Opinión

Nuestro concepto de docentes y estudiantes

Martes, Diciembre 6, 2022
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La imagen de unos(as) y otros(as) debe dictar las políticas laborales y académicas en la BUAP
Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.
Nuestro concepto de docentes y estudiantes

Ya cerramos el semestre en la universidad y esto nos invita a hacer una reflexión sobre el rumbo de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Son tres las actividades sustantivas de nuestra institución: la docencia, la investigación y la extensión. De aquí que su comunidad esté conformada por dos grandes sectores protagónicos: los docentes y los estudiantes y, en consecuencia, cualquier acción a emprenderse debe estar orientada por la concepción que tenemos de unos y otros.

Los y las docentes son personas dedicadas a la formación de sus estudiantes. Esta formación consiste en dotar al estudiante con las herramientas teórico-metodológicas para cultivar una disciplina y ejercerla al término de sus estudios. Claro que esta tarea formativa implica una interrelación personal y grupal que incluye el uso de estrategias pedagógicas específicas de la disciplina de que se trate, así como el intercambio de ideas, opiniones, sentimientos, deseos y emociones.

Los estudiantes, por otra parte, son personas con un proyecto de vida que han definido a partir de la decisión tomada de estudiar determinada disciplina o profundizar en ella; en el caso de los estudiantes de posgrado, y su expectativa es recibir la mejor educación posible. Ellas y ellos no sólo tienen derecho a esta educación, sino que han cumplido con los requisitos que la institución ha impuesto para ingresar a ella.

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Según el filósofo P.F. Strawson, la persona es aquella a la que atribuimos tanto predicados físicos como mentales. Los físicos son su edad, su estatura, el color de sus ojos, su ubicación espacio temporal, etc. Los mentales son los que les atribuimos a partir de su conducta: inteligentes, sensibles, solidarios, respetuosos, exigentes, justos, obedientes, responsables, etc.

Teniendo esto en consideración ¿qué concepto de docente tenemos? Es un(a) profesionista que se inicia en la enseñanza alrededor de los 25 años (o quizá antes), con el propósito de desarrollar una carrera académica, esto es, de profesionalizarse en la enseñanza de su disciplina. Generalmente tiene estudios de posgrado y cultiva su curriculum vitae con la esperanza de obtener la plaza que le garantice una vida desahogada. De esta manera podemos afirmar que la y el docente son personas inteligentes, responsables, respetuosas, exigentes consigo mismas, cumplidas, colaboradoras, orgullosas de lo que hacen.

Y ¿qué concepto de estudiante tenemos? Es una o un joven de alrededor de 18 años (de 15 a 17 si está en la preparatoria), o sea mayor de edad, con una decisión pensada y tomada de estudiar una carrera universitaria que le dará certeza a su futuro personal y laboral. Han elegido una carrera por gusto por esa disciplina, y porque consideran que podrán ejercer libremente su profesión. De esta manera podemos afirmar que la y el estudiante son personas autónomas, sensatas, trabajadoras, responsables, interesadas, curiosas, alegres, ilusionadas y sobre todo solidarias.

Es obvio que nuestra concepción del docente y del estudiante es positiva y con base en ella es que se deberían tomar las decisiones por parte de las autoridades universitarias. Es como en el caso de las políticas públicas: las estableces para beneficiar al mayor número posible de personas, sean estudiantes, docentes o trabajadores no académicos. Por esta razón me parece absurdo que la imagen que se quiere hacer prevalecer del estudiante es la de la persona dañada emocionalmente por la pandemia. Por supuesto que hay que atender estos casos, pero afortunadamente la enorme mayoría de nuestros(as) estudiantes tienen el perfil arriba descrito. Son personas hechas y derechas, independientes, capaces de autodeterminarse, de señalar los problemas y de expresar sus necesidades, la más importante, que la universidad les proporcione la mejor educación de que es capaz.

Y ni se diga en el caso de las y los docentes. Se afirma que las contrataciones por hora clase no son la mejor solución para sustituir a los jubilados(as), pero por otra parte pareciera que nos quieren atemorizar cuando nos recuerdan los días en que cobrábamos quincenas que no eran de quince días y teníamos que hacer largas filas frente a los bancos. ¿A qué viene tal recordatorio? ¿Acaso un docente que tiene derecho a una promoción o a una definitividad o que exige un salario suficiente tiene que callar porque puede perder lo que ahora tiene? ¿O acaso un jubilado tiene que agradecer porque cobra una pensión que no es ninguna dádiva sino la mínima recompensa a los años trabajados?

No sólo nos están agitando el garrote frente a la cara sino que están confirmando que su política laboral tiene como su eje la no certeza y que su política estudiantil es la infantilización y la manipulación emocional.

¿No les parece a ustedes de la mayor importancia exigir a la administración central el trato que un(a) docente con todas esas características positivas se merece y que deje de tratar a las y los estudiantes como menores de edad?

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