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OPINIÓN

¡No te quedes sin comer!

Algo habrá sobre la mesa de quienes están abriendo las puertas de su casa.

Elmer Ancona Dorantes

Periodista y analista político. Licenciado en Periodismo por la Carlos Septién y maestro en Gobierno y Políticas Públicas por el Instituto de Administración Pública (IAP) y maestrante en Ciencias Políticas por la UNAM. Catedrático. Ha escrito en diversos medios como Reforma, Milenio, Grupo Editorial Expansión y Radio Fórmula.

Lunes, Marzo 23, 2020

Es sorprendente ver cómo en las Redes Sociales, cientos de personas se han unido a una causa en común: ayudar a los semejantes en desgracia en estos tiempos de contingencia sanitaria.

Las formas de hacerlo son múltiples y diversas, van desde “postear” en sus muros la ya famosa leyenda “No te quedes sin comer”, en la que invitan a las personas que no tienen empleo a consumir algo de alimento.

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Aunque sea un plato de frijoles, arroz o huevos; aunque sea leche y café; aunque sea un trozo de pan, algo habrá sobre la mesa de quienes están abriendo las puertas de su casa y extienden la mano solidariamente.

Hay otros más que acuden a los aeropuertos de los estados para llevar algo de sustento, de comer y de beber, a las personas que están de paso y que, por cuestiones de seguridad sanitaria, han quedado varados en las terminales.

Grupos de médicos y enfermeros, por ejemplo, no están dando alimentación, pero han organizado ingeniosas campañas de protección a la salud en la que convocan a la gente a protegerse.

Con el eslogan “Yo te cuido”, lleno de imaginación, lanzan el exhorto a no salir de casa, lavarse las manos, guardar sana distancia, mantener la casa higiénica, llevar cubrebocas, no salir de casa, entre otras recomendaciones.

En algunos estados de la República, los funcionarios públicos están donando parte de su sueldo para ayudar a toda esa gente que, a consecuencia del coronavirus, se han quedado sin empleo (¿Se habrá quedado algún gobernante sin hacer esta hermosa y urgente propuesta?).

A nivel mundial, por ejemplo, actores y artistas de talla internacional están difundiendo en sus redes la apertura de comedores donde, quien quiera, puede llegar a consumir lo que necesite la familia.

Hasta un grupo de abuelitas colombianas han lanzado videos para hacer ciertas recomendaciones no sólo a las personas de la tercera edad, sino a los hijos y nietos, pidiendo que no se acerquen tanto a ellas por ser lo más vulnerables, sin olvidar darles el amor que requieren.

Para quienes somos cristianos, la caridad y misericordia deben estar en estos tiempos a flor de piel, entendiendo estas figuras como actos de amor profundo por los seres humanos que han caído en desgracia.

Es ahí donde podremos demostrar el verdadero y auténtico amor que le tenemos a Dios, tal y como Él lo pidió: volcándonos por nuestros hermanos que más nos necesitan.

Lo que podemos hacer…

Recomendaciones se han dado en abundancia, tanto autoridades como grupos sociales han difundido algunas ideas de lo que se debe y se puede hacer ante esta pandemia.

No obstante, no está de más hacer otros planteamientos (sin descubrir el hilo negro), sobre todo porque en algunos estados de la República ya se entró a la Fase 2 de la alerta sanitaria, en la que ofrecen otro tipo de apoyos e incentivos.

Por eso, como ciudadanos que somos y de estar en tus manos, sería bueno contribuir de la siguiente forma:

1.- Parte de tu sueldo: Dónalo directa y personalmente a los amigos o familiares que sepas que se quedaron sin trabajo, aunque sea de manera temporal. Un poco de ayuda económica no le cae mal a nadie y es de mucho auxilio

2.- Ofréceles chamba: Plantéales algunos trabajos que necesites hacer de tu casa, como la mudanza de última hora, trabajos urgentes de plomería o electricidad, asesorías académicas, labores de jardinería, aseo en el hogar, entre otras actividades. Eso los sacará también de su apretada coyuntura.

3.- Ahorra, economiza: No por estar encerrado todo el día en casa consumas luz y agua en exceso; se debe recordar que eso representa un gasto para aquellos adultos que, hoy por hoy, tienen días complicados. Leer un buen libro, escribir ensayos, hacer poesía, todo eso puede ayudar a pasarla bien.

4.- Evita los excesos:  Si formas parte de aquellos que se quedaron sin chamba, no tires lo poco que tienes en bebidas alcohólicas ni en comida chatarra; está bien convivir con la familia, pero no son tiempos de gastos superfluos.

5.- Enseña lo que sabes: También es buen momento para ofrecer tus conocimientos y habilidades a quienes lo necesitan; quizá estos meses de apretón económico te sirva para preparar clases o conferencias en líneas. Haz la invitación por Redes Sociales y tendrás buenos resultados.

6.- Ayuda a tus padres: Si por esta contingencia tus padres se quedaron sin trabajo, emplea tu tiempo, fuerza y juventud, para hacer una causa solidaria con ellos; por ejemplo, saca a pasear a las mascotas de tus vecinos y gánate una lana extra. Será de gran ayuda para tus papás.

7.- Orar, rezar, bendecir: Levantar permanentes plegarias por los más necesitados nunca está demás; además de que es gratis, colectivamente se genera un “karma” impresionante entre la gente, y ayuda a disipar las contingencias. Eso lo dicen los expertos.

Extiende la mano a quienes más lo necesitan. Haz lo que tengas que hacer de tu parte. Sólo así podremos salir de estos momentos de incertidumbre para todos.

@elmerando

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