Educación y política: dos centenarios

Lunes, Septiembre 27, 2021 - 06:20

Las claves para la relectura de obra de Freire podrían analizar los cien años de historia de la SEP

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Decano UPAEP

“Jamás pude admitir la mixtificación de que la educación es un quehacer neutral. Yo pienso lo contrario, que la educación es siempre un quehacer político. No hay, pues, una dimensión política de la educación, sino que ésta es un acto político en sí misma. El educador es un político y un artista; lo que no puede ser es un técnico frío. Ello significa que tiene que tener una cierta opción: la educación para qué, la educación en favor de quiénes, la educación contra qué”.

Paulo Freire. “La educación es siempre un quehacer político”. Entrevista con Carmentxu Marín. Diario El País, 19 de mayo de 1978.

El domingo 19 de septiembre se cumplieron cien años del natalicio del gran pedagogo brasileño, referente del pensamiento latinoamericano en educación, Paulo Freire. Este aniversario fue conmemorado con diversas mesas de análisis, foros y conferencias organizados por distintas instituciones nacionales e internacionales, y celebrado por muchos educadores en las redes sociales.

Con ocasión de este centenario consideré seriamente dedicar mi artículo de la semana pasada a plantear una reflexión sobre algunos aspectos que considero muy relevantes y aún vigentes de la vida y obra de este intelectual que sigue siendo un referente obligado para quienes nos dedicamos a la tarea de formar a las nuevas generaciones, sobre todo si pensamos esta tarea desde una visión de transformación de la sociedad injusta, desigual, violenta y excluyente en la que desafortunadamente seguimos viviendo.

Decidí no hacerlo porque consideré que cualquier cosa que yo pudiera escribir al respecto, se perdería en el inmenso número de citas, reflexiones, imágenes, frases, webinars y conferencias que ocuparon la atención durante toda la semana y porque tal vez contribuiría al fomento de lo que Carlos Skliar señalaba en su conferencia ”Una introducción filosófica a la vida de Paulo Freire” (1) dentro del ciclo organizado por el Instituto Provincial de Enseñanza Superior Florentino Ameghino (IPES-FA) de Argentina: la trivialización del pensamiento de Freire al reducirlo a una serie de frases, imágenes y otros medios del “mechandising” propio de esta sociedad global que convierte todo en mercancía para el consumo.

Sin duda Freire no está exento de este riesgo de trivialización, mercadización y como diría Morin, estatuización, así como tampoco se libra -lo señalaba también Skliar en la misma conferencia- de los discursos de odio de quienes desconociendo también su pensamiento y desde la ceguera ideológica de posturas ultraconservadoras, lo condenan a la hoguera. También existe sin duda, la pose antifreireana de quienes se sienten en un nivel intelectual superior a quienes se declaran admiradores de este personaje que, más allá de todas estas posturas extremas, generó una nueva mirada de la educación construida desde la realidad latinoamericana y desde el lugar de los excluidos.

De este centenario que sin duda es indispensable celebrar, rescato la invitación de Skliar para trascender todas estas posturas que distorsionan y no hacen justicia a la vida y obra de un gran educador, de un extraordinario pensador y humanista, haciendo una nueva lectura que resignifique lo que hoy sigue diciendo la pedagogía freireana a nuestra realidad educativa latinoamericana y mundial.

Para hacer esta relectura, el pedagogo argentino propuso en su conferencia cinco claves de interpretación del pensamiento de Freire que son: la vida, la igualdad, el amor, la errancia y la infancia.

Porque la educación vista desde la pedagogía de Paulo Freire “es inseparable de la vida, de una existencia que afirme continuamente la vida” y busque dar vida a todos. Para que haya vida tiene que haber igualdad. No puede, no debe haber opresores y oprimidos porque “la igualdad en dignidad es la condición primera de lo humano y por ende de lo educativo” y desde “esta igualdad que debe ser realizada, se tiene que construir el amor, educar desde y para el amor en todas sus formas -eros, ágape, filia- que combata a sus grandes enemigos: el amor adelgazado del mundo que exalta lo efímero y el amor grandilocuente que es genérico, abstracto y no se encarna nunca”.

Por otra parte la visión de educación como errancia, como travesía que busca cambiar el mundo, sin tener un rumbo claro ni un lugar claramente definido de llegada. La errancia que significa no acomodarse, “no estar quietos ni aquietados sino siempre ir hacia el otro y hacia lo otro, cuidar el mundo y cuidarse de él”.

Finalmente la infancia, que aunque señala Skliar no es un tema del que haya escrito mucho Freire, está presente siempre “como deseo irrefrenable de transformación social, de insatisfacción con el mundo tal como es”. La infancia “como una manera de estar en el mundo”, como “…un modo de sentir la tierra, de atesorar las primeras palabras. Las primeras desilusiones y las primeras ilusiones…”

Estos elementos de relectura del pensamiento freireano -los cito de memoria, pero pongo entre comillas para resaltar que se trata de ideas expresadas por Skliar- creo que definen la postura política desde la cual el autor de la Pedagogía del oprimido sitúa a la educación. Porque como afirma la cita del epígrafe de hoy, para él la educación no es neutral, es siempre un quehacer político.

Se trata de una mirada pedagógica que exige responder a las preguntas políticas sobre educación para qué, educación en favor de quiénes y educación contra qué, como dice la misma cita. De modo que cada educador, cada actor dentro del sistema educativo empezando por las máximas autoridades de un país, deben asumir una postura que responda a estas preguntas políticas básicas que sirvan como sustento de la propia filosofía, modelo educativo, métodos y herramientas didácticas, formas de convivencia y compromiso con los educandos.

Estamos ante la necesidad de una política, específicamente de una política educativa que se subordine a la mirada pedagógica y que promueva una educación para la humanización del mundo, para la igualdad y el amor. Una educación en favor prioritariamente de los grupos oprimidos, excluidos, empobrecidos, discriminados en la sociedad. Una educación en contra de toda forma de opresión, de violencia, de discriminación, de injusticia, de exclusión, de odio.

Quiero relacionar el centenario de Freire con otro centenario que estamos por celebrar. El día 3 de octubre de este 2021 se cumplirán cien años del decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación para crear la Secretaría de Educación Pública, cuyo primer titular fue José Vasconcelos.

Durante la semana pasada se organizó un foro importante de reflexión por parte del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S) de la Universidad Veracruzana sobre estos primeros cien años de la secretaría encargada de la formación de los futuros ciudadanos de nuestro país, que como la misma nación ha tenido muchas etapas y vaivenes.

En las semanas por venir seguramente se realizarán otros muchos espacios académicos y se publicarán muchos textos que aborden desde distintas perspectivas la historia de este siglo de educación nacional en el México pos-revolucionario y en la aún frágil e incierta transición democrática.

Creo que tanto las claves para la relectura de la obra de Freire que ofrece Skliar como las tres preguntas básicas sobre la educación que hace el mismo pensador brasileño serían elementos trascendentes para guiar el análisis de estos cien años de historia de la SEP. Me temo que las respuestas no serían muy positivas.

Porque desde mi punto de vista hemos tenido una educación orientada hacia la finalidad de control político del sistema que persiste a pesar de los cambios de colores partidistas en la presidencia; una educación que ha actuado en favor de los intereses de los grupos de poder más que de los ciudadanos más pobres y necesitados, una educación posicionada en contra de cualquier forma de pensamiento crítico o manifestación de la diversidad o el disenso.

Dos centenarios que representan dos visiones opuestas: por una parte, la freireana que busca un posicionamiento político que sirva para operativizar una educación para la vida, la igualdad, el amor, la errancia y la infancia. Por otro lado, la de la SEP que ha actuado casi siempre subordinando la educación a la operativización de un proyecto político sexenal que regenera continuamente la muerte, la desigualdad, la división, el estancamiento, la rutina y la conformidad con el estatu quo.

[1] Recomiendo ver la conferencia completa en esta liga: https://www.youtube.com/watch?v=k9y94Q3RO3U