde no existe, ni puede existir, consentimiento posible. Nombrémoslo como lo que es: violación sexual. Una de las violencias estructurales más destructivas que se hay.
Durante esta presentación, se informó que esto no es un problema rural y lejano. En 2024, el 53.8% de estas niñas vivía en ciudades. Casi la mitad solo tenía la primaria. La razón de fecundidad forzada va de 0.66 a 3.19 por cada mil niñas, según el estado donde le tocó nacer. La desigualdad también viola derechos.
Además, se dijo que, en México, 7 mil 887 niñas de entre 10 y 14 años dieron a luz durante 2025, un promedio de 22 nacimientos diarios. El embarazo infantil continúa siendo considerado una emergencia de salud pública y una violación a los derechos humanos.
El pasado mes de agosto nos enteramos por los medios de comunicación del caso indignante de una niña de 11 años del estado de Tamaulipas que llegó al hospital con cinco meses de embarazo, producto de los abusos de su padrastro. El DIF y las autoridades de salud intervinieron para interrumpir el embarazo de forma segura y el agresor fue detenido por violación equiparada.
Según la Organización Mundial de la Salud, las madres adolescentes (de 10 a 19 años) tienen mayor riesgo de eclampsia, endometritis puerperal e infecciones sistémicas que las mujeres de 20 a 24 años, y los bebés de madres adolescentes tienen un mayor riesgo de padecer bajo peso al nacer, nacimiento prematuro y afección neonatal grave.
Datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), revelan que dentro de consecuencias negativas de los embarazos de niñas y adolescentes ven truncada su educación, se les obliga a abandonar la escuela, lo que frena sus oportunidades laborales; los riesgos de salud, ya que se incrementan las complicaciones médicas graves durante el embarazo y el parto, siendo una causa principal de mortalidad en menores de edad; se profundizan los círculos de desigualdad de género, exclusión social y pobreza extrema; y existe una relación directa entre el matrimonio infantil forzado.
Coincido plenamente que al proteger a una niña se puede garantizar que pueda vivir su infancia libre de violencia, ejercer plenamente sus derechos y construir un futuro con libertad y dignidad. Por eso este problema debe seguir ocupando un lugar prioritario en la agenda gubernamental para prevenir estos embarazos, pero también para castigar a quienes abusen sexualmente de las niñas o adolescentes.
Además, es urgente insistir en que a la niñez y las juventudes se les debe dar Educación Sexual Integral, con políticas educativas que implementen programas que no solo enseñen aspectos biológicos, sino que también concienticen sobre los derechos sexuales y reproductivos, el consentimiento, la prevención del abuso sexual y el uso de métodos anticonceptivos.
Referencias
Manifiesto Nacional Niñas Sí, Madres No. https://www.gob.mx/sipinna/articulos/manifiesto-nacional-ninas-si-madres-no-1234?idiom=es
