¿Quitar a Morena y ya?

Martes, Noviembre 24, 2020 - 20:09

Algunos afirman que Morena lo ha hecho tan mal que “con cualquiera se puede ganar”

Politólogo. Maestro en Gestión Pública. Coordinador de asesores del grupo de regidores PAN. Catedrático en UPAEP. Ex regidor del Ayuntamiento de Puebla 2011-2014

Las generalizaciones y soluciones simplistas son fáciles de expresar pero engañosas. Durante varios años escuchamos razonamientos simplistas como:

Si sacamos al PRI del poder, habrá verdadera democracia

Si quitamos al PRIAN, a la mafia del poder, se acabará la impunidad y la corrupción.

Alianzas PAN-PRD, PAN-PRI-PRD o PAN-PRD-MC son impensables, porque tienen ideas opuestas, irreconciliables.

Solo el pueblo puede salvar al pueblo o, el pueblo da y el pueblo quita.

Pues… 

El PRI dejó el poder y la democracia sigue poniéndose a prueba todos los días.

El PRI y el PAN dejaron la Presidencia pero la corrupción y la impunidad, hoy disfrazada de “testigos protegidos”, no solo no ha desaparecido sino que es solapada y utilizada por el actual gobierno morenista.

Sobre las alianzas imposibles, irreconciliables, debo decir que se han dado entre partidos de diferentes ideologías, no solo en México sino en muchas partes del mundo, pero solo cobran sentido si persiguen fines comunes, con proyectos específicos y personajes aglutinantes, incluyentes.

Finalmente, invocar al pueblo a conveniencia es un recurso que le ha redituado a los gobiernos populistas, pero es inaplicable. 

El escenario sociopolítico actual lleva a algunos a afirmar que Morena ha hecho tan mal las cosas que “con cualquiera se puede ganar” o que “cualquiera es preferible menos alguien de Morena”.

Si la oposición al partido en el gobierno se cree estos argumentos, estará errando el diagnóstico y por tanto, estará partiendo de escenarios optimistas.

Ciertamente Morena ha gobernado muy mal y no tiene resultados concretos que ofrecer a la ciudadanía, ni en lo federal ni en lo local, pero eso no quiere decir que la mayoría repudie a Morena y por tanto, tenga perdida la elección en el 2021.

La inconformidad social es evidente, por el pésimo manejo de la pandemia, los malos resultados en lo económico y las incongruencias del grupo en el poder. 

Esto debe ser aprovechado por las otras fuerzas políticas no solo para ganarle a Morena o cerrarle espacios en los quince estados donde se renovará gubernatura o en la Cámara de Diputados sino para construir, de una vez por todas, un gran proyecto nacional, que le dé viabilidad y futuro al país y a las y los mexicanos.

Insisto: las fuerzas políticas deben ver más allá de lo interno y pensar más en función de lo que realmente demanda la ciudadanía.

Para ello, deben jugar en tres pistas:

Postulando a las y los mejores perfiles, más competitivos y con experiencia probada.

Abrir espacios para perfiles ciudadanos y organizaciones sociales, en los distintos cargos de elección en disputa. 

Explorar alianzas y convenios de coalición con otros partidos políticos, valorando pros y contras, anteponiendo el interés general por encima de los proyectos personales o de grupo.

Las y los dirigentes de los partidos deben tener la capacidad de ponerse de acuerdo, tener apertura al diálogo y combinar experiencia con inclusión de nuevas ideas y perfiles ciudadanos, estructura electoral, recursos humanos y económicos, para presentarse como una oferta atractiva y opción real a los electores.

Si se impone la cerrazón de las dirigencias partidistas, procurando solo sus intereses de grupo, estarían dinamitando algunos de los puntos arriba mencionados, lo cual, además de representar un error de cálculo político, sería una auténtica traición a una parte importante del electorado que demanda soluciones, buenos gobiernos y perfiles ganadores.

Morena se ha desgastado muy rápido, por su mal ejercicio en el poder pero la oposición no está capitalizando esos errores. Veremos si son capaces de entender los signos de este tiempo y actuar con generosidad, en aras de un fin superior.


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