Historia de una mujer empodera

Jueves, Noviembre 19, 2020 - 13:20

La “güera”, mujer hecha y consagrada al comercio, herencia que trasciende

Politólogo, Maestro en Administración Pública, docente universitario, con el oficio de hacer política por vocación y promotor de la participación ciudadana como misión.

Sin conocer corrientes de pensamiento feminista, sin defender en el derecho sus derechos, ella los ejercía, así fue esta gran mujer.

Corría el mes de diciembre de 1936, en una comunidad rural cercana a la ciudad de Puebla nacía una mujer que en  vida procreó a 10 hijas y un hijo, familia que junto a su esposo sacaron adelante, ella en el comercio y él en el trabajo del campo.

Para ambos la vida pública, el trabajo comunitario era parte de su contribución y participación dentro de la comunidad, en sus tiempos libres se dedicaban a preparar a las nuevas generaciones en la religión católica.

Federico Engels al escribir su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado,  pudo haberse equivocado solo en el lenguaje inclusivo, pero en esta familia se vivía claramente, como en muchas otras de comunidades rurales, la necesidad de trabajar la tierra y tener un hijo varón, hizo que las hijas tuvieran que “hacer tareas correspondientes a las de un hombre”, así la necesidad lo marcaba.

Al tener una familia grande, el matrimonio, tuvo que distribuirse las actividades para traer a la mesa el sustento familiar, por lo que fue necesario dejar a la “güera” (como cariñosamente le decían sus proveedores en el tianguis de Atlixco, Puebla) las tareas de ser comerciante y al papá el trabajo del campo con la venta de leche bronca en la Ciudad de Puebla.

Aquí comienza la historia de la “güera”, mujer hecha y consagrada en el comercio, herencia que trasciende hasta sus nietas y nietos, que sin duda alguna su facilidad de palabra, su carácter y persuasión hacía que sus ventas siempre fueran exitosas.

Como muchas madres, a sus hijas e hijos que decidieron enrolarse en el comercio les fue abriendo paso, dejando las enseñanzas suficientes para sortear los caminos pedregosos de un comerciante.

Su amor por el comercio le hizo vender en el comercio ambulante sus productos perecederos, después apropiarse de un local en el mercado municipal del Parral, justo en el centro de la ciudad de Puebla, más tarde migrar junto a su hijo a un mercado de Apoyo, donde vivieron las inclemencias del tiempo al ser un mercado sin terminar, un tianguis descubierto.

Años más tarde su tenacidad, constancia y fuerza le fue recompensada con la asignación de un local dentro del mercado Independencia, ahí volvió a cosechar su liderazgo gracias a su fuerza y carácter.

En la comunidad de Tlaxcalancingo junto a su esposo colaboraron para que se hiciera el primer Jardín de Niños y la Secundaria Belisario Domínguez, junto a muchas vecinas y vecinos de la población.

Su carácter le llevo a tener críticas constructivas y destructivas, pero su fuerza, entusiasmo y familia siempre le empujó a seguir adelante hasta que sus fuerzas físicas se lo permitieron.

Nunca leyó o tuvo referencias sobre el feminismo, menos de los escritos o pensamiento de sus exponentes como Olympe de Gouges, Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo, Emmeline Pankhurst y Simone de Beauvoir, sin embargo compartió muchas causas y sin duda una fiel defensora de su propio pensamiento.

En honor a tu legado querida abuela Victoria Cuaya Coatl, ya estás con mi Abuelo y mi Padre.

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