Urge ampliar capacidad de almacenamiento de gas

Lunes, Febrero 22, 2021 - 19:07

Necesario revisar la política energética para: extraer, almacenar y distribuir gas natural

Soy Fernando Manzanilla Prieto, desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de servir a las familias poblanas. Mi mayor anhelo es que a mí Estado le vaya bien. 

La semana pasada los estados del norte del país se quedaron sin luz. En la mañana del lunes 15, cerca de 5 millones de usuarios de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Chihuahua se quedaron sin energía eléctrica, afectando a millones de familias, empresas, instituciones de salud, fábricas, negocios e instalaciones estratégicas por varias horas.

Muchos se quedaron sin refrigerador, sin televisión y sin internet por varias horas. La mayoría se quedó sin clases. Millones de empresas y fábricas se vieron seriamente afectadas y millones de pequeños negocios tuvieron que parar. Muchos hospitales tuvieron que echar a andar sus plantas de emergencia que solo pueden operar por 3 o 5 horas. Pero en muchos lugares el apagón duró todo el día. Imaginemos el problema para quienes dependen de un respirador o que estaban a mitad de una operación o en terapia intensiva.

La pregunta, por supuesto, es ¿por qué se fue la luz en una región tan extensa del país? Como ya se sabe, desde hace varias semanas el estado vecino de Texas está siendo azotado por una tormenta invernal que no se había visto en décadas. Como consecuencia de las bajas temperaturas, se les congelaron los ductos y, en general, las instalaciones encargadas de la distribución de gas. Y como nuestras plantas generadoras de energía funcionan con el gas natural que le compramos al estado de Texas, varias tuvieron que parar y eso desbalanceó el sistema y sobrevino el apagón masivo.

Generalmente, ante este tipo de contingencias los países tienen reservas de gas almacenadas para atender la demanda por varios días. El problema —y hay que decirlo claramente— es que no teníamos gas de reserva. México tiene capacidad para almacenar gas para surtir un día y medio a todo el país, sin embargo, lo que había no fue suficiente para enfrentar la contingencia. No estábamos preparados para responder a una situación de emergencia.

De inmediato, el gobierno mexicano hizo una compra urgente de varios buques con gas licuado y la CFE tuvo que echar a andar sus plantas de carbón y combustóleo que son altamente contaminantes, así como programar cortes de luz en varios estados del resto de la República para poder compensar en algo el flujo faltante.

Pensando en esta problemática, presenté un punto de acuerdo en la Cámara de Diputados para exhortar a la Secretaría de Energía del gobierno federal a tres cosas: Primero, a que se revise la política energética relativa a la extracción, almacenamiento y distribución de gas natural en el país. El objetivo debe ser disminuir la excesiva dependencia que actualmente tenemos del exterior. 

Segundo, a que se diseñe una estrategia de ampliación de nuestra capacidad de almacenamiento de gas natural. Como dije, solo tenemos capacidad para almacenar gas para día y medio pero, según los expertos, lo ideal para una economía de nuestro tamaño es contar con reservas suficientes como para 10 o 15 días. Por ejemplo, China tiene almacenado gas para 25 días, Estados Unidos para 65, Alemania para 100 días y Holanda para 150.

Y tercero, a retomar los proyectos de inversión en infraestructura de almacenamiento de gas propuestos por empresas privadas, pendientes de aprobación. Tenemos que ser pragmáticos. PEMEX no tiene para invertir en mayor capacidad de almacenamiento de gas. Tampoco la CFE. Estamos hablando de proyectos de inversión privada de más de 300 mil millones de pesos que desde hace meses están listos para arrancar y que podrían resolver el problema en el corto plazo.

Si desde hace años sabemos que somos dependientes de la importación de gas natural, no podemos seguir poniendo en riesgo el abastecimiento de este hidrocarburo que es vital para el funcionamiento del país. Debemos tener almacenado suficiente gas para que en caso de alguna contingencia —que suba demasiado el precio o que caiga otra nevada— podamos seguir operando mientras resolvemos el problema.


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