Libros de texto: participación o instrumentación

Lunes, Abril 12, 2021 - 08:09

Por austeridad se deja sin los recursos mínimos a casi todas las secretarías

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Decano UPAEP

Lo que se necesita son opiniones sustentadas en el conocimiento generado por las investigaciones en didácticas específicas, en práctica docente, en currículo y desarrollo curricular, por mencionar algunas. Es decir, en el conocimiento de cómo se aprende y en consecuencia cómo debería organizarse la enseñanza; qué pueden aprender los niños y jóvenes en función del tipo de pensamiento característico de su edad; la redefinición del conocimiento disciplinario como un objeto de enseñanza, y la consideración de los tiempos previstos por las jornadas escolares para la enseñanza y el aprendizaje.

Irma Fuenlabrada. Reflexiones sobre la elaboración de los libros de texto gratuitos.

https://educacion.nexos.com.mx/reflexiones-sobre-la-elaboracion-de-libros-de-texto-gratuitos/

 

            Es un gusto para mí volver a este espacio de comunicación con los lectores de E-Consulta en el que pronto cumpliré diez años de entregas semanales. Reitero mi agradecimiento al Mtro. Rodolfo Ruiz y a todos los que hacen posible este periódico digital plural y crítico, pionero en las publicaciones de este tipo en Puebla y la región.

            En el tiempo del receso vacacional por la Semana Santa surgió con mucha fuerza una polémica que no puedo pasar. Se trata de la (apresurada y mal organizada) convocatoria a docentes e ilustradores que hizo el Director General de Materiales Educativos de la SEP Federal, Marx Arriaga para elaborar e ilustrar en algo así como un par de semanas los nuevos libros de texto que según este funcionario -que es un ejemplo vivo de que como afirma el Dr. Gil Antón, para prosperar laboralmente en México no se necesita tener conocimientos sino conocidos- es una oportunidad histórica para generar los materiales con los que se formará a los niños y adolescentes del país según la visión de lo que este gobierno llama la “cuarta transformación”.

            Según el mensaje motivacional que como reporta una nota del diario El Universal del 1º. De abril que puede encontrarse en esta liga: https://www.eluniversal.com.mx/cultura/marx-arriaga-envia-mensaje-motivacional-quienes-redisenan-libros-de-la-sep-gratis , el funcionario “...envió a los más de 2 mil 300 maestros y diseñadores que conforman el grupo que trabaja, sin paga de por medio, el rediseño de los Libros de Texto Gratuito antes de mayo, insistió en la "nobleza" de la labor que están haciendo…” y apeló a la cuestión vocacional para justificar que la única recompensa que recibirán todos los participantes sea el crédito en los libros, un ejemplar de ellos y una constancia de la secretaría.

            Las razones que se arguyen para no pagar el trabajo profesional de educadores y artistas que tendrán a su cargo, divividos en doce equipos, la elaboración y la ilustración de los nuevos libros de texto que tendrán que estar listos en el mes de mayo, es el período electoral que ya inició y que podría ocasionar “malas interpretaciones”. La realidad parece ser otra, dado que el presupuesto total para la educación en este año aumentó sólo un 0.2% lo que significa una gran disminución en términos reales que es parte de lo que muchos opinólogos han llamado “austericidio”, porque en nombre de la austeridad este gobierno está dejando sin los recursos necesarios para lo mínimo indispensable a casi todas las secretarías salvo las de Defensa Nacional y Marina, los destinados a “salvar” a la insalvable PEMEX, los recursos destinados a las tres mega obras del sexenio -el Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles- y la enorme cantidad del presupuesto de egresos que implica el programa de becas y el de apoyo a adultos mayores.

            En muchas ocasiones he hablado y escrito acerca de la relevancia de la vocación en quienes nos dedicamos a educar, para no ver nuestra labor como una simple “chamba” con la que nos ganamos la vida sino que seamos conscientes de la responsabilidad enorme que tenemos como profesionales de la esperanza.

            Pero también he alertado del riesgo de que se utilice el término vocación como pretexto para instrumentalizar y manipular a los educadores, legitimando la poca valoración de su trabajo, los bajos sueldos y las condiciones precarias en que muchísimos docentes tienen que trabajar cotidianamente.

            Tengo una charla que he impartido en diversos foros sobre este tema. Se titula: Ética profesional docente: ¿empleo, carrera o vocación? En esta conferencia insisto siempre en que lo políticamente correcto muchas veces es la romantización de la vocación y la respuesta simple de que eso del empleo y la carrera debe dejarse de lado porque la educación se realiza por vocación. Me parece que esta convocatoria y el discurso que la avala es un ejemplo de la instrumentalización del concepto de vocación para justificar que los profesores -y en este caso también los ilustradores- hagan su trabajo sin recibir el pago y el reconocimiento que merecen como profesionales.

            La vocación docente dice Hortal implica no vivir de la educación sino vivir para la educación. Seguramente la mayoría si no es que todos los que aplicaron a esta convocatoria tienen clara esta visión vocacional de su trabajo. Sin embargo yo difiero de Hortal en la disyunción que hace entre ambas cosas: me parece que es necesario que los profesores -y en este caso los artistas que ilustren los libros- vivan para la educación pero que también puedan vivir dignamente de la educación. ¿Por qué no se le dice a un Diputado o Senador, a un Economista o Arquitecto que hagan su trabajo por vocación, implicando con ello que lo realicen gratuitamente? ¿Por qué se usa esta connotación de lo vocacional exclusivamente para el caso de las áreas de Humanidades en general y en este caso de la educación en particular?

También he hablado varias veces de las consecuencias negativas que según algunos investigadores expertos en currículo surgieron a partir de la especialización del trabajo en el campo educativo que hicieron que los planes y programas de estudio y los libros de texto se elaboren en el escritorio de expertos y reducen a los profesores a un rol de simples operarios de lo que otros han planeado, quitándoles su papel intelectual y de mediación pedagógica.

            Esto hace importante que se promueva la participación de los docentes para opinar y aportar sus conocimientos y experiencias en el diseño y la innovación de los planes y programas de estudio de los distintos niveles educativos y también, por supuesto, en la elaboración de los libros de texto y los materiales didácticos para formar a los niños, adolescentes y jóvenes.

            Pero en primer lugar, la participación tiene que estar organizada y contar con los tiempos suficientes para que se realicen consultas a los docentes, a los investigadores en el campo de las didácticas específicas y de la planeación y evaluación de los procesos de enseñanza y aprendizaje de cada grado y nivel educativo y para que después de estas consultas, existan pequeños grupos de expertos en cada asignatura que puedan dar unidad a la construcción de los libros y orientar específicamente y de acuerdo a los objetivos didácticos de cada secuencia y unidad temática a los artistas que ilustrarán cada parte de los libros para que no trabajen -como en esta ocasión lo están haciendo- a ciegas.

            La organización apresurada y sin presupuesto específico para la renovación de los libros de texto, la repartición de secuencias didácticas de manera aislada y a partir de una capacitación al vapor, la ilustración sin el insumo necesario de los contenidos ya realizados y el no reconocimiento real, más allá del discurso populista del trabajo de los docentes y de los ilustradores me parece que parte de una visión romantizada de la vocación para legitimar el trabajo sin pago y constituye no un ejemplo de participación real de los docentes sino una muestra más de su instrumentalización desde fines ideológico-políticos y no pedagógicos.

 

 


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