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Opinión



Crimen organizado: ¿negociación?

Jueves, Agosto 22, 2019 - 11:12
 
 
   

¿El Estado en México es capaz de una hegemonía militar y política sobre el crimen organizado?

Recientemente se hicieron públicas dos noticias divergentes: la SEGOB federal negocia con grupos del crimen organizado, posteriormente, se comunicó que no se realizaban tales negociaciones, sino que las reuniones se llevaban a cabo con grupos armados de Guerrero, Michoacán y Tamaulipas.

Estos hechos recuerdan la idea de la “pax narca” que emula a la romana en el dominio de Octavio Augusto, pues durante su égida se vivió la hoy conocida “Pax Romana” o “Pax Augusta”. Esta pax no se refería a lo contrario a la guerra sino a la hegemonía militar y política que dio al imperio una estabilidad relativa.

La idea de una “pax narca” implicaría aspectos como: no enfrentamientos y no matanzas en zonas determinadas a cambio de neutralidad en zonas alejadas, para que el crimen y los grupos armados realizaran sus actividades, pues dejar las armas a cambio de nada nos recuerda a la lógica del socialismo utópico del siglo XIX.

¿El gobierno federal tiene la suficiente fuerza política, militar, policial y moral para garantizar la hegemonía sobre el crimen organizado?, la respuesta está entre la intención y las capacidades, por ejemplo: sabemos que E=MC², sin embargo, conocer la fórmula no es suficiente para fabricar un arma nuclear hoy en México.

Reconocer como actor político a los grupos armados les da legitimidad para negociar, lo que de entrada implica un paso más en sus fines y dificulta un acuerdo para la administración del conflicto. El gobierno federal negociaría en condiciones de desventaja por:

Aspectos estratégicos.- Inexistencia de un marco jurídico federal y local específico, aumento en la incidencia delictiva de ambos fueros, aumento en la percepción de inseguridad y EZLN en avance.

Problemas tácito – operativos.- Baja capacidad de investigación del delito, incapacidad para controlar el tráfico ilícito de armas, fallas en la inteligencia para detectar e impedir la entrada de criminales foráneos, fuerzas federales en transición, omisión para neutralizar vandalismo y una voluntad menguada para usar la fuerza que por ley le compete al gobierno federal.

Una “pax narca” se podría negociar cuando el gobierno federal y los gobiernos estatales estuvieran a la ofensiva, no cuando el crimen organizado y los grupos armados sobresalen, sólo cito tres casos: Plaza Artz, Uruapan y Chiapas.

Anatole France expresó: “Es bueno para el corazón ser ingenuo y para la mente no serlo.”

@EduardoGarci18

22 de agosto de 2019


Semblanza

Eduardo García Anguiano

* Sociólogo y Maestro en Administración Pública. * Experiencia profesional: ha laborado en el gobierno federal y en gobiernos locales en áreas de gobierno y seguridad. * Ha sido profesor en la Universidad de las Américas y del Instituto Técnico de Formación Policial del DF. * Actualmente es profesor de Maestría en Seguridad Pública

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