Dos años de amloismo

Martes, Diciembre 1, 2020 - 17:47

El problema de la oposición es que da la razón a la narrativa amloista

Politólogo, profesor investigador de ciencias políticas de la Ibero Puebla

Se ha cumplido el primer tercio del gobierno de López Obrador. Su gestión es aprobada en un 60% en promedio gracias a un estilo personal de gobernar diametralmente distinto al de sus antecesores. 

Antes de la pandemia su aprobación venía disminuyendo, pero curiosamente en estos nueve meses de confinamiento social, su aprobación se mantiene estable o incluso sube. Buena parte de ello se explica porque su gobierno ha seguido un modelo no coercitivo para mantener la cuarentena que coincide con la pulsión mexicana de estar en la calle o en reuniones familiares y de amigos; y por prácticamente liberar todas las dimensiones de la economía incluidos los incentivos como “el buen fin” que buscan acelerar el consumo y la circulación del capital.

Todas las encuestas afirman que lo que más preocupa a los mexicanos hoy es el estado de la economía, dejando atrás los temas de seguridad e incluso de la pandemia. En las últimas semanas el Presidente ha matizado su discurso polarizador y nuevamente ha convocado a las cámaras empresariales para un nuevo programa para alentar la inversión privado-pública. Por un lado continúa con la agenda antineoliberal, por ejemplo regular la subcontratación en el país que aceleró la precarización laboral las últimas décadas, y por otro, continúa con la mediatización de casos de corrupción del sexenio anterior, sobre todo el filo de la “estafa maestra” y la aparente fractura de los pactos de silencio en la camarilla de Rosario Robles.

El segundo año del gobierno de López Obrador vio el nacimiento de dos oposiciones: FRENAA y Sí por México, una oposición desde las clases medias, clase política reciclada y empresarios. La polarización estimulada desde Palacio Nacional animó la confirmación de polos anti López Obrador. El problema de esas oposiciones es que le da la razón a la narrativa amloista al plantearse una alianza entre PAN, PRI y PRD, es decir, los partidos que sostuvieron el modelo neoliberal y el régimen político corrupto, como una alternativa en las elecciones para el 2021. Los estudios demoscópicos ilustran que casi la mitad de la población no se siente identificada con ningún partido político, pero quien sí lo está, 24% lo hace hacia Morena, 11% hacia el PAN y 9% hacia el PRI (IMCO).

El margen político de Presidente sigue siendo amplio, su hiperliderazgo por encima de su partido y del resto de los partidos le permite enfrentar sin muchos costos políticos la rebelión de los 10 gobernadores de oposición organizados en la “Alianza Federalista” o la coalición de medios de comunicación que con financiamiento empresarial decidieron hacerle oposición. El círculo rojo anti López Obrador no ha logrado influir en la opinión pública al no conectar con el núcleo social de bajos recursos que es poco más de la mitad de la población, que no los ve ni los oye.

Preocupa en este segundo año el empoderamiento del ejército. Invertir el capital político para negociar que el gobierno de Estados Unidos haya quitado los cargos al general Cienfuegos y haber regresado al país a su casa muestra a un Presidente que ha cambiado radicalmente su posición frente a las fuerzas armadas. En la transición de gobierno abdicó a su idea de regresar a los militares a los cuarteles, y su primera declaración ante la aprehensión de Cienfuegos en Los Ángeles fue contundente al afirmar que se trataba de un ejemplo de la podredumbre del régimen anterior. Hoy el gobierno parece tener una postura de defensa del general. ¿El ejército tiene controlado el ejecutivo federal? Ante la presencia de los militares en la seguridad pública, la guardia nacional, las obras de infraestructura, ¿qué peligros se ciernen sobre la república militarizar la vida pública?

López Obrador llega a su segundo año de gobierno con claros y oscuros, con una hoja de ruta inamovible, con dominio aún del espacio público. Las oposiciones crecen en malestar pero no en alternativas. El tercer año será electoral y será el campo para observar quién es quién en la narrativa que explique lo que está pasado en el país.

*Politólogo, Director General del Medio Universitario de la Ibero Puebla. 


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