Opinión

15 de mayo: Día de la Maestra y el Maestro

Domingo, Mayo 15, 2022
Leer más sobre Eduardo Mauricio Libreros López
Son cada vez más docentes quienes luchan comprometidos con sus estudiantes y la sociedad
Ingeniero Civil, estudios de Maestría en Ingeniería de Tránsito y Transporte, empresario, especialista en infraestructura, operación y educación vial, docente de matemáticas y diseñador curricular de la disciplina.
15 de mayo: Día de la Maestra y el Maestro

El maestro deja una huella para la eternidad; nunca puedes saber cuando se detiene su influencia. Henry Adams

Para Tere Galicia, educadora de toda la vida

En Puebla en el ciclo escolar 2020-2021 existían 99,797 docentes desde preescolar hasta educación superior (Secretaría de Educación Pública Dirección General de Planeación, Programación y Estadística Educativa. Estadística Educativa Puebla, ciclo escolar 2020-2021).

Desde finales de marzo del 2020, con motivo de la pandemia del coronavirus, se vieron forzados a laborar totalmente a distancia. La comunidad educativa se aisló para contener de alguna manera los contagios, las enfermedades y defunciones provocadas por el virus SARS-CoV-2. Hasta este momento se llevan más de dos años conviviendo con él, pero ahora ya se encuentran en las escuelas de manera presencial y con la totalidad de los alumnos.

Fue un enorme esfuerzo para las y los docentes el continuar impartiendo clases, primero a distancia, posteriormente híbrida y ahora ya presencial. Muchos compañeros por desgracia fallecieron; se vio trastocada la vida escolar, y la sociedad en general sufrió las consecuencias.

Maestras y maestros resintieron y resistieron el incremento de su labor; se vieron en la necesidad de crear estrategias y buscar herramientas para el logro de los aprendizajes de alumnas y alumnos, también participaron en el control administrativo necesario para mantener, aún a distancia, a la escuela en funciones y no sólo eso, fueron solidarios con los estudiantes que tuvieron la desgracia de perder a alguno de sus padres, ayudaron a resolver problemas de violencia intrafamiliar y fueron apoyo emocional para sus compañeros que sufrieron desgracias personales.

Las autoridades educativas los sometieron a un trabajo exhaustivo: la exigencia de evidencias de todo tipo, el crear guías (ahora planes de acompañamiento), planeaciones, videos, llevar estadísticas, revisar actividades, evaluar, buscar por todos los medios a alumnas y alumnos que no daban señales de actividad académica, capacitaciones y conferencias todas a distancia y así una larga lista de tareas, que provocaron un estado de tensión continuo. Aun así, siendo solidarios unos con otros, nadie flaqueó.

A esto se sumó la reducción de opciones de una mejora en las percepciones, el ascenso, recategorizaciones e incremento de horas han sido acotados, pocos son los que están en posibilidad de ascensos. En tono amenazante y considerándolos como burócratas exigieron, basados en una ley poco sensible y descontextualizada, que presentaran la declaración patrimonial, ¡como si los maestros se pudieran enriquecer en una escuela pública!

Se sabe que, desde hace mucho, México no tiene una población bien educada, con los conocimientos, habilidades y destrezas que le permitan enfrentar los retos que la vida cotidiana exige. Tampoco existe una sociedad comprometida con la educación, no hay las condiciones suficientes para erradicar el analfabetismo y no se ha logrado sobresalir a nivel mundial en esta materia.

Hasta el momento se ha ido en caída libre. La pandemia no cambió el paradigma educativo. Existen propuestas de dar un giro de 180°, pero la autoridad no lo toma en cuenta; sigue empecinada en una evaluación numérica. No parece importarle la enseñanza para la vida y presiona a los docentes a realizar hasta lo imposible para obtener resultados positivos.

Prácticamente se ha obligado a que alumnas y alumnos acumulen información, saberse de memoria cifras y datos. Muchos docentes lo hacen porque así se los indica la autoridad o de esa manera fueron educados. Cuando reflexiona, analiza o propone cambios que no son acordes con la indicación de la autoridad, es señalado y excluido, marginándolo de cualquier posibilidad de desarrollo o promoción.

Burocratizada la educación se ha dejado llevar por un falso y corrupto sindicalismo que sólo busca poder político y privilegios, cooptando espacios de influencia y poder, bajo la mirada cómplice de autoridades educativas, en perjuicio de cientos de docentes puestos entre la espada y la pared.

Afortunadamente son más las y los maestros que luchan comprometidos con sus estudiantes y con la sociedad, cumplen una misión, son ejemplo para los educandos, son elementos de transformación social; de ellas y ellos depende que haya avance en todos los ámbitos, al fin y al cabo, toda persona profesionista o no, pasa por una escuela en donde existen maestras y maestros capaces en la mayoría de los casos, por eso está en sus manos que el país salga adelante para un mejor futuro.

Después de dos años se tiene la oportunidad de reconocer y felicitar personalmente a maestras y maestros este 15 de mayo. Sociedad y gobierno están en deuda con ellas y ellos.

Les envío un fuerte abrazo y un gran reconocimiento a mis compañeras y compañeros de trabajo, esfuerzo, dedicación, compromiso, pero sobre todo de una calidez y sensibilidad hacia las y los alumnos.

Felicidades en su día.

Vistas: 361

Loadind...