Opinión

Declaración de honor

Miércoles, Marzo 17, 2021
Leer más sobre Hilda Bachmann
Por escándalos la CDU-CSU en Alemania perdió presencia política
Licenciada en Comunicación por la UPAEP, maestra en Ciencias Políticas por la BUAP y maestra en traducción especializada alemán-español UIMP-España. Se ha desempeñado como reportera y editora de El Financiero Puebla. Es profesora de Español como lengua extranjera en Alemania. 
Declaración de honor

Es la traducción del término alemán “Ehrenerklärung”, nombre que se le dió al documento que los diputados del partido CDU-CSU* tuvieron que entregar el pasado viernes 12 de marzo, como garantía de que ni uno más ha hecho negocios durante la pandemia, aprovechándose de su posición en el Parlamento.

La causa por la que los legisladores se vieron obligados a cumplir con tal exigencia por parte de la dirigencia de su fracción parlamentaria es que dos de sus colegas se sirvieron de su posición para cabildear ante el gobierno alemán, a fin de que éste adquiriera cubre-bocas de empresas específicas. Intermediación que para Nikolaus Löbel (CDU) representó una ganancia de 250 mil euros libres de polvo y paja, mientras que para Georg Nüßlein (CSU) se presume una cantidad similar.

Si bien es cierto que Löbel ya renunció al partido y a su posición en el Parlamento, Nüßlein ya renunció al partido, pero pretende dejar su cargo de legislador hasta agosto próximo, aunque el resto de los legisladores, incluyendo los de la CDU-CSU, presionan para que se vaya ya.

Además de este “Masken-Skandal” (escándalo de las máscaras –cubrebocas-), otros dos legisladores de dicho partido están también en el ojo del huracán, al haber sido sobornados para cabildear en favor del régimen de la República de Azerbaiyán.

Ambos escándalos se hicieron públicos unos días antes de las elecciones locales en los estados alemanes de Baden Württemberg y Rheinland-Pfalz, efectuadas el pasado domingo 14 de marzo, y aunque a causa de la pandemia gran parte de los votos se emitieron por correo con anterioridad, los especialistas afirman que en cierta medida dichos escándalos sí influyeron en la pérdida de presencia política de la CDU-CSU.

Para muestra las cifras dadas a conocer por el canal de radio y televisión SWR, tanto el domingo por la noche como el lunes. En Baden Württemberg, estado que tradicionalmente se identificaba con la CDU-CSU, el partido perdió 2.9 puntos porcentuales con respecto a la votación obtenida en las elecciones locales del 2016. En el otro estado que hubo elecciones, Rheinland-Pfalz, dicho partido perdió 4.1 puntos porcentuales, y es el peor resultado que alguna vez haya obtenido en ese estado.

Ahora habrá que esperar a ver cómo influirán los escándalos de los exlegisladores de la CDU-CSU en este “Superwahljahr” (super año electoral), como se le ha denominado al 2021 en Alemania, dado que habrá otros procesos electorales: en junio en Sachsen-Anhalt; en septiembre en Mecklenburg-Vorpommern, Berlin y Thüringen.

Pero la mayor expectativa de lo que ocasionará esta ola de negocios no tan legales es con respecto a las elecciones más importantes del año, las del Bundestag (Parlamento) el 26 de septiembre, en las que se deberá elegir, también, al nuevo o nueva canciller en Alemania, dado que después de casi 16 años, Angela Merkel ha decidido no postularse más.

Lo curioso es que días antes de que el escándalo de los legisladores saliera a la luz pública, en el propio Parlamento se había dado a conocer la propuesta de legislar con respecto al “lobbyismus”, o como lo traduce google, al cabildeo. Es decir, en el Parlamento se maneja la idea de hacer un “registro de transparencia”, que, según una nota publicada en la Deutsche Welle del pasado 6 de marzo, “debe traer luz en la obscuridad de la representación de intereses … aunque sobre cuánta claridad debe darse todavía prevalece el desacuerdo”.

Un registro así sería indispensable en cualquier Parlamento del mundo, para evitar que los legisladores reciban “compensaciones” por promover una u otra empresa e incluso a gobiernos extranjeros Con un registro así, las instituciones políticas, federales o estatales, no se verían influenciadas para adquirir bienes y servicios que sólo beneficiarían a los propios legisladores y a determinadas empresas, o para hacer suyos intereses extranjeros que no convinieran al país.

Pero sin duda, lo más interesante sería saber si los legisladores en México, tanto a nivel federal como estatal, resistirían la prueba de la “Declaración de honor”, con lo que no sólo mantendrían limpia su imagen sino también su labor, como creadores, promotores y vigilantes de las leyes que supuestamente deben beneficiar a todos los mexicanos.

 

 

*CDU-CSU Christlich Demokratische Union-Christlich-Soziale Union.

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