Opinión

Regreso a clases y renovación de la esperanza

Lunes, Enero 16, 2023
Leer más sobre Juan Martín López Calva
Quiero rendir un homenaje a los que no se rinden ante el sinsentido del sistema educativo
Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Decano UPAEP
Regreso a clases y renovación de la esperanza

“El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para ser gobernados por los demás”.
Herbert Spencer

El lunes pasado regresaron a clases casi treinta millones de estudiantes en los niveles de educación básica, media superior y normales en todo nuestro México, que serán atendidos por un poco menos de un millón setecientos cincuenta mil docentes que según el boletín no. 206 de la Secretaría de Educación Pública Federal, iniciaron el presente ciclo escolar en agosto del pasado 2022.

Este regreso estuvo precedido, en los niveles de educación básica y media superior por un taller de actualización en el que, en la semana previa al retorno de los niños y adolescentes a las aulas, se pretendió capacitar a los profesores y profesoras en las formas de planeación que se han desarrollado hasta ahora en el modelo de la llamada Nueva Escuela Mexicana (NEM), que aún tiene pendientes de revisar y concluir muchos de sus documentos de fundamento y operación.

Por lo platicado con los docentes de estos niveles que conozco y lo que ellos estuvieron publicando en redes sociales, parece que como es habitual históricamente en nuestro país que sigue viviendo en una especie de círculo que reinicia cada seis años, el taller no fue un espacio especialmente enriquecedor que aportara nuevos elementos o señalara rumbos profundos de transformación a los educadores sino una mera capacitación técnica sobre los nuevos formatos de planes analíticos y sintéticos que tendrán que elaborar y que no son tampoco una gran novedad, porque en educación parece que por más “transformaciones históricas” que se proclamen sigue sin haber “nada nuevo bajo el sol”.

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En el mejor de los casos estos talleres fueron bien impartidos y dejaron claros los lineamientos y formas de proceder para la planeación bajo la NEM, en el peor, que parece no ser menor en porcentaje, estos lineamientos y formas de proceder dejaron muchas dudas y huecos que tendrán que ser resueltos, como suele también ocurrir en cada nueva reforma educativa, por los mismos profesores y profesoras en la práctica, con el método clásico de ensayo-error.

En un sistema político en el que cada seis años se pretende reinventar el país y por ende la educación, este tipo de cambios suelen quedarse en meras adaptaciones cosméticas, en una respuesta desde la cultura del cumplimiento -cumplo y miento- y en la adecuación de los nuevos discursos a las prácticas tradicionales en vez de adaptar las prácticas a los cambios propuestos. Lo anterior no es algo que haya que recriminar a los docentes, que viven lo que Carbonell -un autor español especialista en innovación educativa- llama “el cansancio de las reformas”.

Más allá de estas cuestiones burocráticas o a pesar de ellas, el regreso a clases es normalmente -somos seres simbólicos y vivimos de ciclos de cierre y renovación periódica- una oportunidad para plantear nuevas metas y propósitos de mejora, en el caso de muchos profesores que están en primer lugar comprometidos con el aprendizaje y el desarrollo humano de sus estudiantes, a pesar de que haya muchos también que ya están “quemados” (síndrome de Burnout) y desgastados y simplemente vuelven a la rutina de una chamba mal pagada y poco valorada socialmente pero finalmente segura.

Para los profesores comprometidos, cada nuevo ciclo o reinicio como el de este mes de enero que llegó después del receso por Navidad y fin de año, hay siempre una ilusión de que los días por venir serán mejores que los anteriores, que lograrán promover que los alumnos rezagados superen sus retrasos en el aprendizaje -sobre todo ahora que se perdieron tiempos valiosos durante el encierro por la pandemia- y que los estudiantes más aventajados puedan tener aún mejores espacios y experiencias de aprendizaje y formación integral.

Este lunes 16 de enero regresan también a clases muchos estudiantes universitarios -aunque en este nivel existe más variedad en los calendarios escolares- y muchos docentes que como yo, llegaremos con las mismas ilusiones de hacer mejor las cosas y dejar una huella educativa más profunda y significativa en nuestros educandos para que los futuros profesionistas de este país, sean especialistas éticos que hagan bien su profesión y hagan el bien con su ejercicio profesional, como define Augusto Hortal el principio de beneficencia en la ética de las profesiones.

En cualquiera de los niveles en que nos desempeñemos como docentes, los profesionales de la esperanza necesitamos seguir creyendo que lo que hacemos tiene sentido, independientemente de los múltiples signos de una realidad cada vez más dolorosa, injusta y excluyente en la que los poderosos económica y políticamente parecen cada vez más concentrados en defender sus propios intereses que en servir a la sociedad para poner las condiciones que faciliten la construcción corresponsable del bien común.

Frente al pesimismo al que nos enfrenta la realidad deshumanizante, esperanza que se traduzca en renovación de la apuesta por la educación como uno de los instrumentos más eficaces y poderosos para transformar a México y al mundo y además en una estrategia que más allá de reformas, NEM, discursos ideológicos y requisitos burocráticos, pueda ir haciendo realidad paso a paso, milímetro a milímetro, esa esperanza en un verdadero cambio de paradigma educativo y social.

Con este artículo quiero dar la bienvenida y rendir un homenaje a los que no se rinden ante el sinsentido de un sistema educativo que sigue estando más fundamentado en lo político-ideológico que en lo verdaderamente pedagógico. Además de ello quiere ser una invitación a seguir trabajando cotidianamente en el aula, que todavía es un espacio de libertad y creatividad para el cambio posible, con visión y convicción renovadas.     

Creo que esta frase de Spencer que elegí hoy para esta bienvenida-homenaje-invitación puede darnos una idea-fuerza que guíe toda nuestra actividad. Independientemente de que nos toque enseñar Matemáticas, Ciencias, Español, Educación física o cualquier otra disciplina, orientemos nuestros esfuerzos para ir logrando progresivamente la formación de seres aptos para gobernarse a sí mismos y no para ser gobernados por los demás, sean sus seres queridos o los líderes carismáticos que hoy tienen sujeta y polarizada a la población en muchas partes del mundo.

En palabras del pedagogo francés Philipe Meirieau esto se logrará si nos centramos en la formación de niños, adolescentes y jóvenes que sean capaces de pensar por sí mismos y de construir junto con los demás, tratando en lo estructural de reorientar nuestras escuelas del paradigma de la escuela eficaz al de la escuela solidaria.

Feliz, pero sobre todo, productivo y significativo regreso a clases para todos los que para cambiar al mundo, forman a las personas que van a cambiar el mundo, como decía el gran Paulo Freire.

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