Urge adoptar un modelo de Estado de Bienestar solidario

Martes, Mayo 4, 2021 - 14:52

Este modelo es el que más se acerca al ideal de igualdad, equidad y sostenibilidad

Soy Fernando Manzanilla Prieto, desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de servir a las familias poblanas. Mi mayor anhelo es que a mí Estado le vaya bien. 

Existe un amplio consenso respecto a que el modelo económico capitalista ha llegado al final de su recorrido histórico. Muchos economistas consideran que es urgente un cambio de paradigma o, de lo contrario la decadencia de este modelo nos acercará irremediablemente a una era de caos que, de hecho, ya estamos viviendo. El fracaso del modelo capitalista ha abierto de nuevo el debate sobre cuál debe ser el mejor modelo económico posible.

Los especialistas coinciden en señalar que, cualquiera que este sea tendrá que ser menos desigual, más equitativo y, sobre todo, sostenible. Economistas como Thomas Piketty y Paul Krugman, han propuesto retomar el paradigma económico conocido como el New Deal (o Estado de Bienestar) que tuvo su auge entre 1950 y 1980, y llevarlo al siguiente nivel.

No olvidemos que este modelo probó ser eficaz al reducir las desigualdades al tiempo de lograr crecimiento y prosperidad. Pero, como sabemos, el llamado Estado de Bienestar entró en crisis fiscal, es decir, no fue capaz de seguir financiando el bienestar y, en lugar de encontrar una fórmula para que el Estado contara con los recursos suficientes para mantener el esquema, fue interrumpido por la llamada “revolución reaganiana” y el repunte ideológico del desigualitarismo “thatcheriano” y el adelgazamiento del Estado en favor del mercado.

El resultado de esto fue lo que algunos autores llaman “hipercapitalismo”, la versión más agresiva del capitalismo con ansias expansionistas y monopólicas insaciables que aceleró la decadencia del modelo.

La pandemia nos ha facilitado superar el falso dilema entre Estado y mercado; entre liberalismo y estatismo económico; y más en el extremo, entre hipercapitalismo e hiperestatismo. La experiencia mundial durante la etapa crítica de esta recesión mostró que la mejor alternativa global es, sin duda, el modelo del Estado de Bienestar. Como dicen algunos, de nueva cuenta, esta fórmula probó su potencial como nuevo “capítulo del progreso y la civilización”. La propuesta de Piketty y otros economistas, es aprovechar la etapa de reconstrucción para repensar el modelo económico y avanzar hacia uno “que se ubique un poco en la prolongación de la socialdemocracia, pero con niveles más ambiciosos”.

El reto consiste en dar un paso más allá del individualismo que caracteriza al capitalismo y sus versiones más agresivas, y retomar el modelo de Estado de Bienestar, pero con dos características adicionales: que sea solidario y que sea sostenible. Solidario en el sentido de que su funcionamiento se base en una nueva racionalidad que privilegie un comportamiento solidario y cooperativo. Y sostenible en el sentido financiero y de que su funcionamiento sea armónico con el entorno medioambiental.

Para lograr un Estado de Bienestar Solidario y Sostenible es imperativo fortalecer las capacidades del Estado como impulsor y facilitador del bienestar. Es decir, un Estado que potencie, en lugar de obstaculizar, la capacidad de los emprendedores para generar riqueza y empleo desde la indispensable figura de la libre empresa. Un Estado que promueva una distribución adecuada y eficiente de la riqueza y facilite a empresarios y emprendedores, seguir produciéndola.

Un Estado que intervenga para garantizar la sana competencia y proveer así, un piso parejo en el que todos los actores económicos participen con equidad y calidad. En fin, un Estado que promueva un equilibrio racional entre Estado, Mercado y Sociedad.

En suma, el modelo de Estado de Bienestar Solidario y Sostenible es el que más se acerca al ideal de igualdad, equidad y sostenibilidad. Se trata de un modelo que privilegia los equilibrios a partir del solidarismo entre los factores de la producción, en el que el Estado cumple un papel clave para garantizar el orden y el imperio de la ley para que haya piso parejo para una sana competencia que beneficie la inversión y el emprendimiento innovador desde una perspectiva amigable y en equilibrio con el entorno.


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