Opinión

El Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades

Guadalupe Grajales
Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Las lecciones que nos deja el recuento con sentido histórico, político y académico de su creación

El pasado viernes 9 de octubre asistimos a la conmemoración del 35 aniversario de la creación del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

La celebración tuvo como centro el “Encuentro con los Directores del ICSyH” en el que participaron el maestro Roberto Miguel Vélez y Pliego, el doctor Agustín Grajales Porras y el doctor Giuseppe Lo Brutto, quien presidió el evento.

La mesa, conformada por los directores, tuvo como eje la ponencia magistral de Roberto Vélez Pliego, quien se refirió a los antecedentes de la investigación en la universidad y al contexto académico y político que dio origen al ICSyH.

Su ponencia, documentada en las actas del Consejo Universitario y los recuerdos de los mismos acontecimientos de los que fue partícipe y actor, constituyó un relato que no se redujo a fechas y personajes, sino de uno que dotó de sentido a la sucesión de hechos que culminaron con la institucionalización de la investigación en nuestra universidad y con la diversificación de su cultivo en las distintas ramas del saber.

Empezó recordando que este 2026 la universidad cumple 70 años de haber obtenido su autonomía y 35 de haberse aprobado la Ley de la UAP, publicada el 23 de abril de 1991que “sintetiza los movimientos de nuestra institución a lo largo del siglo XX y refleja un ordenamiento verdaderamente autonómico.” Asimismo, el Congreso General Universitario, del que derivó el Estatuto Orgánico, fue el “resultado de los diversos movimientos estudiantiles y magisteriales que enfrentaron distintas políticas públicas adversas al desarrollo libre, democrático y autónomo de la universidad.”

En su recuento histórico, la figura del Ingeniero Luis Rivera Terrazas se agiganta como precursor de la investigación en nuestra universidad, pues sitúa sus inicios con la creación de la Escuela de Ciencias Físico-Matemáticas el 8 de febrero de 1950, cuando el rector Horacio Labastida señala dos objetivos principales “preparar mejores profesores para la enseñanza de las matemáticas y la física moderna y la formación de futuros investigadores dedicados a las ciencias puras.”

El actual Instituto de Ciencias (ICUAP) tuvo su origen en la Escuela de Físico-Matemáticas por iniciativa del ingeniero Rivera Terrazas “desde los primeros años de los 70, cuando las corrientes más avanzadas de la Universidad fueron progresivamente ocupando la dirección de la misma.” Y ya siendo rector, se menciona al Instituto de Ciencias en la sesión del Consejo Universitario del 4 de junio de 1976.

Dos años más tarde el Consejo Universitario aprueba la creación de la Maestría en Física del Estado Sólido, el 27 de julio de 1978. Probablemente el primer posgrado de la universidad, aunque ya también se había creado la Maestría en Ciencias Sociales de la Escuela de Filosofía y Letras, escuela coordinada por el licenciado Alfonso Vélez Pliego. En la misma Escuela de Filosofía y Letras se crea la Maestría en Ciencias del Lenguaje, cuyo proyecto presentó el doctor Adrián Gimate Welsh ante el Consejo Universitario el 16 de junio de 1982, ya siendo rector el licenciado Alfonso Vélez Pliego. Al decir del doctor Gimate, “con la creación del Centro de Ciencias del Lenguaje del Instituto de Ciencias, en 1978, ‘se ha formado un grupo de trabajo que en la práctica ha integrado la investigación con la docencia’. En esta misma sesión se aprobó el primer doctorado ofrecido por la Universidad: el doctorado en Física.” Se aprobó como administrativamente dependiente del departamento de física del ICUAP “y que sería tarea del Congreso General Universitario determinar su ubicación definitiva.”

Sin duda, la conducción política y académica del ingeniero Rivera Terrazas y del licenciado Vélez Pliego constituyó la firme base sobre la que se erigió el edificio de la investigación y de los estudios de posgrado.

Sin embargo, “Entre los últimos meses de 1989 y los primeros de 1990 la Universidad enfrentó múltiples problemas en su conducción, bajo la rectoría de Samuel Malpica, que llevaron a su destitución y a la conformación de una dirección provisional de la Universidad integrada por varios miembros del Consejo Universitario.

Un claro síntoma de la situación prevaleciente en la universidad se vio en la elección de la coordinación del ICUAP en febrero de 1989. Lanzaron su candidatura el ingeniero Rivera Terrazas y el maestro Juvencio Monroy. “El instituto se dividió: los investigadores de los Centros principalmente de Historia y Filosofía junto con el departamento de Física nos inclinamos por la candidatura del ingeniero. La votación final resultó favorable a la …del Mtro. Monroy, la votación fue de 89 a 80.”

Aquí se planteó la alternativa de ya no seguir en una sola dependencia, dadas las diversas formas de abordar y desarrollar la investigación y los estudios de posgrado. Así “En una pequeña pero representativa reunión, encabezada por el ingeniero Luis Rivera Terrazas y el Lic. Alfonso Vélez Pliego, tomamos la decisión de continuar por caminos paralelos. Nuestra primera acción consistiría en apoyar la creación del Instituto de Física en primer término y posteriormente la del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades.” Señala el maestro Roberto Vélez Pliego.

La primera parte de este acuerdo político académico se haría realidad el 30 de agosto de 1990, cuando el departamento de Física del ICUAP, por acuerdo del Consejo Universitario, se transformó en el Instituto de Física “Luis Rivera Terrazas”, quien había fallecido el 20 de marzo del año anterior.

Todavía faltaba cristalizar la segunda parte del acuerdo, y fue el 2 de octubre de 1991cuando el licenciado Alfonso Vélez Pliego presentó el proyecto ante el Consejo Universitario que tenía como “objetivo condensar una determinada concepción acerca del desarrollo de la investigación científica, tecnológica y humanística de los estudios de posgrado; y derivar de él lo que deben ser las normas adecuadas para lograr su más amplio crecimiento y su diversificación en la Universidad….”

Fue una sesión difícil, lo mismo que la del Consejo de Investigación y Estudios de Posgrado, como lo señala el maestro Roberto Vélez: “no disponemos del dictamen del Consejo de Investigación y Estudios de Posgrado, pero sí puedo comentarles, ya que era parte de éste, que fue un debate difícil y acalorado.” Justamente la intervención del profesor Miguel Ángel Damián Huato, consejero del ICUAP, revela las contradicciones académicas, jurídicas y políticas, estas últimas inesperadas dado el supuesto acuerdo. Dice el profesor Damián: “el dictamen emitido por la Secretaría de Investigación y Estudios de Posgrado dice que ‘en el nivel académico el proyecto cumple los requisitos, pero lo tipifica como un Centro de Investigaciones …, y que éste dependa del propio CIEP’, lo que resulta una aberración jurídica, puesto que el Estatuto recientemente aprobado no le da ninguna facultad al Consejo de Investigación y Estudios de Posgrado para que de éste dependan unidades académicas, ya que es un órgano colegiado y no una unidad académica…”

Finalmente se sometió a votación: “Por 33 votos a favor, ‘se resolvió la creación del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades, 30 consejeros votaron porque fuera un Centro…’”

Este apretado resultado nos da una idea de la enorme labor tanto de tipo académico como político que demanda la creación y consolidación de las instituciones educativas.

Como ya lo mencioné, un relato histórico se caracteriza por dotar de sentido a los hechos, sentido que comprendemos al contextualizar las decisiones de los actores, tomadas con base en razones que se muestran en sus acciones.

Nuestro propósito es, pues, extraer de la historia universitaria las lecciones que deben guiar las decisiones en relación con los problemas que hoy enfrentan los universitarios, como lo es la pretensión de modificar las condiciones de jubilación y pensión de profesoras y profesores.

Tags
BUAP ICSH