El regreso incierto a la escuela

Lunes, Mayo 3, 2021 - 09:49

En países con reapertura, ante el rebrote de contagios ha sido necesario el cierre de instituciones

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Decano UPAEP

“Woody Allen escribió en 1979: “La humanidad está en un cruce de caminos. Uno lleva a la desesperación y la desesperanza. El otro a la extinción total”. Hay que asumir la crisis, no seamos ingenuos. Con las vacunas la gente dice: “Por fin vemos la luz al final del túnel”. Claro que la vemos: de frente viene un tren".

(Slavoj Zizek, entrevista en el diario El País)

 

A pesar de que las condiciones de la pandemia -salvo cierta reducción en los números de contagios y fallecimientos en los datos oficiales que aún no son significativas (y para muchos tampoco creíbles)- siguen siendo prácticamente las mismas que en los meses pasados, que a partir de marzo del 2020; suman ya más de doce en que se cerraron las escuelas y universidades en todo el país. Se empieza a sentir en el ambiente y a escuchar en los discursos que estamos en la antesala del retorno a las aulas de forma presencial.

Varias universidades de las más grandes y prestigiadas de Puebla han solicitado ya al gobierno estatal que se puedan realizar de forma presencial las prácticas de laboratorio de las materias de Medicina, Odontología y en general de las carreras relacionadas con el área de salud, como un primer paso que se daría ya antes de que termine este cuatrimestre de Primavera 2021; de obtenerse la autorización correspondiente después de la revisión de documentos y de la visita de inspección que han realizado las autoridades de la SEP a dichas instituciones.

En la agenda ideal, a este regreso parcial de recuperación de las prácticas en el área de la salud le seguiría un retorno escalonado a la presencialidad en las instituciones de educación superior en nuestro estado -y en otras entidades parece estar ocurriendo lo mismo- con esquemas híbridos en los que asistiría al aula con el profesor la mitad de cada grupo en unos días, mientras la otra mitad estaría conectada en línea como hasta ahora y en otros días se presentaría la otra mitad del grupo mientras los que asistieron presencialmente a las clases anteriores estarían conectados desde sus casas.

Esto está ocurriendo en el nivel universitario, pero también en la educación básica y media superior se está ya preparando -es un decir, se contemplan simplemente medidas de cuidado sanitario generales y se descuida todo lo pedagógico y socioemocional del regreso- la reapertura de todas las escuelas, con el mismo esquema escalonado de asistencias y con horarios también diferenciados para evitar concentraciones de muchos alumnos en un mismo tiempo y espacio.

En el estado de Campeche, que por razones misteriosas fue el único que vacunó a todos sus maestros en la etapa inicial del proceso, cuando apenas iniciaba la vacunación de las personas de la tercera edad, ya el 19 de abril los diarios nacionales reportaban que se habían reiniciado clases presenciales en 137 planteles educativos.

La Secretaría de Educación Pública de Puebla emitió y difundió a través de los supervisores escolares un documento que tendrán que estudiar todos los directores y docentes para estar preparados para el retorno presencial y la reapertura de las escuelas en el mes de agosto en que iniciará el ciclo escolar 2021-2022.

Dicho documento se titula Lineamientos para el Ciclo Escolar 2021-2022 en Educación Básica y Media Superior. Consta, en el más puro estilo burocrático de nuestro sistema educativo en el que la concreción no es una virtud que se valore, de 53 páginas en las cuales se habla de la importancia del regreso a clases presenciales, del cierre del período escolar vigente incluyendo ya la preparación para el regreso a las aulas y del inicio en modalidad híbrida del ciclo escolar 2021-2022 en el estado de Puebla, de los cuidados permanentes que habrá que tener y finalmente se presentan los protocolos de prevención y seguridad sanitaria que deberán cumplir todas las instituciones educativas.

Comprendo perfectamente la relevancia de reabrir las escuelas y la contradicción aparente que significa que estén ya abiertos los restaurantes, bares y cines o centros comerciales pero no las escuelas, siendo que se trata de instituciones de mucho mayor relevancia porque en ellas se está preparando a los ciudadanos que van a construir en el futuro este país y todos los países del mundo.

En la conferencia que organizó la Decanatura de Artes y Humanidades de la UPAEP el miércoles 28 de abril, el Dr. Luis Felipe López Calva mencionaba que la ONU y el PNUD -el organismo de esta organización responsable del desarrollo de los países miembros- están recomendando enfáticamente la reapertura de las escuelas y daba un dato verdaderamente escalofriante. En este ciclo escolar y medio que se han mantenido cerradas las escuelas se calcula que la pérdida en el llamado “capital humano” en América Latina y el Caribe ha sido de aproximadamente 1.7 billones de dólares, cantidad que es mayor a toda la economía mexicana.

Por otra parte, el Banco Mundial calcula que alrededor de 7.6 millones de niños en esta región van a incorporarse al nivel de pobreza educativa en este período perdido, dado que solamente el 20% aproximadamente de los niños y adolescentes en edad escolar tienen las condiciones de espacio, equipamiento y conectividad para seguir su educación en línea de forma mínimamente adecuada.

Si en condiciones normales nuestros países no han logrado que la educación se convierta en un factor de movilidad social y que realmente sea esa antifatalidad que menciona Savater en El valor de Educar, es decir, ese mecanismo para romper con el destino fatal que hace que los hijos de los pobres estén condenados a seguir siendo pobres durante toda su vida; la pandemia vino a agudizar y ampliar todavía más la brecha entre los niños privilegiados que pueden tener una educación de calidad aceptable y los que viven esta pobreza educativa.

El retorno se puede hacer de forma híbrida como se ha hecho en otros países, con asistencia escalonada como ya mencioné y con protocolos estrictos de prevención -en lo que tendrá que invertir mucho el gobierno mexicano puesto que hay un altísimo porcentaje de escuelas que no cuentan con condiciones sanitarias adecuadas- y con la formación de núcleos o burbujas a las que se les dé seguimiento y en las que ante cualquier contagio de un miembro, se cancele la asistencia de toda esa burbuja hasta que se hagan los análisis correspondientes para garantizar que los contagios no se extiendan.

Sin embargo, con todo y estas medidas, en los países en que ha habido reapertura de escuelas ha habido muchas experiencias de rebrote de contagios del virus y de necesidad de nuevos cierres de las instituciones educativas.

Regresar a la escuela presencialmente no implica solamente tener vacunados a los maestros o tener a los niños con sana distancia y cubrebocas en la escuela. Implica el aumento exponencial de uso del transporte público con las consecuentes aglomeraciones, la reunión inevitable con todo y los cuidados necesarios entre padres y madres de familia, profesores y directores, incluso la reactivación de toda la economía informal que gira en torno a la escuela desde papelerías hasta venta de comida chatarra a la salida de los colegios, etc.

Hay un dicho popular que dice: “Despacio que llevo prisa” y que intenta enseñarnos que cuando algo es importante y quiere realizarse bien, necesita de la calma y el respeto de los tiempos necesarios para lograrse.

Todos estamos ya desesperados y somos conscientes de todo lo que se ha perdido, porque hemos descubierto en este año y fracción el valor de la tecnología pero también sus limitaciones y hemos redescubierto el valor del papel del docente como mediador pedagógico para un aprendizaje significativo y el valor de la convivencia escolar para el crecimiento sano de los niños y su formación ciudadana.

  Pero a reserva de verme muy conservador o temeroso, creo que habría que tener cuidado para que no vaya a resultar que esta luz al final del túnel que empezamos a ver hoy, sea un tren que viene de frente hacia nosotros y que termine por volvernos a arrollar como lo hizo el coronavirus en este larguísimo período de confinamiento obligado.


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