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OPINIÓN

Enojo

Nos cansamos de ver datos sobre la violencia de género sin que se tomen medidas.

Víctor Reynoso

Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.

Miércoles, Agosto 21, 2019

Víctor Reynoso

Profesor de la UDLAP

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Tremendo enojo, entre otras cosas, el que manifestaron grupos de mujeres en la Ciudad de México el viernes pasado. Lo que recuerda a Aristóteles: “Cualquiera puede ponerse furioso… eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, y de la forma correcta… eso no es fácil”.

La cita anterior fue elegida por Daniel Goleman como epígrafe para su libro La inteligencia emocional, un texto que cambió radicalmente la idea de inteligencia en el mundo contemporáneo. ¿Fue inteligente la manera como expresaron su furia las mujeres de la capital de país?

La respuesta no es fácil. Si atendemos a las causas, podemos concluir que la reacción, el enojo y la furia extrema, se explica y se justifica. Una violación puede destruir la vida de una persona. Que la violación provenga de quienes deberían cuidar a las personas, de la policía, hace el problema mucho más grave. Que se haya revictimizado a la persona haciendo público su nombre, agrava todavía más el asunto.

Desde cierta perspectiva ética y política la cuestión no sería la causa, sino las consecuencias. Una cuestión más compleja. Por un lado puede decirse que la violencia mostrada daña la causa de las mujeres al mostrarlas iracibles. La violencia rara vez es solución: genera más violencia, agrava los problemas.

Pero desde otro punto de vista las consecuencias pueden ser positivas: llevar al centro de la agenda del gobierno un problema que estaba ya en el centro de la agenda de las mujeres. Nos cansamos de ver datos sobre la violencia de género sin que se tomen medidas serias para prevenirla. Acciones extremas como las vistas la semana pasada, inaceptables en sí mismas, pueden tener la consecuencia positiva de que nuestros gobiernos por fin tomen en serio el problema.

No todo fue enojo. Abrir esa Caja de Pandora da lugar a un río revuelto en el que muchas cosas pueden pasar. Los provocadores tienen puerta abierta. Intereses oscuros en dañar gobiernos y causas legítimas pueden aparecer. Y aparecieron. Pudieron haber causado daños más graves. Los causarían muy probablemente si la situación se repite.

Es de esperarse que nuestros gobiernos empiecen a tomar acciones que resuelvan y prevengan los problemas de violencia de género. Desde la educación hasta la policía y el sistema judicial hay que tomar medidas para tratar de resolverlos. Para ello necesitan de la participación de la sociedad, de las ahora tan criticadas organizaciones de la sociedad civil.

Entre las cosas que llaman la atención fueron las agresiones de algunas manifestantes a la prensa. Si no fuera por los medios de comunicación, no estaríamos informados de la gravedad del problema. Entiendo que no todo lo que ellos hacen nos gusta, pero sin ellos la vida pública sería imposible. ¿Qué lógica hay en agredir a reporteros y camarógrafos? ¿A quién beneficia esa agresión?

No está de más recordar que nuestra sociedad no está escindida en hombres y mujeres. Los agravios que padecen las mujeres generan también sufrimiento en sus padres, hermanos, parejas, amigos. En muy distinta proporción desde luego. Lastimar a una mujer no es lastimarla solamente a ella, ni solamente a las mujeres.

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