La rebelión de los colgados

Lunes, Septiembre 14, 2020 - 11:13

En el 2021 los ingresos públicos disminuirán hasta en un 20% en comparación con el 2018

Activista permanente. Participa en Consejos de educación estatales y municipales, Fundación Paisano, La iniciativa bilateral México-Estados Unidos, UNETE, Mexicanos Primero, Presidente del Consejo de Participación Social

            Dinero mata todo, dicen por ahí. Quieres saber por dónde la gira una persona, ve en que gasta dicen otros. Los más aventados exclaman que con dinero baila el perro. Billete es billete y en la administración pública lo es aún más. Un político de la vieja usanza plasmaba el escenario nacional de una manera un poco más folclórica y con un alto sentido de realidad, al decir que en México solo tenemos de dos, o hay vacas flacas o no las hay. Los rumiantes gordos no suelen pastar en estas tierras de poeta Netzahualcóyotl desde hace mucho tiempo. Mientras el promedio de la OCDE en términos de recaudación tributaria anda en el orden del 5% del PIB de los países socios, en México difícilmente llegamos al 1. Esa disparidad es la diferencia entre comer un jugoso bistec de ternera, o aguantarse con una patita flaca de chivo. La mala costumbre de decirle a todos que no van a subir los impuestos, porque cobrarlos se considera algo poco patriótico, es un asunto más bien político-electoral que solo hace que la pobreza sea más pobre, valga la redundancia aprobada por la RAE.

Calles mal hechas, programas sociales cortos y mal planeados, e inversiones locas son el pan nuestro de cada día en esta nuestra patria que asemeja a cuerno de la abundancia puesto al revés, simulando desparrame o desperdicio, ¡vaya ironía! La poquísima transparencia y enorme corrupción que sufrimos en casi todos los ámbitos de la vida pública, hace de la evasión de impuestos un deporte nacional más emocionante que final de Chivas- América. Ahora que está de moda eso de anunciar que tal o cuál empresa ha decidido pagar “voluntariamente” una deuda fiscal, lo que realmente deberíamos aclarar es en cuanto se subirá con ese pago el porcentaje de recaudación sobre el PIB. Si ya leyó en mi mente, la respuesta es casi nada.

Esperamos en este año una baja de los ingresos nacionales en el orden del 10 por ciento o más, producto de la gran crisis sanitaria. Sumando al año 2019 en donde el crecimiento fue cero y recontra cero, entonces tenemos que en el año 2021 los ingresos públicos se verán mermados hasta en un 20% en comparación con los que tuvimos en el 2018, cuando la mafia del poder a lo poco que si le atinaba a hacer bien era a crecer económicamente.  Si a usted mi querido lector le quitarán el 20% de su cheque quincenal ¿Qué priorizaría en sus gastos de casa?, seguramente coincidiremos en lo siguiente: comida, casa, salud, educación y servicios básicos. Tan claro como agua del canal de Ecatepec.

Sin embargo, el gobierno federal piensa diferente, ya sea porque tiene otros datos u otros intereses. Y no lo olvide, en donde gasta ahí está su corazón y su tesoro. Casi 500 mil millones de pesos, más de un 10% del total del presupuesto federal, se dedicará a los grandes proyectos emblema de este gobierno 4tesino, esos de los que no tenemos en algunos casos ni estudios de impacto ambiental y mucho menos de retorno de inversión económica. Sería algo así como, volviendo al ejemplo anterior en donde su casa que es mi casa recibe 20 por ciento menos de sueldo, decidiera usted que en lugar de invertirle en salud o ya de perdis en educación, se aventara la puntada de comprar una televisión de 70 pulgadas, justificándolo diciendo que, de alguna manera mágica, esa televisión hará llegar más gente a la casa y esas buenas personas dejarán en un jarrón dinero por el servicio de ver nuestra mega pantalla. Y con eso recuperaremos el 20% de ingresos perdidos y ¡Pum! nos hacemos ricos papáw. Parece de locos, pero esa es la realidad macro política en este momento.

En nuestra Puebla de los mil amores nos acabamos de enterar por Luis Miguel Barbosa, que el INSABI no recibirá el próximo año 3,000 millones de pesos que deberían estar presupuestados para pagos de sueldos de médicos y, para sostener en general el sistema de salud pública. En como lo resolverá el gobierno estatal, ahí está el detalle. Por un lado, es difícil reclamarle al jefe político AMLO, pero por el otro, insufrible la presión social que se avecina. Despedir médicos para tratar de contrarrestar la bajada de recursos, es el peor remedio para la enfermedad, en un año en que seguiremos transitando con la pandemia. Porque seguramente ningún galeno o galena aceptarán por pago cachitos de la lotería del avión que no es avión y que nos dio el avión. Y como este ejemplo, seguramente hay cientos más en todo el país, en donde todos los estados, exceptuando Tabasco que es el gran consentido del preciso, estarán haciendo engrudos con un presupuesto inexistente, pero, sobre todo, mal orientado. Dígame en su tierra que van a perder en sus presupuestos públicos y le diré que tanto los quieren en Palacio Nacional. Risas morbosas.

La rebelión de los colgados es como llamo a los gobernadores que dejaron la CONAGO en símbolo de protesta por el pacto fiscal federal y por la manera en que se están repartiendo los billullos. Los gobernadores Morenistas que inicialmente salieron valientes a defenestrar a estos rebeldes, seguramente hoy ya enfrentados a la nueva realidad, la están pensando. No se sorprenda si algunos de ellos se convierten en “colgados asintomáticos”. Que buen material para una segunda parte escrita por B. Traven. Espérela pronto.

 

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