Entre la duda, el asombro y la perseverancia

Lunes, Febrero 22, 2021 - 10:03

Prejuicios contra la perseverancia y la ciencia

Licenciada en Relaciones Internacionales, especializada en temas de comunicación, sustentabilidad, medio ambiente y gestión social

Me sorprenden muchísimo las dudas y mitos que han surgido alrededor de la rápida creación de las vacunas contra el virus del Covid19. Se desconfía y se olvida el efecto multiplicador del conocimiento y la rapidez exponencial con la que ha avanzado la ciencia en campos distintos pero que se complementan entre sí, como las ciencias físico matemáticas  y las ciencias naturales.

La tecnología que contiene hoy un celular avanzado es superior a los gigantescos computadores que hicieron posible que en 1968 el ser humano llegara a la luna. Traemos  en la mano un aparato que en un solo clic nos puede comunicar con alguien que está en Australia, África o la Patagonia y que en un instante puede mandar archivos cargados de información fantástica y compleja. Ya no nos asombra esa maravilla, pero se duda de que se haya desarrollado una vacuna segura en menos de un año.

 El intercambio de conocimientos ha alcanzado una velocidad vertiginosa, así que  para mí es absolutamente comprensible que en el campo de  la medicina y las vacunas los logros sean espectaculares. No me da ninguna desconfianza vacunarme y hubiera deseado que el gobierno mexicano hubiera puesto mucho más esfuerzo y dinero en la compra de vacunas, porque  solo eso nos permitirá regresar a una relativa normalidad que ayude a reparar nuestra dañada economía.

Dos hechos históricos me ayudan a confiar en la eficacia de la ciencia: uno, la documentación del descubrimiento de la primera vacuna  en el ya lejano año de 1796,  y el segundo, la sofisticada tecnología  que ha logrado la llegada a Marte el jueves pasado del rover Perseverance, un vehículo de exploración espacial que inició su viaje desde la Tierra en julio de 2020.

Les dejo aquí algunos datos sobre estos dos hechos históricos con el ánimo de compartir el  asombro y confianza ante el lado luminoso del conocimiento humano y sus logros.

En junio de 1798 se publicó en Inglaterra la obra del cirujano Edward Jenner, investigación que revolucionó por completo la lucha contra la viruela negra que azotaba al mundo occidental.  Jenner documentó 28 años de trabajo paciente, metódico y solitario acerca de la observación y práctica de la inoculación de la viruela de las vacas en humanos. Se dio cuenta de que quienes contraían la viruela vacuna se hacían inmunes a la viruela humana. En 1796 Jenner realizó un experimento raspando el brazo de un niño de 8 años con materia de una llaga de la viruela bovina que tenía una de las mujeres que ordeñaban vacas. Luego repitió la operación agregando una cantidad de viruela humana en el mismo niño, que no se contagió de viruela. Ya era inmune. Ignoro porqué aceptaron sus papás, pero el caso es que en base al experimento de Jenner hace 225 años arrancó el desarrollo formal de las vacunas en el mundo.

Las vacunas han salvado más vidas que cualquier otro avance médico, incluidos los antibióticos. Cuando Jenner documentó sus estudios sobre la vacuna, la viruela mataba entre el 10 y el 15% de la población del viejo continente.  El remedio de Jenner no era innovador, pues ya era utilizado por médicos árabes desde el siglo VI, y según lo documentó Lady Mary Wortley Montagu en 1717, esposa del  embajador británico en Estambul, en esos países la viruela era inofensiva porque utilizaban el método que documentó Jenner. Era mujer y en esa época nadie le dio crédito a lo que vio, contó y escribió en sus Cartas de Estambul. (Horizonte Ediciones).  Convencida de que la inoculación era inofensiva, aplicó el método en su hijo y fue efectivo. Tenía terror a la viruela que le había arrebatado a un hermano y a ella misma le había dejado la cara marcada de por vida. Los prejuicios de la época hacia la ciencia de países no europeos y la condición de mujer de quien esto documentó, retrasaron la experimentación con el método que ella vio en Turquía. Prejuicios contra perseverancia y ciencia, igual que hoy.

El otro hecho,  para mí ya histórico, sucedió la semana pasada: a las 21.55 horas del jueves 18 de febrero se depositó suavemente sobre el suelo de Marte el vehículo de exploración espacial  Perseverance, después de recorrer 470 millones de kilómetros en 7 meses. Su misión será preparar el camino para que en unos años pueda ir hacia Marte una misión tripulada por humanos. Otra nave irá antes de diez años a recolectar toda la información que obtendrá el robot acerca del clima y la vida que pudo existir en Marte hace millones de años. Lograr maniobrar desde nuestra amada Tierra a ese pequeño artefacto a mí me tiene admirada y conmovida. Vean los videos, las fotos, la hazaña tecnológica que eso significa.

¿Cómo temer a una vacuna, porqué desconfiar de los empeñosos científicos y sus logros a través de los siglos después de pensar en estos hechos extraordinarios?

Les deseo una pronta y feliz vacunación.

 


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