Órdenes mendicantes en Puebla, siglo XVI

Viernes, Octubre 2, 2020 - 13:03

La llegada de estas órdenes son relevantes para el antiguo casco de Puebla

Licenciado en Historia por la Universidad de Arizona, Doctor en Creación y Teorías de la Cultura en la UDLAP. Subdirector del Instituto Universitario Boulanger.

Octubre es uno de los meses en los que  se conmemoran dos de las fiestas más populares del calendario católico: el 4 de octubre se celebra la fiesta de San Francisco de Asís y el 7 de octubre, se conmemora el día de la Virgen del Rosario.

Por un lado San Francisco de Asís es recordado por los devotos como un modelo de conducta a seguir por su amor a los seres humanos, a los animales y la naturaleza, así como su devoción por la pobreza.

Por otro lado se conmemora a la Virgen María bajo la advocación del Rosario, en el templo de Santo Domingo, el día que recuerda la batalla de Lepanto.[1]

Ambas órdenes—la de los franciscanos y dominicos--tienen una relevancia especial en la conformación y estructura del casco antiguo de la ciudad de Puebla, y no podemos entender la historia colonial de Puebla—desde su fundación hasta el gobierno de Juan de Palafox y Mendoza--sin estudiar esas órdenes religiosas.

 Ello nos lleva a preguntar ¿por qué los reyes de Castilla los eligieron para establecerse en la Nueva España? Le planteo que si la Corona no hubiera escogido a los mendicantes, la historia de Puebla sería otra, y la realidad que conocemos tal vez no existiría.

Los dominicos y los franciscanos son parte de lo que se conoce como las órdenes mendicantes, que son agrupaciones dedicadas a vivir en pobreza, a partir de las donaciones que les den sus fieles. Se entiende que viven de la mendicidad y por ello el nombre de mendicantes (Gil Albarracín, 2005).

Las órdenes mendicantes revolucionaron la espiritualidad de la Iglesia a partir de la creencia de que la pobreza es buena para el alma, y un medio eficaz para obtener la salvación.

Los franciscanos y los dominicos  no fueron las únicas órdenes mendicantes en nuestra ciudad: otras tres que llegaron en el siglo XVI y establecieron sus templos y conventos fueron los Agustinos, los Carmelitas y los Mercedarios.[2]

Como puede ver el lector, el centro histórico de la ciudad de Puebla está completamente influida por la arquitectura e historia que dejaron esas órdenes en la traza colonial, sobre todo si consideramos que también tuvieron ramas femeninas que establecieron monasterios y conventos en diversas áreas del casco antiguo.

En la España del siglo XVI existían diferentes grupos religiosos que se caracterizaban por entender su relación con Dios y la humanidad de distinto modo desde la óptica católica.

Podemos dividir en dos grandes grupos a las organizaciones religiosas de Castilla: el clero regular y el clero secular.

El clero secular se caracterizó por estar adjudicado a un territorio específico (la diócesis o arquidiócesis) bajo la supervisión del obispo, mientras que el clero regular se componía comunidades religiosas que alababan y adoraban al Dios católico de diferente forma, pero siguiendo los dictámenes de Roma. El clero regular está compuesto de órdenes monásticas y las órdenes mendicantes.

Aparte de estos dos grupos de religiosos, existía un tercero que era el de las órdenes de caballería, como las de Alcántara y la de Santiago y un último grupo de personas conocidas como ermitaños.

La Corona castellana determinó que sólo las órdenes mendicantes podrían predicar su tipo de espiritualidad católica en la Nueva España, quedando vetadas las órdenes monásticas, como los benedictinos o Jerónimos.

A la vez, y aunque hubo ermitaños en las tierras novohispanas, este tipo de espiritualidad no encontró acogida en los territorios americanos por parte de la Corona, ni de las autoridades eclesiásticas.

La Corona castellana ya estaba evangelizando el reino de Granada y las islas Canarias a la llegada de Cortés al actual territorio mexicano: los Reyes Católicos habían conquistado el reino musulmán de Boabdil en 1492, y una de las primeras políticas fue convertir a los practicantes del Islam en católicos.

La evangelización comenzó en 1485 y la tarea recayó en los Franciscanos que fungieron como burócratas sirviendo los intereses del Estado (Miura Andrades, 2018, pág. 346).

Hernán Cortés, sabedor de la política que perseguía la monarquía castellana en las tierras ibéricas, propuso en su tercera carta de relación que Carlos V  enviara frailes de las órdenes de San Francisco y Santo Domingo para la conversión de los indígenas de estas tierras, pidiéndole al monarca que les extendiera las mayores facultades posibles para su trabajo de evangelización (Influencia de la religión en España y rol de los misioneros en el Nuevo Mundo, 2014). Cortés tal vez entendió que ese sería el sentir de su monarca y sólo le repetía algo que se conocía en la península ibérica.

 No sabemos si esas políticas de la Corona influyeron en la expedición de “dos bulas papales: la Alias Felicis dada por León X el 25 de abril de 1521 y la Exponis Nobis Nuper de Adriano VI otorgada el 10 de mayo de 1522” que le proporcionó a las órdenes mendicantes control sobre los territorios "donde no hubiere obispos o se hallaran a más de dos jornadas, salvo en aquellos ministerios que exigían consagración episcopal" (Bejarano Almada, 2016).

Como podemos constatar, la llegada de las órdenes mendicantes no fue un accidente o capricho particular, sino que fue una política clara que persiguieron tanto los reyes católicos, como su nieto, Carlos I de España y V de Alemania, que veían en las órdenes mendicantes una burocracia efectiva, que ya había realizado la labor de evangelizar el sur de España de manera exitosa. Tal fue por ello que tanto el papado como Hernán Cortés vieran en ellos los misioneros naturales para evangelizar estas tierras.

Estas decisiones influyeron de manera definitiva en el establecimiento de estas órdenes en la ciudad de Puebla y la conformación del centro histórico como lo conocemos.

Twitter: @Fofi5

Bejarano Almada, M. d. (2016). as Bulas Alejandrinas: Detonates de la evangelización en el Nuevo Mundo. Revista Col. San Luis, v. 6, n. 12, <http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-899X2016000200224&lng=es&nrm=iso>.

Gil Albarracín, A. (2005). Las órdenes mendicantes como agentes urbanos: Fundación de conventos y transformaciones urbanas en el oriente andaluz. Revista lectrónica de Geografía y Ciencias Sociales, http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-194-40.htm.

Influencia de la religión en España y rol de los misioneros en el Nuevo Mundo. (2014). La Evangelización, https://evanuevomundo.wordpress.com/2014/05/31/influencia-de-la-religion-en-espana-y-rol-de-los-misioneros-en-el-nuevo-mundo/.

Miura Andrades, J. M. (2018). Ciudades y conventos franciscanos en la Andalucía bajomedieval. Jerarquías urbanas y procesos de expansión del poblamiento. Anuario de Estudios Medievales no. 481 , 331-360.

 

 

[1] Los buques de España, Venecia y los Estados Pontificios lucharon contra la armada del Imperio Otomano y lo vencieron en aquel lejano 1570. El Papa en aquel año era Pío V le atribuyó la victoria de las potencias cristianas a la intercesión de la Virgen del Rosario, a la que nombró “Virgen de la Victoria,” y para no olvidar que ella intervino a favor de los combatientes cristianos, decretó que se celebrara cada 7 de octubre como el día de la Virgen del Rosario.

[2] La Compañía de Jesús popularmente conocida como Jesuitas, no es una orden mendicante, por lo que no la incluimos en este artículo.


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