La hora de la democracia participativa

Viernes, Julio 30, 2021 - 17:10

La sociedad tiene la oportunidad de usar su voluntad y voz en el refrendo contra la corrupción

Periodista y analista político en medios locales y nacional, filósofo, docente en nivel superior, activista social, comprometido con la justicia.

Democracia, concepto tan anhelado por toda ciudadanía, en la que busca la equidad y legalidad. Cuestión que muy a pesar de que la democracia representativa electoral, en muchas ocasiones no responde a la votación social, siendo que busca otros canales para elevar su voz colectiva para exigir su cumplimiento.

La democracia representativa es la existencia de representantes elegidos por votación popular. Dado esto, se ha sostenido generalmente que el voto y la regla de mayoría son mecanismos "típicamente democráticos". Sin embargo, ni voto ni regla de mayoría son exclusivos de los sistemas democráticos, de modo que definir la forma que éstos han de tener cuando operan en un sistema democrático constituye uno de los problemas principales de la teoría de la democracia y de ésta en relación con los derechos fundamentales.

La exposición y justificación para llegar a la democracia en el mundo, esgrime que es el recurso por el cual la toma de decisiones de una sociedad y grupos de interés, eligen el aparato del Estado y legislativo, que den buen camino al resultado electoral en el ejercicio de sus funciones.

Sin embargo, no siempre ocurre así, porque grupos de poder político y económico promueven o imponen sus intereses sobre la mayoría social, postulando que poseen el conocimiento suficiente para conducir la administración, economía, finanzas, etcétera, por el bien colectivo y de la nación.

Punto donde la democracia constitucional es trucada o desvirtuada, alejada de su justificación social, porque la corrupción se apropia de ella, despojando de sus principios al conjunto social.

El rapto de la democracia por estos grupos económicos y políticos, excluyen de todo derecho al pueblo, marginándolo y sometiéndolo a su libre albedrío, jamás al quehacer de la legalidad y democracia, en cuanto a que tales derechos son alejados de su quehacer real como legal.

Está visto cómo el poder o poderes económicos, al hacerse cómplices de grupos políticos y de partidos políticos, diseñan objetivos para satisfacer su apetito en todas sus formas, así sea deformando leyes. Todo por el “bien nacional”, donde grandes sectores sociales no son contemplados y sí marginados, derivando en un empobrecimiento de la democracia quedando en un aspecto simbólico que se justifica en otro proceso electoral.

La historia social está marcada por movimientos de exigencia de justicia, de hacer que la democracia responda a todas sus necesidades, apostando que las leyes sean respuesta lógica a sus demandas. Empero, los núcleos del poder que deforman a esa aspiración, no tienen ni cabe en su formalismo de conducta que la legalidad es democracia.

Estados Unidos es un magnífico ejemplo donde su sistema oligárquico- imperialista recurre a postular que es la “nación de la libertad”, donde todos los sueños se cumplen. Venden la idea de que son garantía absoluta de la democracia, ejemplo internacional.

Su historia no es así, porque ejercen su poder económico y militar para imponer sus intereses en y sobre naciones que caminan hacia su propia identidad y dignidad, donde su soberanía es la necesidad de su pueblo; cuestión que el poder norteamericano y su política expansionista ven a dichas naciones como un enemigo de la “democracia”; luego entonces, merecen ser corregidas y orientadas a su supuesto modelo político.

Ya desde el siglo XIX, su Doctrina Monroe, que promueve las aspiraciones de libertad de las naciones y de construir una democracia que realmente favorezca el destino de nuestros pueblos. México, es el país con mayor número de invasiones militares en comparación a nuestras hermanas repúblicas latinoamericanas. Frontera que es un filtro político de dicho imperio económico.

Naciones que han sido sometidas a dictaduras y golpes de estado, todo por intentar ejercer libremente sus soberanías, donde se supone se puede recurrir a la Organización de Estados Americanos (OEA) para la defensa contra tales agresiones, pero, la OEA, que nace como una organización similar a la ONU, para que el conjunto de nuestras naciones del continente americano tuviéramos un aparato político legal, donde se expongan nuestros problemas y necesidades para un mejor entendimiento; el imperialismo norteamericano la usa como recurso para justificar la legalidad de sus intereses, así sea violando soberanías o reprimiendo pueblos. La OEA es más bien una herramienta para avalar gobiernos títeres al capricho norteamericano.

Desde la independencia México fue escalando por caminos de agitación política entre diversos grupos de interés de poder, hasta que los liberales buscaron hacer de la nación una identidad propia federal y constitucional sin dogmas. La intervención norteamericana y la invasión francesa, -al final de esta-, dan las primeras pinceladas de ir construyendo una nación, cuestión que la dictadura porfirista interrumpió.

El primer momento de la Revolución de 1910 con Francisco I. Madero se limitó a la cuestión de no reelección, sin tocar los reclamos sociales con profundas heridas de injusticia y explotación. Es con Emiliano Zapata y Francisco Villa, donde realmente se inicia la Revolución. Con todo y que se redacta la Constitución, la pugna política por el poder, el carrancismo fue la contra respuesta a la aspiración democrática. El resultado de asesinar a Zapata y Villa fue que la revolución queda interrumpida.

Donde la Constitución cobra cierta democracia es durante el período gubernamental de Lázaro Cárdenas, breve espacio donde se inició la construcción de México. Los demás gobiernos, jugaron a la democracia, donde se institucionalizó todo aparato político del estado, junto con sectores económicos como aliados cómplices; el poder sexenal cumple la ambición de la oligarquía y plutocracia sobre los anhelos sociales de ser dueños de su voz y democracia.

El hacer del quehacer democrático una mitomanía les favoreció para imponer un modelo económico y político neoliberal por cinco sexenios, donde cada reclamo social fue duramente reprimido, con ejecutados, desaparecidos y encarcelados ciudadanos y líderes sociales en cada sexenio.

El neoliberalismo es la máxima expresión mundial donde la ecuación de limitar el manejo de una nación por parte del Estado por una privatización del mismo y de la nación.

Claro que los tecnócratas se justificaron que permiten la democracia, mediante elecciones, jugando con sus aliados cómplices oligarcas, para tener rienda suelta manipulando la Constitución para emitir contrarreformas y así adueñarse de todo bien nacional, de reducir derechos sociales, laborales y de la voluntad social.

La represión fue el camino perfecto para contener la protesta social. Entre el capitalismo criollo, el poder apátrida y los intereses extranjeros, sobre todo de la nación de la “libertad democrática” como la gringa, la privatización es la solución, las cuales generan pobreza, pérdida de derechos laborales, de garantía agraria, de perder Telmex, ferrocarriles, limitar al máximo Pemex, CFE, IMSS, etcétera; que hoy arroja una nación en crisis económica y con debilitamiento del sistema de salud en abandono, que con trabajo busca dar respuesta a la población, sobre todo con la pandemia Covid.

En ese proceso, durante el sexenio de Ernesto Zedillo, el sistema financiero y bancario, por su voracidad de mayor ganancia, ocasionaron una profunda crisis económica a escala mundial, sin posibilidad de recuperar su capital. Gracias a su aliado en el poder, Zedillo propone como solución el Fobaproa para pagarles su descalabro, dinero que lo pagaremos todos hasta 2070; es decir, estamos empeñados hasta los calzones.

Entre represión y masacres, la voz social, el reclamo justo no tuvo cabida, porque para justificar a la democracia se fueron turnando en el poder, al grado que simularon la misma, con la “elección” de Vicente Fox, ampliando el poder con Felipe Calderón y ratificar sus intereses con Ernesto Peña.

Ilimitado poder no es respuesta social, máxime que generaron un Big Bang, donde colisionó contra el hartazgo social contra un poder sin límites. A su vez, su ambición no calculó que ese reclamo acumulado, luego del primer intento de hacer valer su voto en la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas, donde se refirma la muerte de la democracia, la ciudadanía carece de voluntad propia para movilizar y desarrollar su capacidad de memoria histórica contra estos.

La represión fue acumulando energía, que además de hartazgo, también se incluyó ira. La diferencia entre ambas, radica en que la primera cobra respuesta cuando impone su voluntad en un satisfactor emocional y psicológico real, como lo es en el proceso electoral reciente. La ira es un proceso psicológico de mayor crisis, porque es respuesta hacia no limitar conducta humana o social ante un proceso en crisis, donde el acto encontrará respuesta en el momento en que se satisface su ira con someter la causa de manera plena.

Ante las causas históricas de no democracia, de no contar con calidad de vida digna y ética para sí como para la familia, de no tener respuesta legal a sus reclamos, de padecer cada sexenio donde su voto fue usado para cometer fraude he imponer cimarrones sin ninguna identidad con los anhelos sociales, que hacen del naufragio social, la fiesta de acumular capital de manera desmedida, el conjunto social tratará de ir aprendiendo nuevos caminos y mecanismos de expresión y lucha.

Como ya antes se dijo, nuestras naciones y pueblos latinoamericanos padecemos la antítesis de la democracia mediante el poder gringo y sus siervos del capitalismo criollo más gobernantes carentes de ética, porque ésta les es ajena, la amalgama perfecta de la corrupción que recurre a comprar voluntades mediante organismos como la Usaid, para corromper o motivar agitación de la derecha contra gobiernos constituidos por la voluntad social.

Ante la pérdida de su gusto por el poder cómodo como corrupto, al ver que todo ese lujo de complicidad con gobiernos en turno como Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, donde empresarios tuvieron libertad absoluta de hacerse de la nación, de ser causantes de privatización y pobreza insultante, además de lacayos de capitales extranjeros, recurren a todo tipo de agitación, de manipular el aparato judicial y legal, para impedir que la voz social inicie para ir construyendo una nación propia; la agitación golpista en su máxima expresión, ya sea con denostar, insultar, difamar, sembrar condiciones falsas, provocar desabasto, generando crisis económica, como lo hacen los empresarios propietarios de distribución y venta de gas, que manipulan el precio del mismo, dejando a por lo menos 30 millones de ciudadanos, en crisis económica, ante el elevado costo del LP, al grado que un tanque de 20 kilos, en Puebla cuesta $530 pesos.

Carlos Serrano, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas Licuado y Empresas Conexas (Amexgas), expone que la burbuja del costo del LP, depende de niveles internacionales. Sin embargo, el precio del litro Gas LP en todo el mundo es de $11.45 pesos mexicanos. Sin embargo, existe una diferencia sustancial en estos precios entre países. Como regla general, las naciones más ricas tienen precios más altos, mientras que los países más pobres y los que producen y exportan gas natural, tienen precios significativamente más bajos.

Cabe señalar que en GasLink, el precio del litro de Gas LP es de $9.90 ofertado en diferentes municipios del Estado de México y alcaldías de la Ciudad de México.

Las diferencias entre países se deben a los diversos impuestos y subsidios para el precio del litro de Gas LP. Todos los países tienen acceso a los mismos precios del gas natural que los mercados internacionales, pero luego deciden imponer diferentes impuestos. Como resultado, el precio minorista del precio litro Gas LP es diferente.

Amerita aclarar que México, ante del proceso de privatizar Pemex, como también la no inversión en mantenimiento ni en mejoramiento de sus instalaciones, la producción de gas dejó de hacerla la empresa paraestatal, comprando en el extranjero, principalmente en los Estados Unidos.

Entre especulación y ambición, no hay diferencia. El gas es uno de muchos ejemplos de la agitación y golpe bajo que ejercen los amigos de sexenios pasados. Entre complicidad y corrupción no hay diferencia, en cuanto a que la ultraderecha empresarial, representada por Claudio X. González y Gustavo de Hoyos, como cabeza de punta de otros más, mediante intelectuales y emisores de información orgánicos, hacen de la manipulación y mitomanía la agitación y siembra incertidumbre, miedo, resentimientos encontrados, etcétera, pensando que la población es blanco fácil. Pero, así recurran al nefasto grupo FRENA, o a Mexicanos Contra la Corrupción, donde X. González es su gurú financiero, mismo que requiere de la orientación y recursos económicos de la Usaid, órgano punitivo internacional de la CIA, bajo pretexto de estimular la “democracia”.

A pesar de que el gobierno de la República protestó de que no siga dándole dinero, el presidente norteamericano Biden se mantiene en apoyo a sus amigos criollos. Son los cárteles de la corrupción, que para expandir y recuperar su poder, X González se vio en la necesidad de crear un aparato de choque llamado inicialmente Sí Por México, para poder comprar a integrantes de los tres partidos originales del reclamo social, PRI, PAN y PRD, arreándolos en un circo llamado Va Por México y competir en las recientes elecciones. Sus encargados de despacho, que se asumen como “dirigentes” que no líderes (perdieron la noción del significado, porque perdieron su moral política e ideológica, traicionando a sus bases sociales), les encargaron competir, resultando un fracaso.

Hoy, ante la frustración, emprenden echar lodo a todo lo que consideran “maligno para México”, insistiendo en que nos conducen a la “dictadura”, al “comunismo”, sin que tengan idea de su significado, de que se profundiza la crisis económica, de ser culpable de mortandad por el Virus, por cierto, el Covid y sus variantes, en los Estados Unidos, ya es alarmante su incremento al 70 por ciento.

No dicen, como ejemplo, que la empresa paraestatal Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), que tenía como misión central la producción de vacunas, que fue creada en 1999, confirma que su marco jurídico ya fue modificado para integrar a sus tareas la distribución de medicamentos a los centros de salud públicos. La infraestructura de Birmex fue deliberadamente abandonada, sin apoyo para la innovación y disponibilidad de recursos, en consecuencia, se mermó su capacidad de operación en instalaciones y recursos humanos, que bien pudiera ser aprovechada hacia la diversificación en la producción de medicamentos, para enfrentar otras enfermedades, incluso las emergentes, que amenazan la salud pública.

Estas acciones vulneraron y pusieron en riesgo la soberanía nacional, favoreciendo la creación de monopolios inducidos, dificultando el acceso a medicamentos asequibles, de calidad, seguros y eficaces. Su agonía inicia con el mismo Vicente Fox y Calderón más Peña, la transformaron en nada y sí en fuente de ganancias.

Luego entonces, la derecha empresarial y política, junto con sus voceros orgánicos, hacen maravillas en el chantaje, en el rumor, y la manipulación falsa de la información, en agitación de grupos conservadores y tinte nazifascistas, para tendencia de golpe blando, que esperan impulsar más el próximo año y rumbo al 2024.

El camino social es su participación ciudadana en ir coincidiendo en sus reclamos y propuestas del cómo un gobierno y aparatos legales den respuesta justa a sus reclamos, porque sin participación abierta y coincidente no hay democracia, es decir, la voz y voto, no es exclusivo de la electoral; también se ejerce como factor de motivación social para una democracia participativa, que es un sistema de organización política que otorga a los ciudadanos una mayor, más activa y más directa capacidad de intervención e influencia en la toma de decisiones de carácter público.

Situación que la democracia participativa asume como uno de sus objetivos, que el ciudadano no limite su papel dentro del sistema democrático al ejercicio del sufragio como ocurre en la democracia representativa, sino que asuma un rol protagónico, activo y propositivo dentro de la política, tanto a nivel comunitario, como regional y nacional.

Papel que va aprendiendo a usar, bajo condiciones de luchas sociales, de reclamos de grupos y organizaciones contra gobernantes, políticos o empresarios que sistemáticamente violan sus derechos y estos retos de la democracia participativa es crear una sociedad integrada por ciudadanos activos, organizados y preparados para asumir un papel dinámico en la escena política; individuos a quienes, desde la propia escuela, se les eduque para participar en este sistema político.

El objetivo real es que el ciudadano se involucre en las decisiones que le afectan, proponiendo iniciativas, promoviendo asambleas y debates, pronunciándose a favor o en contra de una u otra medida, así como vigilando y verificando su implementación.

De lo anterior, la democracia participativa se va construyendo en el momento en que los ciudadanos tienen mayor participación en la toma de las decisiones políticas que la que les otorga tradicionalmente la democracia representativa. La democracia participativa permite una participación ciudadana mayor que en democracia representativa pero menor que en la llamada democracia directa y equivalente en muchos de sus mecanismos a la democracia semidirecta.

Sociedad que se replantea y cuestiona hasta qué grado negativo o positivo, su voto contribuye o no en una democracia de calidad digna en su vida personal y colectiva. Si el voto no condujo al principio democrático, así como la corrupción e impunidad navega libremente, violando la confianza y leyes, es cuando la participación social emerge como herramienta de hacer valer su voz contra quien lo defrauda o traiciona.

Si encuentra que grupos económicos y políticos agitan contra la decisión social de que ya no sigan corrompiendo y extirpando a la sociedad de la justicia, así como de hacer de su poder político y económico un bastión de agitación, como también que el poder político emerja una vez más del pantano corrupto; entonces, la defensa de su voz es ejercer su derecho de participación social para mantener su conquista democrática.

Dadas las condiciones de agitación de esos organismos empresariales que compraron a los tres partidos, así como ocultar y “perdonarlos” de sus males, pretenden continuar usurpando la democracia electoral. Una vez más la sociedad tiene la oportunidad de usar su voluntad y voz, en el voto y refrendo contra la corrupción. Una vez más.

Miles de muertos y desaparecidos, soberanía vulnerada, salud y educación en cascajo, derechos laborales a la deriva, pobreza económica y marginación, entre otros problemas; el reclamo se transforma en democracia participativa y emisión de su voto para reafirmar su moral y voluntad ciudadana.

rodrigo.ivan@yahoo.com.mx