Centro de ecotecnias y diseño de modelos sociales
“Para andar mil kilómetros, hay que dar el primer paso”.
Lao-Tsé
Como era en el principio, un asentamiento humano requería de agua, luz, materiales de construcción de vivienda y alojamiento de animales, muebles básicos, combustibles, alimentos, calzado y ropa, depósitos para residuos y aguas sucias, obtener ingresos para las necesidades básicas.
Hace apenas seis décadas, en el sur de Puebla, la vivienda requería de postes para estructura, materiales para techos y paredes. El agua venía de manantiales. El piso era de tierra; para dormir, un petate de palma en el piso o sobre una cama de otates con bancos de madera, era suficiente. La luz provenía de petróleo queroseno: un bote con una mecha de algodón que por capilaridad encendía una flama.
Los alimentos se obtenían de la agricultura poco tecnificada, la ganadería, caza y pesca. El ganado pastaba donde hubiera forrajes. Los combustibles eran leña obtenida del monte, principalmente ramas secas, pero también frescas. La basura se llevaba a barrancas, ahí donde también se hacían las necesidades humanas pues no había baños. Las aguas sucias solo se conducían a donde se alejaran. Ante la falta de corrales, los animales se amarraban a árboles o a postes sin sombra. Las aves dormían en árboles y era común el ataque de coyotes y zorros: el coyote desde abajo mareaba a las gallinas, el zorro trepaba.
Los primeros impactos ambientales de un asentamiento humano son los que satisfacen necesidades primarias de agua, alimentación, ingresos y combustibles, y para hacerlo, lo más inmediato son los recursos naturales agua, suelo, vegetación y fauna. Vender leña, frutos o animales ha sido fuente de ingresos desde la antigüedad. Sin embargo, donde hay asentamientos humanos ya no hay bosques, ni animales, ni peces, ni manantiales; y, la satisfacción de necesidades secundarias ha afectado el entorno con residuos sólidos, aguas sucias, principalmente.
Aunque la modernidad avanzó, los problemas persistieron y se agregaron otros. Hoy seguimos enlistando como grandes problemas nacionales la pobreza, la falta de agua para centros urbanos, alto costo de la energía eléctrica, reducido aprovechamiento de energía solar, aguas residuales sin tratamiento, residuos sólidos sin manejo, deforestación, inundaciones y sequías, pérdida de fauna terrestre y acuícola o baja productividad agroalimentaria.
Pero, también es un problema nacional, la desvinculación entre lo que se enseña, lo que se investiga y lo que se necesita para el mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad. Hay mucha teoría y poca práctica. Aunque hay muchos esfuerzos individuales no se han identificado, reconocido, ni socializado para beneficio de los demás. Hemos revisado y documentado muy poco lo ya existente.
Esta situación ha limitado la capacitación práctica y dificultado la integración de modelos de solución que puedan transitar a políticas públicas, con el sustento básico para su adopción. Y, aunque todos sabemos que los problemas son multifactoriales, multidimensionales, no los creamos nosotros y no son nuestra responsabilidad, al final algo podemos hacer. Al menos sugerir e intentar dar los primeros pasos.
Un día vi a un sastre tomar medidas a una persona para hacer un pantalón. Luego las dibujó en papel y lo puso sobre la tela para ir cortando. Ya cortada la tela la unió con hilo en forma provisional y la sobrepuso en el cliente para hacer ajustes. Es mi experiencia del “como traje a la medida” tan escuchado. Otra ocasión, para hacer la propuesta de praderas para la Mixteca Poblana, primero sembré 15 m² en el jardín de mis papás, en 1990, después 7 hectáreas (has), luego 25 y 32 has. Con esto datos y experiencias se integró en 1994 una propuesta de 1000 has que, finalmente, terminó en 15 mil has, en 1999.
En los principales problemas nacionales de México hace falta identificar, validar y transferir modelos sociales replicables a las comunidades a través de líderes innovadores. Y dónde no existan, hay que integrarlos con el mismo fin. La gente solo cree cuando ve que alguien ya lo hizo. El 50% del nuevo conocimiento de una persona lo obtiene viendo de otros.
Por estas razones, en El Colegio de Puebla, con el liderazgo del gobernador, Alejandro Armenta Mier, creamos el Centro de Ecotecnias Sustentables, que nos permitirá fortalecer la formación práctica de capital humano y reorientar la investigación para crear, validar y transferir modelos sociales replicables y escalables en la solución de la problemática ambiental y socioeconómica de 6 mil 900 comunidades, 217 municipios y 31 microrregiones del Estado de Puebla.
Este Centro Sustentable, cuenta con 9 ecotecnias básicas para la economía comunitaria, entre las que se encuentran:paneles solares, captación y potabilización de agua de lluvia, tratamiento de aguas residuales, concentrador de energía y calentador solar en la economía doméstica, manejo y clasificación de residuos sólidos, jardines polinizadores y estufas ahorradoras de leña en el medio rural.
La estrategia operativa del Centro de Ecotecnias Sustentables se complementa con una red de Centros Demostrativos Cooperantes y la Red Estatal de Amigos Innovadores, con cobertura en las 31 microrregiones y los 217 municipios del estado.
La ciencia pública debe estar al servicio de los problemas públicos.
