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Opinión



Retos tecno- educativos rumbo al próximo ciclo escolar

Miércoles, Julio 1, 2020 - 15:06
 
 
   

A partir del confinamiento derivado por el Covid 19 y la socialización de experiencias de docentes y alumnos, es importante retomar algunos aspectos que pueden ayudar a afrontar nuestros retos en los próximos meses.

Innovación de la práctica educativa. La exposición de un tema, a partir de la lectura de una presentación en PowerPoint saturada de texto, no será suficiente en un escenario virtual síncrono o asíncrono; como tampoco lo es en un espacio físico. Un escenario virtual requiere de ser apoyado de diversos presentadores de contenidos, tales como Emaze, Genially, Prezi, entre otros; de romper con el esquema tradicional de enseñanza (o bancaria) que pretende depositar contenidos en los estudiantes y de la memorización, sin acompañamiento o práctica alguna. Las actividades planteadas deberán generar experiencias de recuperación de los aprendizajes, ya sea individual o grupal y de emplear un enfoque diferente de enseñanza. Por ejemplo: aula invertida, donde el alumno incorpora información antes de la sesión de clase y lo lleva a la práctica mediante la interacción de actividades propuestas.

El rol del docente. Va más allá de pararse frente al grupo o la pantalla de la computadora y repetir información. Se trata de ser facilitadores de procesos educativos, de acompañantes y orientadores, dispuestos a involucrar y aprender de sus alumnos. Ser flexibles, generar acuerdos, tener apertura al diálogo, escuchar, retroalimentar, entre otros. No se trata de ser amigos, pero sí de mantener un ambiente sano de interacción entre ambos actores.

Competencias digitales. Encender y apagar la computadora es fácil. Buscar y encontrar información también, pero hacerlo desde un buscador en específico y encontrar información válida y segura, es otra cosa. Se requiere una alfabetización digital para tener elementos/conocimientos sobre navegación, seguridad, evaluación, desarrollo de contenidos, entre otros. La colaboración y las reglas de comportamiento (o netiqueta) son importantes para el desenvolvimiento de cualquier participante.

Redes de colaboración y aprendizaje. Apoyemos a nuestra comunidad educativa laboral, colegas y conocidos. Las redes sociales pueden ser nuestro gran aliado para crear comunidades de aprendizaje, compartiendo ideas, estrategias, actividades y experiencias educativas para poner en práctica en nuestros espacios. Es común encontrarlas mediante páginas o grupos de Facebook (abiertos o cerrados), en WhatsApp o a través de plataformas educativas, como Blackboard, Moodle, Edmodo, etc., siempre y cuando sea adecuada y cómoda la interacción para todos los participantes.

Autoformación. Si bien las instituciones ofrecen programas de formación y capacitación, constantemente para su comunidad educativa, no serán suficientes. Afuera existe una diversidad de sitios que pueden ser aprovechados para la formación, gratis o con un costo accesible, los más comunes: Coursera, Académica, MéxicoX, entre otros. El requisito principal para acceder es realizar un registro en el sitio, creando un usuario y vincularlo a una cuenta de correo personal. De igual forma, las temáticas son diversas para aprender algo nuevo o actualizarnos en nuestra área de especialidad. No responsabilicemos únicamente a la institución donde laboramos, pues cada una está creando alternativas de mejora y acompañamiento.

¿Es difícil el cambio a una modalidad digital? Por lo que se ha visto sí, pero no imposible. Dejemos el rol de consumidores y seamos prosumidores; arriesguémonos a crear contenidos que contribuyan a la práctica educativa y dejemos de solicitar un cúmulo de actividades que ni nosotros podremos dar seguimiento. Generemos experiencias de aprendizaje, porque sí es posible hacerlo, aún con este escenario tan complejo.

La modalidad virtual requiere de un diseño instruccional claro, que encamine el desarrollo de los objetivos planteados, que esté apoyado de la tecnología. La realidad que vivimos es compleja, pero es nuestra nueva normalidad y debemos ocuparnos. Si buscamos mejores resultados con nuestros estudiantes, también debemos ser el ejemplo. Incentivarlos a seguir aprendiendo a pesar de la situación, de actuar con responsabilidad en un espacio virtual que, en su mayoría, está vinculado a actividades de ocio.

¿Todavía sigues pensando que la labor docente es fácil? Ya veremos cómo nos va en el siguiente ciclo escolar.


Semblanza

Niza del C. Gutiérrez Ruiz

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