Fragmentos de cosas que me han dicho en conversaciones.
- “Rafa, tú eres chairo, siempre andas con tu primero los pobres, y has defendido a AMLO en muchas ocasiones”.
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- “Rafa, tú eres fifí, siempre andas con amigos ricos, y has atacado a nuestro presidente en muchas ocasiones”.
- “Rafa, tú eres de izquierda. Eso de defender causas y marchar, de apoyar a los grupos LGBT, de andar en comunidades pobres dando ayuda es de comunistas”.
- “Rafa, tú eres de derecha. Eso de andar viajando, de tener una fundación, de haber hecho una certificación en coaching y juntarte con gente rica es de conservadores”.
- “Rafa, por más que intentes fingir, eres un naco. Te la vives con gente naca y eso de ser activista solo es una apariencia para ocultarlo”.
- “Rafa, por más que intentes fingirlo, eres un fresa, te la vives con gente fresa y eso de ser activista solo es una apariencia para ocultarlo”.
- “Rafa, ¿y ese libro de Galeano? Ves como sí eres de ultra izquierda”.
- “Rafa, mira, tienes un libro de Vargas Llosa, sabía que eres de ultra derecha”.
Todo esto es real, me lo han dicho. Y son solo ejemplos de muchos casos -y omití otros ejemplos con palabras altisonantes e insultos-. Pero no soy el único que los recibe. Pareciera como si el tener pensamiento, decir una idea, o tener una actitud sobre algún tema, fuese signo de absolutidad sobre ese pensamiento, idea o actitud.
¿Por qué estigmatizar a una persona por algo en lo que diferimos?
¿Por qué cerrarnos ciegamente a algo en lo que creemos sin dar posibilidad a una duda?
La psicología y la sociología nos pueden dar un sinfín de respuestas a estas preguntas. Yo apostaría por apelar al sentido común. Saber que no somos chairos o fifís, que somos personas. Que todos gozamos de una dignidad ontológica inherente al ser humano. Que cuando juzgamos a alguien, ese juicio dice más de nosotros que de la persona juzgada. Que siguiendo la filosofía aristotélica, “los extremos son malos, la virtud está en el centro”. Que los absolutos a futuro suelen tener algo de ignorancia: todo, nada, nunca, siempre.
Los dichos populares son sabios: “Divide y vencerás” y “La unión hace la fuerza”. Ojalá entendamos que somos un solo país, un solo equipo, que la polarización no ayuda en nada, muy al contrario, perjudica y mucho. Que el resentimiento social y el clasismo son cánceres que nos frenan en un real desarrollo. Solo con igualdad, empatía y solidaridad podremos llegar a la prosperidad como nación.
Rescoldos
No se trata que todos pensemos igual pues las diferencias nos dan la complementariedad. Se trata de buscar puntos de coincidencia, de ser empáticos y tener buena disposición. Todo esto debe estar alentado por el gobierno en sus diferentes niveles y los tres poderes, que con leyes y políticas públicas logren cada vez más la cohesión social. Empecemos con nosotros y terminemos con la exigencia a las autoridades para que hagan su trabajo.
@RafaActivista
rafaactivista@gmail.com