A la escuela, en medio de la incertidumbre

Jueves, Julio 29, 2021 - 16:53

Es urgente institucionalizar desde el gobierno la investigación estratégica en el campo educativo

Doctor en Educación, Sistema Universitario Jesuita ademas de ser maestro en Investigación Educativa por la Ibero Puebla realizó su licenciatura en Sociología por la UNAM . Actualmente es Académico de Ibero Puebla

¿Regresar a las instalaciones escolares o no? Vaya dilema. Al respecto, quisiera recuperar dos posturas distintas que se colocan a los extremos de quienes, como la UNESCO señalan el regreso a las escuelas lo más pronto posible argumentando básicamente tres aspectos: 1. El desequilibrio emocional y social que como efecto se tendrá en niños y jóvenes; 2. Los rezagos producidos por los “accesos” diferenciados entre la población estudiantil, experimentados durante la pandemia; y, 3. El regreso de padres y madres de familia a las actividades laborales, dificultando aún más, la atención adecuada de estudiantes.

En el otro extremo se encuentran aquellos que se oponen al regreso a las instalaciones escolares, debido a las serias deficiencias existentes en infraestructura escolar, así como en la administración gubernamental, mismas que representan riesgo sanitario para la comunidad escolar.

Comprensibles las razones de unos y otros, confrontadas, en el marco de la incertidumbre que caracteriza a estos tiempos, se afirma por parte de las autoridades, -con evidente reserva-, que para el ciclo escolar 2021-2022 se retornará a las escuelas, de una u otra o varias formas, diría yo, pues, aunque la declaración es clara, lo que resulta prácticamente imposible señalar, son los cómo, transfiriendo a los colectivos escolares, el diagnóstico, decisión y operación de las acciones que se juzguen adecuadas, de acuerdo al contexto de cada escuela.

Esta imposibilidad de señalar a detalle los cómo, impuesta por la magnífica diversidad de realidades en las que se desarrolla la educación en nuestro país, da fuente a dos consideraciones: 1. Por supuesto que resulta complejo y todo un reto para las distintas figuras educativas, incluidos estudiantes y sus familias; sin embargo, representa también la inédita oportunidad para el ejercicio contextualizado de la acción educativa, en donde la reflexión y la acción sobre la problemática educativa particular, la realizan quienes mejor están contextualizados; y 2. Esta urgencia por retornar a las escuelas, como situación problemática, exige la toma de decisiones para lo cual, la información y argumentación, resultan imprescindibles, y los juicios de valor (¿regresar o no?) carecen de soporte cuando no se cuenta con juicios de razón.

Hoy, se carece de un organismo, entidad, dependencia, o como se le quisiera llamar, que genere el conocimiento que permitiría disminuir, razonablemente, la incertidumbre sobre los resultados a cualquier acción a seguir. Tal vez, debido a mi perfil profesional y personal, insistiré en la urgencia de institucionalizar desde el gobierno, la investigación estratégica en el campo educativo, incluido desde luego, el ejercicio de la evaluación a cada elemento que conforme el sistema educativo nacional. Año y medio de experiencias en entornos no convencionales, sin duda, representan una fuente valiosa de conocimiento que ayudaría a resolver algunos detalles de decisión y operación.

Desde luego que existen diferentes miradas que varían de acuerdo al ángulo desde donde se aborde. Sin duda, la política y la económica están involucradas y parecieran imperar por sobre la estrictamente educativa. Algo que no puedo dejar de mencionar es mi incomodidad, al leer y escuchar posturas de personas que tienen el acceso, como es mi caso, a publicar sus puntos de vista sobre el particular, ofreciéndolas como absolutos a seguir, a quiénes al parecer, consideran incapaces de formarse opinión propia.

Desde luego que se tiene el derecho, y obligación -agregaría yo, de expresar nuestras posturas-, lo que no se puede hacer es faltar el respeto a otros, no solo diciéndoles cómo pensar, sino qué pensar, vaya acto de soberbia. Desde luego que esto no es exclusivo del campo educativo, sino que se extiende a la vida en general, por ejemplo, ahí tienen el caso de participar o no en la consulta de este 1 de agosto próximo, en donde se llega a tildar de idiotas o fanáticos… entre otros calificativos, a quien piense diferente.

Con relación a este último punto, tres consideraciones, que bien se podrían extender a otros ámbitos: 1. Quienes cuenten con información e incluso formación pertinente sobre la temática, compartirla con otros en el afán de que realicen sus propios juicios de razón (encuentren sus propias razones) que les permitan construir sus propios juicios de valor (regresar o no); 2. La población en general, ante situaciones que les afectan, el informarse en suficiencia y pertinencia resulta indispensable para subsistir como ciudadano; y 3. Las autoridades en materia educativa, deben profundizar la información sobre los pasos a seguir en los diferentes escenarios que se encontrarán en la diversidad de contextos educativos existentes en nuestro país, no solo ante los profesores y autoridades de escuela, sino de frente a la sociedad en general.

Bueno, eso digo yo.