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OPINIÓN

Apología del CIDE

La apología consiste en mostrar que la institución ha contribuido al combate a la corrupción

Víctor Reynoso

Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.

Martes, Noviembre 23, 2021

En el libro Anatomía de la corrupción en Puebla recientemente publicado por Alejandro Guillén Reyes, hay una apología indirecta, tácita, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Aunque el libro merece consideración en sí mismo, me desvío un poco para abonar en la defensa de ese centro de investigación, hoy cuestionado.

La apología indirecta (y quizá inconsciente e involuntaria pues el libro se redactó antes de que el CIDE enfrentara los problemas que hoy enfrenta), consiste en mostrar que esa institución ha hecho una de las mayores contribuciones en México al combate de la corrupción.

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Contrariamente a ideas muy generalizadas de que la corrupción es algo propio y exclusivo de ciertos individuos y de ciertos partidos, los análisis y las propuestas del CIDE, recuperadas por Guillén Reyes, lo ven como un problema sistémico, estructural, formado por un complejo tejido de redes entre intereses públicos y privados.

Esta consideración no debe confundirse con la idea de aquellos que ven a la corrupción en México como un problema “cultural”. No es lo mismo que sistémico.

Para atacar la corrupción no basta, desde esta perspectiva, un cambio de partido o de individuo político en el poder. Ayuda, sin duda, que quienes ocupen el poder político no tengan como objetivo enriquecerse ilícitamente, y que pretendan además evitar ese enriquecimiento ilícito. Pero hace falta algo más que buenas intenciones.

Lo vivimos con los gobiernos panistas, en cuya agenda estaba el combate contra la corrupción, y que muy poco pudieron hacer contra ese problema. El balance del actual sexenio está todavía lejos de hacerse (vamos a la mitad) pero es probable que lo logros en el combate a este problema, el uso de los recursos públicos para beneficios privados, sean pocos.

Bueno, ya esta semana hay quien diga que el decreto presidencial para considerar a sus obras de infraestructura como de seguridad nacional es un intento para ocultar los gastos que en ellas se están haciendo. Un intento de evadir la transparencia, requisito indispensable en el combate a la corrupción

Entre otros aspectos de interés, el lector del libro de Guillén podrá ver un resumen de las propuestas del CIDE para combatir la corrupción en México; propuestas que van desde la definición de este problema, análisis de sus causas, los objetivos que debe tener un sistema nacional anticorrupción y los ejes de acción del mismo.

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