¿Meritocracia o mérito? El justo medio

Lunes, Febrero 22, 2021 - 09:41

Todo intento por reconocer y estimular el trabajo de los verdaderos educadores falló

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Decano UPAEP

 

En la selva, ¿llaman ley de la ciudad a la costumbre de devorar al más débil?

Eduardo Galeano. Patas arriba. La escuela del mundo al revés.

https://www.frasesypensamientos.com.ar/frases/patas-arriba-la-escuela-del-mundo-al-reves-2008.html

 

            Vivimos sin duda en una sociedad global en la que domina de manera aplastante lo que Galeano cuestiona en esta ingeniosa cita, es decir, la ley de la selva -que como él pregunta, tal vez en la selva se llame la ley de la ciudad- en la que se ve como natural la costumbre de que los más fuertes, devoren de diversas formas a los más débiles y vulnerables.

            Nuestro país no solamente no escapa a este reinado de la ley de la selva sino que es una parte claramente integrante de él, con sus millones de pobres que son prácticamente la mitad de la población en sus diversos grados o tipos -que ahora crecerán por el tiempo de pandemia que ha obligado a frenar la economía- y su buen número de súper millonarios que compiten en los rankings mundiales.

            Estamos en un país desigual en ingresos pero por supuesto -a causa de y como consecuencia al mismo tiempo de ella- de desigualdad de oportunidades para aspirar a un mejor nivel de vida o al menos a una calidad de vida mínimamente digna.

            El sistema educativo no es la antifatalidad que debería ser según el filósofo vasco Fernando Savater, es decir, no es el mecanismo por el cual se rompe con el destino predeterminado de las personas evitando que los hijos de los pobres estén condenados a ser pobres y que los hijos de los ricos estén predestinados a seguirlo siendo hagan lo que hagan.

            Por el contrario, el sistema educativo nacional contribuye a reproducir estas desigualdades económicas y sociales porque tiene también una estructura de desigualdad pedagógica y de desigualdad de infraestructura y equipamiento que hace que a las clases privilegiadas se les brinde una mejor educación y a los más pobres y excluidos les toquen las peores condiciones escolares y de calidad de sus maestros.

 

 

Nunca tuvo tanta actualidad el viejo proverbio que enseña: El vivo vive del bobo, y el bobo de su trabajo. En cambio, ya nadie dice, porque nadie lo creería, aquello de trabaja y prosperarás.

Eduardo Galeano. Patas arriba. La escuela del mundo al revés.

https://www.frasesypensamientos.com.ar/frases/patas-arriba-la-escuela-del-mundo-al-reves-2008.html

 

            Hoy se culpa del reinado de la ley de la selva, de este contexto de pobreza y de desigualdad al neoliberalismo -cualquier cosa que esto signifique porque el término se usa con una elasticidad enorme de significados- a pesar de que como señalan muchos economistas y analistas serios, en nuestro país jamás ha habido neoliberalismo sino un capitalismo de cuates o de amigos -por el término en inglés crony capitalism- en el que se ha beneficiado siempre un reducido número de familias que tienen relaciones y complicidades con el poder político que los hacen sacar ventaja ganando contratos sin licitación, evadiendo o estando exentos del pago justo de impuestos, pagando poco y mal a sus trabajadores, etc.

            En el México del “no te pido que me des, sólo pónme donde haya”, los vivos han vivido de los bobos como dice Galeano y los bobos han tenido que sobrevivir apenas de su trabajo precario y sobre explotado.

            Dentro del sistema educativo nacional hemos visto por décadas -esto no empezó con los (mal) llamados gobiernos neoliberales sino desde el régimen de la post revolución- algo muy parecido. Los vivos han sabido siempre colocarse políticamente dentro de las dirigencias sindicales y han tenido privilegios y prebendas a costa de -perdón por usar la expresión de Galeano, no lo hago en tono peyorativo sino de denuncia- de los “bobos” que son los docentes que trabajan de sol a sol, se comprometen con sus estudiantes y apuestan la vida por la formación de las futuras generaciones de ciudadanos de este país, con la esperanza de transformarlo.

            Los vivos han vivido siempre muy bien y han podido -desafortunadamente siguen pudiendo- traficar con las plazas, desviar recursos de las cuotas sindicales, gozar de comisiones que les “libran” de su responsabilidad de estar frente a grupo, etc. Uno de los ejemplos más escandalosos fue el de la profesora Elba Esther Gordillo, ahora nuevamente libre y absuelta de todo cargo, disfrutando de su fortuna ganada de forma poco transparente por decirlo de forma elegante.

            En nuestro sistema educativo como afirma Galeano, “…ya nadie dice, porque nadie lo creería…” que si trabajas fuerte vas a poder prosperar.

           

 

Mi mérito, si tengo alguno, es reconocer el talento. No lo he descubierto, sólo he estimulado a los que lo tienen, lo que es diferente.

Fernando Benítez.

https://www.frasesypensamientos.com.ar/frases-de-merito.html

 

            Frente a este panorama ha habido intentos, todos fallidos según nos muestra la historia reciente, de establecer mecanismos en el sistema educativo que permitan reconocer y estimular el talento y el trabajo comprometido de los verdaderos educadores que están preparados intelectual y éticamente para formar a las nuevas generaciones de mexicanos.

            El mayor de estos proyectos para establecer un sistema meritocrático, me parece, fue el de la reforma educativa del 2013 con la creación del INEE autónomo, la configuración de un sistema de más alta complejidad con responsabilidades distribuidas en diversas instancias fuera y dentro de la autoridad educativa y de las dirigencias sindicales para diseñar, aplicar y reportar resultados de la evaluación docente con miras a aportar información bien sustentada para la toma de decisiones.

            Sabemos perfectamente lo que ocurrió con este intento que tuvo muchos errores desde la legislación hasta su instrumentación y comunicación a los profesores pero sobre todo enfrentó, creo yo, al viejo pero aún vigente y fuerte sistema de complicidades entre la autoridad y los líderes gremiales en distintos niveles que tiene una lógica política más que de reconocimiento del talento y el trabajo docente.

 

           

«En el mercado libre es natural la victoria del fuerte y legítima la aniquilación del débil. Así se eleva el racismo a la categoría de doctrina económica.

Eduardo Galeano. “El desprecio como destino”, «Ser como ellos», p. 110.

https://muhimu.es/cultura-entretenimiento/eduardo-galeano/

 

            Según la crítica que hacen los expertos en el debate sobre la meritocracia en todos los campos -no sólo el educativo- que ha renacido recientemente en nuestro país -mi estimado y admirado Miguel Ángel Rodríguez, experto él sí en el tema de la Política publicó recientemente una crítica muy bien argumentada a la meritocracia en este mismo medio- es que para que realmente funcionara tendría que partir de un sistema en el que para decirlo con palabras sencillas, “la cancha estuviera pareja”, es decir, hubiera cierta igualdad de oportunidades para todos.

            No siendo experto en política educativa ni teniendo suficiente espacio aquí, este artículo no pretende ni hacer una defensa ni abonar argumentos nuevos a quienes cuestionan la meritocracia.

            Mi objetivo es simplemente hacer un recorrido por los dos extremos que parecieran irreconciliables pero que creo que deberíamos tratar de mirar de una manera más compleja buscando el frágil equilibrio en tensión entre la perpetuación de la injusticia que use a la meritocracia como forma de legitimar la victoria del fuerte y la aniquilación del débil y la oposición a toda forma de reconocimiento del talento y del mérito que perpetúe el mundo de los vivos que viven de los bobos que viven a su vez de su trabajo honesto, eficaz y comprometido.

            Para ello habría que trabajar fuertemente tanto en la progresiva eliminación del viejo sistema corporativista -el reino de los vivos- que desafortunadamente parece más bien haberse fortalecido nuevamente y en la construcción de un sistema social y educativo que vaya progresivamente emparejando el terreno e igualando las oportunidades para todos los docentes.

            Llevará décadas hacer esto pero la realidad nos dice que es urgente iniciar el camino, el proceso de búsqueda de un sistema que reconozca el mérito, el talento y el trabajo y abra espacios para el desarrollo de una carrrera profesional docente basada en lo pedagógico y no en lo político, sin caer en la meritocracia que entroniza y absolutiza el mérito e impone la narrativa del “échale ganismo”, ignorando la desigualdad de puntos de partida de cada profesor y profesora debida a la sociedad tan desigual en que hoy vivimos, pero sin usar tampoco la crítica a la meritocracia para legitimar el sistema de los vivos que se aprovechan del trabajo y el talento de los profesores de vocación para sacar beneficios personales o de grupo.


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