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Opinión



Culiacán, Tehuacán, Romero Deschamps

Lunes, Octubre 21, 2019 - 06:54
 
 
   

Ocho muertos, 16 heridos, 19 bloqueos de calles, vehículos incendiados, cuatro horas de terror

El jueves 17 fue La Batalla de Culiacán. Ocho muertos, 16 heridos, 19 bloqueos de calles, vehículos incendiados, cuatro horas de terror en una ciudad de un millón de habitantes.

Al día siguiente, los encabezados de noticiarios de TV y diarios PUDIERON  haber sido:

“Masacre en Culiacán: 200 muertos. El hijo del Chapo fue asesinado”.

“Más de 200 muertos inocentes en Culiacan; arde el país.”

“Matanza en Culiacán: 200 civiles, 40 soldados; culpan a AMLO.

Arde Sinaloa: 250 muertos; exigen renuncia de AMLO.

El país en llamas; rebelión de narcos; más de 200 muertos.

Esto no sucedió.

Se ha dicho que en la vida pública, en la política, casi siempre las decisiones que se toman son en torno al mal menor.

Se opta por la decisión menos mala.

Todas son negativas, todas implican efectos perjudiciales, y se escoge la menos dañina.

Eso ha sucedido en infinidad de ocasiones, en conflictos espinosos. Una decisión invariablemente deja una andanada de críticas. Nunca se consigue la unanimidad aprobatoria,  o casi nunca.

Esto sucede aquí y en China. Allá peor que aquí, pero el control dictatorial sofoca todo. No hay redes.

Aquí, el caos sinaloense fue visto en vivo, en tiempo real.

Todo esto no es ningún consuelo. Ha dejado profundas lecciones y los órganos del estado deben aprender y actuar en consecuencia. El operativo policiaco militar fue improvisado y fallido. Así lo han reconocido las autoridades.

Visto el impacto en perspectiva, el saldo, con ser negativo y demoledor, pudo haber sido brutal por sus efectos sangrientos y políticos.

Literalmente bajo el fragor del fuego, se hubo de tomar una decisión con olor a derrota para el gobierno.

Sin embargo, en la otra charola de la balanza estaban cientos, quizá miles de personas prácticamente en calidad de rehenes. Habrían muerto cientos…por la cabeza de un narco.

 El juicio para el gobierno habría sido abrumadoramente de condena.

La crisis política tendría al país en vilo en todos los aspectos.

Frente a un escenario así, el saldo, insisto, visto en perspectiva y al paso de los días, es muy lamentable pero pudo haber sido catastrófico.

Todo esto obliga a revisar a fondo la estrategia de seguridad del gobierno, su actuación frente a los grupos poderosamente armados del narco y en particular respecto del control que estos tienen en amplias zonas del país.

Este hecho -por si faltaran- da pauta al gobierno para el uso amplio, profundo e inteligente, del monopolio de la fuerza que la ley le otorga.

El reto es más que evidente. No puede responder con flores ni poniendo la otra mejilla.

La lógica, en la estrategia de respuesta, sería el empleo a fondo de los aparatos de inteligencia para la captura de esa banda y todas las que azuelan el país.

Está ahí, fresco, el otro desafío: la matanza de policías en Michoacán. La saña empleada en este caso es horrenda, sólo comparable con las demenciales ejecuciones en la guerra del medio oriente.

Debe haber respuestas del estado.

LA CAÍDA DEL CACIQUE. La oleada informativa eclipsó un hecho político de gran calibre: la caída de CarlosRomero Deschamps, el poderosísimo cacique del sindicato petrolero.

Era una pieza de gran peso simbólico en el sistema político mexicano. Los cimientos de la corrupción, la personificación del chantaje hacia los presidentes, el dueño de facto de la industria petrolera y miles de empleados; el asqueroso modelo que anudaba negocios, robo, poder, derroche y cinismo.

Un gozne de oro, entre empresarios, sindicato y Pemex.

Uno de los grandes intocables. Durante sexenios.

El sujeto que le regaló a su hijo un coche de 2 millones de dólares gracias a las aportaciones y al dinero….de usted. Si, de usted y todos los mexicanos.

Hoy ha sido defenestrado, pero no sancionado.

Hay razones para verlo tras las rejas. Esto no es un clamor circense ni un deseo populachero de ver un  espectáculo sanguinolento.

No, de ningún modo, Es apenas un deseo de justicia laaargamente soñado.

Está en manos del gobierno federal pasar de las palabras…a los hechos.

EL CASO TEHUACÁN.- Las principales ciudades de Puebla, bajo el control de ayuntamientos morenistas son un generalizado desastre. La información que  brota, las anécdotas y los hechos, nutren un balance pésimo, donde abunda de todo.

Negocios, lujos, nepotismo, todo lo que ofrecieron combatir, hoy lo practican con singular soltura: una alcaldesa cercana a Puebla que sustrae una fortuna escudada en medios, otro que envía a su hijo como agente para hacer negocios con sus colegas y muchas cosas más.

Pero la joya de la corona es Tehuacán. Un breve recorrido por allá, con el oído alerta para escuchar al vecindario ofrece datos y relatos que van de lo cómico a lo trágico pasando por lo cínico.

El alcalde Felipe Patjane, dicen, reina pero no gobierna. Prácticamente ya no toma decisión alguna.

Desde el principio empezó con el pie izquierdo. Quiso comprarse un avión a poco de asumir el cargo. El avión llegó al aeropuerto tehuacanero, hicieron un vuelo de prueba. Costo del avión: 10 millones de pesos. Aprobado. Se cuenta que incluso firmó la orden. Sólo frenó la operación el laberinto burocrático de su tesorería. Ahí topó el capricho del avioncito.

En las cañerías del gobierno tehuacanero brotan negocios, favores y concesiones millonarias. La visita del gobernador Barbosa destapó la cloaca y lo lógico esperable sería la denuncia de los delincuentes al amparo del poder, el encarcelamiento de muchos de ellos, la depuración de panistas, priistas y morenovallistas y la renuncia del alcalde.

Refieren la fortuna que hizo un prominente morenovallista, Aldo Burelo; el caso del regidor Víctor Canán, quien no obstante ser compadre  del alcalde en desgracia, fue quien aportó valiosa información al gobierno estatal de las trapacerías de la comuna, en donde él controla a 8 de trece regidores.

Y por si faltaran especímenes locales, señalan a un externo, morenovallista también, José Luis Márquez, quien pesca en la oscuridad en este río revuelto ungido como mediador estatal y quien gradualmente se convierte en el poder tras el trono.

Los tehuacaneros cifran toda su esperanza en que el gobernador Luis Miguel Barbosa ponga orden en verdad. Él ha empeñado su palabra de que así será.

Por lo pronto hay un manoseo presupuestal escandaloso, todos han sacado tajada y se resisten a dejar el botín; otros tienen cotos de poder y a partir de ahí medran, amenazan y chantajean.

Solamente una decisión tajante, vertical, con la ley en la mano, del gobernador Barbosa, devolverá la confianza de los tehuacaneros en la autoridad, hoy secuestrada y convertida en una especie de pila de  agua bendita donde todos meten mano.

xgt49@yahoo.com.mx


Semblanza

Xavier Gutiérrez

Es periodista desde 1967. Ha sido reportero y director de medios impresos y conductor de programas de radio y televisión. En su trayectoria periodística ha sido articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Es autor del libro “Ideas Para la Vida” y ha desempeñado cargos públicos en áreas de comunicación. Desde hace diez años conduce el programa de televisión “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

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