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Opinión



24 de diciembre de 2018

Domingo, Diciembre 22, 2019 - 08:10
 
 
   

La muerte de cualquier ser humano es un momento de respeto.

En política pueden suceder y se pueden decir muchas cosas, pero, hay reglas no escritas que hablan más de la persona que la ejerce que del hombre público. Una de ellas es nunca desear la muerte. Pues como bien lo escuche de un exgobernador de Veracruz, se trata de vencer en las urnas a los rivales, no de destruir a los opositores. Hay tiempo para competir pero también hay tiempo para construir. 

Ha transcurrido un año desde los sucesos que arrebataron la vida a los exgobernadores Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle. Aunque es sabido que no coincidíamos políticamente puedo afirmarles que existe un momento donde los hombres y las mujeres que vivimos para la política anteponemos la educación y los valores que a cada uno dan origen. La muerte de cualquier ser humano es un momento de respeto, por muy fuertes que fueran las diferencias hay cosas que no se le desean a nadie.

Aquel lunes me encontraba en compañía de mi esposa e hijos a punto de salir a visitar a la familia cuando recibí la llamada de Luis Miguel Barbosa, quien con la misma naturalidad y en el mismo tono de tranquilidad que cuando se comunicaba conmigo me dijo: –No digas nada, ya lo tengo confirmado. Martha Erika y Rafael se cayeron del helicóptero, no digas nada. Te van a buscar de Ciudad de México. Una de mis gentes ya me lo confirmó, pero no digas nada.

En ese momento le dije que tenía que colgar pues quedé impactado por la noticia y tengo que confesar que la conmoción me dejó atónito por unos minutos.

Fue entonces que me acerque a mi esposa y le comenté la llamada, no lo creía hasta que la noticia empezó a circular en medios de comunicación. 

Fue entonces que llame por teléfono al entonces Subsecretario de Gobernación Federal quien me confirmó la noticia y me exhortó a que como Presidente de la Mesa Directiva del Congreso Local no emitiera pronunciamiento alguno hasta en tanto el Gobierno de la República hiciera lo propio, además me pidió hablar con la Secretaria de Gobernación.

Posteriormente le llamé a mi jefe de asesores para conocer detalles del procedimiento constitucional a seguir. Cuando me fue informada la ruta se me recomendó por él y el director jurídico del congreso sesionar de forma inmediata para designar nuevo Gobernador Interino para evitar una crisis institucional ante la ausencia del titular de un poder público, a lo que les respondí: no es el momento, tengan respeto y les instruí que cerraran y reguardaran el edificio de la 5 poniente para que nadie tuviera acceso a él. 

Poco después hable con la Secretaria de Gobernación quien a nombre del Gobierno de la República me pidió ser “respetuosos y prudentes ante la tragedia”.

Pasando las horas me comunique con Gabriel Biestro quien en un tono de celebración me dijo: ¡Nos los chingamos!, le respondí, tienes que ser respetuoso, tenemos los teléfonos alambreados. Ante el tono burlón de su llamada le dije que me comunicaba después.

A esa hora, él ya tenía instrucciones de Luis Miguel Barbosa para convocar al resto de los diputados. Algunos ya se encontraban reunidos en Tehuacán. 

Durante la cena de esa noche quedé sorprendido por las reacciones poco humanas de algunos hombres y mujeres de la vida pública.

Al día siguiente me comuniqué con Rodríguez Almeida a quien le expresé mi pésame y le hice saber que existía la inquietud de acudir junto con algunos diputados de JHH al funeral en la Plaza de la Victoria quien después de consultarlo con la familia me hizo saber la negativa. 

El día martes por la mañana fui convocado a una reunión en el Marriot de Boulevard Hermanos Serdán a la que acudieron Zoé Robledo, Luis Miguel Barbosa y los diputados locales de Juntos Haremos Historia. De algunos y algunas, encontré un ambiente de celebración. Un grupúsculo de diputados pretendía tomar por asalto el Gobierno del Estado, salieron los nombres, para que, de entre quienes levantaron la mano se eligiera al Gobernador Interino. Fue cuando a raíz de los comentarios irónicos de algunos de mis compañeros que Zoé Robledo se molestó y amenazó con retirarse de la mesa.

Tal como fue publicado en algunos medios al día siguiente. Puse sobre la mesa ser respetuosos y no cometer la tropelía de sesionar el mismo día del funeral. Por cortesía política se tenía que resolver a partir de los consensos pues a diferencia de la hipótesis de la anulación de la elección estábamos ante una tragedia, lo cual sobreseía la estrategia de hacer uso de la mayoría legislativa para designar al Gobernador Interino. 

A pregunta expresa de quienes encabezaban la reunión propuse que el cargo tenía que recaer en una figura emblemática del panismo, no del morenovallismo y que tratáramos dar garantías para el margen de negociación del Gobierno Federal.

La reacción de los asistentes a la mesa fue naturalmente negativa. Algunos y algunas sostuvieron que era la oportunidad para “hacernos de las secretarías” “desmantelar el morenovallismo” “no podemos ser mesurados”, “no debemos tener piedad” “ellos nos chingaron”, fue en esos comentarios donde salió a relucir en más de una ocasión el nombre de Yeidckol Polevnsky como si se tratara de una instrucción política.

Durante el desarrollo de la mesa nos enteramos del polémico discurso de Luis Bank. Pasando unos minutos, recibí un mensaje de la Secretaria de Gobernación quien a sabiendas que legalmente recaía en el Presidente de la Mesa el convocar a la sesión para designar Gobernador Interino me pidió no tomar decisiones apresuradas, respaldó mi postura (a pesar de no tener el consenso de mis compañeros) de no convocar al pleno de forma inmediata hasta que se dieran las condiciones.

Fue durante los días posteriores que recibimos comunicaciones firmadas por del Secretario General de Gobierno quien se asumió como “encargado de despacho de la gubernatura”. A un año de distancia tengo que confesar que preferimos no dudar de la legitimidad y legalidad de sus actuaciones a pesar que el cargo de Gobernador del Estado no cuenta con la figura de “encargado de despacho”, de haberlo hecho se hubiera paralizado gran parte de las acciones de gobierno entre ellas la publicación de las leyes fiscales del estado y todos los municipios. Privilegiamos la gobernabilidad y preferimos reconocer esa figura ambigua.

Durante esos días, me reuní en dos con el Encargado de Despacho, una con los integrantes de la Junta de Gobierno del Congreso en Casa Aguayo y otra en compañía de dos diputados de Encuentro Social en las oficinas del CIS. En ambas ocasiones además de notarlo cada vez más consternado se pronunció respetuoso de la decisión que se tomaría en el Congreso, pero el proceso de selección de Gobernador Interino será materia de otra entrega.

dip.jose.espinosa@congresopuebla.gob.mx


Semblanza

José Juan Espinosa Torres

Egresado de la Universidad Iberoamericana con estudios de Licenciatura en Administración de empresas. Actualmente es Diputado local por el XX Distrito y exPresidente de la Mesa directiva del Primer Periodo Ordinario de Sesiones del Primer año de ejercicio Constitucional de la LX Legislatura del H. Congreso del estado de Puebla por el PT. Fungió como Presidente municipal constitucional de San Pedro Cholula, donde impulsó programas sociales para mejorar la calidad de vida de los cholultecas. Anteriormente fue Diputado local en las LVI y LVIII Legislaturas del H. Congreso del estado.

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