Prometer y cumplir o prometer y olvidar

Lunes, Marzo 1, 2021 - 07:39

En campaña las promesas no se reflejan en acciones de gobierno, son para ganar la elección

Licenciada en Relaciones Internacionales, especializada en temas de comunicación, sustentabilidad, medio ambiente y gestión social

La víspera de la elección presidencial en Estados Unidos, el gobierno de Trump abandonó de manera formal el Convenio Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 21) firmado el 22 de abril de 2016,  un conjunto de acciones y compromisos de los 197 países firmantes para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero en el planeta. Ese mismo día, Joe Biden escribió en su cuenta de twitter: “ Hoy, oficialmente,  la Administración de Trump abandonó el Acuerdo de París. En exactamente 77 días, la Administración de Biden se unirá nuevamente a ellos”.  Biden ganó y cumplió su palabra. El 20 de enero de 2021, el día de su toma de protesta, Biden firmó una orden ejecutiva con la que cumplió su promesa.  Qué interesante es poder dar seguimiento a las promesas de los políticos;  el uso de las redes sociales realmente lo está facilitando. 

Una de las primeras afirmaciones que hizo Biden cuando se confirmó su triunfo fue que retomaría los compromisos con el medio ambiente. La ignorancia injustificable de Trump con respecto al tema a lo largo de cuatro años  fueron de una necedad y arrogancia  sorprendentes. Hay quienes afirman que su rechazo e irresponsabilidad con respecto a las políticas ambientales fueron una de las causas por las que perdió  muchos de los  votos que despilfarró alegremente en su borrachera de poder. Probó mil veces que la improvisación en política , además de peligrosa, no se sostiene mucho tiempo. La sufrida y callada disciplina que forma a un estadista, el conocimiento del andamiaje gubernamental y el oficio para abordarlo, tantas cosas que se aprenden con paciencia, tiempo y humildad, son fundamentales para gobernar un país de manera exitosa. Un país no se maneja como un casino ni una carpa de espectáculos. Trump pensó que sí. Prometió cosas que no cumplió, algunas por su tremenda ignorancia  acerca de la complejidad de las instituciones que llegó a gobernar, pero otras por  falta de palabra  y seriedad. Joe Biden,  al que él consideraba un aburrido y alguien de quien podía burlarse, con toda decisión y eficacia va tomando las riendas para superar la crisis de salud que heredara, cumpliendo las promesas que hizo con verdadera convicción. También ha regresado a su país a la mesa de la Organización Mundial de la Salud, y como lo prometió también, ha enfocado todo su esfuerzo para meter en control la desbocada pandemia de Covid , que recibió descontrolada  de las manos a su antecesor. Para hacerlo no ha cambiado ni su discurso ni su tono. En general lo que emana de él es consistencia. Cometerá errores, como todos, pero no será  por falta de oficio o por puro capricho. En cuanto a su prioridad de luchar contra el cambio climático durante los cuatro años de su administración, será interesante ver qué postura tomará con respecto a México, pues  aunque nuestro país no se ha retirado del Acuerdo de París, de manera fáctica ha abandonado el camino que debiera fortalecer las energías limpias para ir sustituyendo los combustibles fósiles y el carbón. El tener la rectoría del estado sobre la energía eléctrica de ninguna manera debiera llevarnos a apostarle todo a quemar combustóleo ni a romper el marco jurídico vigente durante la aprobación del T-MEC. Sin embargo ahí está ya, en el la puerta del senado, la propuesta de reforma a la Ley de la Industria Eléctrica ya aprobada por la cámara de diputados, reforma que definitivamente incumple con los compromisos del Acuerdo de París firmados por México.  Quienes critican o disienten de esta postura del gobierno del presidente López Obrador se han llevado duros regaños y reproches desde la tribuna mañanera. El presidente parece no medir el poder de su persona y la absoluta desigualdad que existe entre la figura de un presidente y quienes no piensan como él. 

Qué importante es cumplir lo que se promete en campaña o lo que se promete cuando ya se gobierna. Prometer y cumplir es condición para ser considerado un estadista. Encuentro una promesa que en lo personal me parecían importantísimas de cumplir .Me llegó por las redes sociales reproducida en un Tik Tok y formó  parte de un discurso pronunciado por el presidente Andrés Manuel López Obrador durante la campaña presidencial de 2018. Lo cito textual:

“El presidente de México debe de actuar como hombre de estado, como estadista. No debe comportarse como jefe de partido, de facción o de grupo; el presidente debe representar a todos los mexicanos; el presidente debe ser factor de concordia y de unidad nacional;  el presidente no puede utilizar  a las instituciones de manera facciosa ni para ayudar a sus amigos ni para destruir a sus adversarios.”

El contexto electoral permite hacer promesas que a veces no están pensadas para materializarse en acciones concretas de gobierno, sino solo en la necesidad de ganar la elección. En campaña hizo de su independencia y congruencia un valor, y de su promesa de ser distinto y tolerante, un motivo para votar por él. De repente los que conocimos las promesas vacías de la época de oro priísta estamos teniendo un deja vu. Las promesas son para las campañas, el pragmatismo manda, y los adversarios y críticos  son, como antes, enemigos.


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