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Opinión



Los poblanos debemos indignarnos por padecer un gobierno que no merecemos

Martes, Julio 28, 2020 - 19:13
 
 
   

De entrada, quiero dejar sentado que me refiero a los poblanos de manera particular, pero el problema de los malos gobiernos morenistas lo padecemos todos los mexicanos. Las diferencias entre los dos niveles de gobierno (federal y estatal) son sólo de forma, porque en el fondo buscan los mismos fines y usan los mismos métodos, y las coincidencias, producto de su concepción patrimonialista del poder, los convierte en hermanos siameses. De ahí que tengamos que sufrir la repetición de los mismos argumentos, las mismas falsedades, los mismos atropellos, las mismas calumnias y los mismos actos represivos. Toca a los gobiernos estatales realizar el denigrante papel de loritos, de changuitos, de monos de ventrílocuo, renunciando de esa manera, por servilismo, por ignorancia o por las dos cosas, al privilegio que nos hace diferentes de los animales: poder generar nuevas ideas y crear nuevos caminos para la construcción de una sociedad más justa, más igualitaria y más libre.

Veamos si hay razón para las afirmaciones arriba manejadas: El gobernador Barbosa, a imagen y semejanza de López Obrador, repite sin rubor de ninguna especie, que el Movimiento Antorchista Nacional es una organización criminal, sin que ninguno de los dos aporte la más mínima prueba de su dicho. Denigran el papel de autoridad al ubicarse como calumniadores de lo más corriente.

Se llaman demócratas, pero atentan groseramente contra los organismos encargados de salvaguardar la vida democrática de la nación y de Puebla. Atentan contra el INE y hacen reformas a modo, para conservar el poder en el país: uno, erigiéndose contra todo derecho en vigilante de las elecciones de 2021, el otro, prohibiendo la propaganda electoral, amenazando con recortar las recursos económicos que por ley les corresponden a los partidos políticos y busca eliminar las coaliciones entre partidos para facilitar la imposición de Morena. Se exhiben de esa manera como unos autócratas enemigos de la democracia, y como unos farsantes al aseverar cuestiones que no son ciertas y que no sienten, ocultando de esa manera su verdadera catadura moral y política.

Se dicen respetuosos del derecho que tutela  la libre organización, la libertad de asociación y del derecho de manifestación, pero con triquiñuelas legaloides impiden el registro como partido político a la asociación Movimiento Antorchista Poblano, que cumplió sobradamente todos los requisitos para lograr el registro, mismo que le fue negado de manera tramposa e ilegal; se calumnia y desprestigia a las organizaciones y a los individuos; se fabrican delitos usando el derecho como arma para someter a los insumisos, y se usa a la policía de todo tipo como arma disuasiva contra la protesta pública. 

¿Acaso es respetar el Estado de Derecho, cuando se pone en juego toda la fuerza del estado para privar de su libertad a una luchadora social, como Rosario Sánchez Hernández, prefabricándole el delito de robo agravado, al acusarla de sustraer despensas, según dichos y versiones del propio gobernador?  ¿Es respetar el derecho de gestión, cuando se niega a los peticionarios toda solución a sus demandas, condenándolos  a vivir en la más espantosa de las miserias? ¿Es respetar el derecho a tener una vida mejor, cuando se reduce criminalmente el presupuesto municipal, dejando a los ayuntamientos y a sus habitantes en el más espantoso abandono, sin la posibilidad de acceder a un status superior? ¡No! Todo ello es violar la Constitución General de la República, es estar contra un Estado regido por normas y leyes para la convivencia pacífica de todos los ciudadanos, y es ponerse a favor de un Estado absolutista, encabezado por un dictador. Hacia allá nos encaminamos si no desenmascaramos las aviesas intenciones de la 4T y sus más destacados líderes.

Una verdadera tragedia nacional ha provocado el manejo irresponsable, despreocupado, valemadrista e indiferente, del problema del Covid-19 por parte de los gobernantes morenistas en turno. Se dedicaron a recomendar estampitas, guisos calientes y picosos como elementos curativos, llegando a un grado extremo de irresponsabilidad al recomendar continuar laborando normalmente, a sabiendas del peligro que la pandemia representaba y de que los más afectados serían los pobres cuya escasez de recursos materiales y económicos les impedía e impide enfrentar el Covid-19 con cierto éxito. Los resultados están a la vista: casi cuarenta y dos mil fallecidos y más de trescientos setenta mil contagiados, cifras que crecen inexorablemente a medida que transcurre el tiempo y con la inmensa mayoría de los afectados por la enfermedad, surgidos de las filas de los pobres de México. 

Es mucho agravio para los pobres el que se siga manejando como lema de gobierno y como arma política el falso eslogan de “primero los pobres.” ¡Mienten descaradamente! Tenemos que seguir sufriendo la pandemia y se nos invita a jugarnos la vida obligándonos a salir a trabajar sin proporcionarnos apoyo material o económico alguno para sortear en nuestros hogares el peligro de contagio. El gobierno ha mostrado nítidamente la mentira de la 4T: los pobres no somos para ella los primeros, somos los últimos, por eso no le importamos y nos dejan  morir  por la pandemia, por hambre o por falta de empleo. La muerte es la misma, pensarán los “preocupados” morenistas.

La política de la 4T está construida sobre mentiras, falsedades, calumnias, atropellos y violaciones al Estado de Derecho, por eso todos los mexicanos y en especial los poblanos, debemos indignarnos porque no merecemos un gobierno de ese tipo. Esa indignación debe traducirse en una profunda reflexión que nos  lleve a concluir lo importante que es no canjear nuestro voto por nada. Es muy mal negocio para las pobres seguir ejerciendo nuestro voto en favor de quien nos regala una despensa una playera, o nos da cien pesos. Les otorgamos a los abusivos un cheque en blanco para que sigan manipulando, ofendiendo, robando  y matando al pueblo por enfermedad o por hambre. Debemos exigir, que nos digan qué acciones en concreto se van a tomar para mejorar la vida de los pobres; y sólo si plantean trabajo para todos, mejores sueldos, un impuesto progresivo y un porcentaje mayor de los recursos nacionales en favor de los pobres, entonces y sólo entonces merecerán nuestro voto.

   El 2021 es la gran oportunidad para darnos el gobierno que merecemos. No la desaprovechemos.


Semblanza

Eleusis Córdova Morán

Es un estudioso de la realidad nacional y es líder de Antorcha en la región de Izúcar de Matamoros. Actualmente, es diputado federal. 

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