Lo duro de la muerte

Miércoles, Enero 20, 2021 - 13:12

Seamos mejores para honrar y enorgullecer a quienes ya no están

Activista social. Emprendimiento. Escribidor. Apasionado de las letras enamorado de la vida, y viceversa.

La mayoría de los seres humanos, creemos en que hay una vida después de la muerte. Cada quien a su manera, según su cultura y su fe, pero en mayoría, todos estamos seguros que después de morir hay otra vida. Y aún cuando no es en su  totalidad, es algo que ha caracterizado a la humanidad a lo largo de la historia en todo el mundo.

En este sentido, cuando alguien cercano fallece, creemos que esa persona pasa a un lugar mejor, donde no hay sufrimiento y al contrario, impera la paz, e incluso podría decirse, la felicidad plena. Aún así, con este pensamiento y creencia… que duro es cuando alguien cercano muere. Se siente un dolor inconsolable para el cual no hay palabras capaces de describirlo, y ante la ausencia de esas palabras, suelen llegar las lágrimas, las miradas perdidas cargadas de tristeza, en ocasiones gritos, una frustración por la impotencia de hacer lo que sea ante ese muerte. Se siente una especie de vacío y la sensación de que no podrá ser llenado nunca. Solo quienes lo hemos sentido sabemos lo que es esto.

Tristemente, hoy somos muchos los que lo sabemos. Según la Secretaría de Salud del Gobierno Federal, en el año 2020 se registró, del primero de enero al doce de diciembre, un exceso de mortalidad del 40.4 %, que representa a los 274 mil 487 decesos que de forma directa o indirecta ocurrieron a causa de la pandemia de Covid 19, y que sin ella no hubiesen sucedido.

Hoy somos muchos los que lloramos a un ser querido que ya no está. Los que entramos en esta especie de pausa de vida donde todo se detiene y nada importa. Donde no vemos cualquier problemática existente fuere del dolor que sentimos. No importa si hay un político que miente sobre la realidad, pues la realidad que vivimos eclipsa todo. Nos deja de importar si el país se cae a pedazos en medio de una inmensa polarización social, pues así en pedazos nos sentimos y la polarización anímica que se siente nos impide ver cualquier otra cosa.

Para ti que perdiste a alguien, mi solidaridad, respeto y aprecio. Dicen que la vida sigue, y es cierto, pero ya no sigue de la misma manera. El dolor de la muerte es algo que quizá nunca pase, pero se debe aprender a vivir con él, y solo el tiempo ayuda a tenerlo sin sufrir, a encontrar la resignación y seguir viviendo sin esta parte de vida que se fue.

Honremos a quienes ya no están, seamos la mejor versión de nosotros, seamos esas personas que llenarían de orgullo a quienes se adelantaron. Manifestemos nuestro amor con hechos concretos, y tratemos en la medida de lo posible de hacer una mejor sociedad.

 

Rescoldos.

“Qué injusta, qué maldita, qué cabrona es la muerte, que no nos mata a nosotros sino a los que amamos.”

— Carlos Fuentes

Rafael Reyes Ruiz

@RafaActivista

rafaactivista@gmail.com


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