Sábado, 24 de Agosto de 2019     |     Puebla.
Suscríbete


Opinión



El morenismo, a un año de la victoria

Lunes, Julio 8, 2019 - 19:15
 
 
   

Un electorado que empieza a percibir que su voto cuenta plenamente.

Guillermo Nares Rodríguez

El triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador fue un hecho paradigmático para la democracia mexicana, tantas veces pospuesta, y es posible que no veamos en el corto plazo un triunfo tan arrollador. El escenario que viene, como se constató en las elecciones de junio de este año -con todo y los triunfos de Morena y sus aliados en dos gubernaturas, Baja California Norte y Puebla-, mostró que quienes hoy son oposición en el país tienen fuerza suficiente para disputar el poder al partido mayoritario.

Las recientes elecciones apuntan un electorado que empieza a percibir que su voto cuenta plenamente y es entonces, un medio de control de los gobernantes: puede castigar o bien premiar a los partidos políticos. El voto de castigo le quita al partido que gobierna, el poder público. El voto que premia, le da a la oposición representación política.

En esa dimensión, es importante hacer un primer balance a un año del triunfo, que no es lo mismo que juzgar el primer año de gobierno.

Si bien López Obrador inicio al siguiente día con una actividad frenética, esta fue de naturaleza mediática. La transferencia real del poder, el control presupuestal y de las Fuerzas Armadas, inició el primero de diciembre. En estricto sentido el balance es sobre siete meses de gobierno. En este contexto hay que reconocer en el escenario mexicano una transferencia estable y pacífica del poder público. Un partido que fue pilar del autoritarismo mexicano accede, por segunda vez a entregar, sin tentaciones de fuerza, la presidencia de la República. A diferencia de la alternancia del 2000, en esta ocasión cede el poder a sus más acérrimos enemigos, a los herederos de aquellos excomulgados de la legalidad durante sesenta años del siglo pasado. No es asunto menor.

En el periodo son reconocibles cambios estructurales y acciones coyunturales. Entre los primeros se encuentra la política educativa en el nivel superior. Es evidencia del afán por cumplir una vieja demanda de la sociedad: acceso a la educación superior. Las cien universidades, modifican sustancialmente las orientaciones restrictivas de acceso a la enseñanza superior del Estado, generan Desarrollo Humano y mejores condiciones de competencia del mercado laboral mexicano.

Es indudable que la creación de la Guardia Nacional transforma un pilar del Estado. Otorga cierta certidumbre al combate criminal, prefigura la posibilidad de construir políticas de Estado de orden preventivo y posibilita que sus estrategias y acciones puedan ser evaluadas y/o corregidas a la luz del respeto a los Derechos Humanos y la Paz social y no en relación a una imaginaria razón de Estado bajo la cual se justificaron innumerables violaciones a la Dignidad Humana.

La Reforma Laboral, impensable en los gobiernos pos transicionales del PAN y del PRI, sienta las bases para hacer menos desequilibrada la relación entre capital y trabajo, recupera poder adquisitivo, genera mejores condiciones legales para la libre sindicalización y extiende este derecho a trabajadores del campo y empleadas domésticas, excluidas entre las excluidas.

Los proyectos macros para el sur del país, la refinería de Dos Bocas, el Transístmico y el Tren Maya, por la cuantía de la inversión y los rubros destinados, modificaran radicalmente la geografía de desarrollo nacional para los próximos 30 años.

Respecto a las acciones de gobierno hay que resaltar el esfuerzo gubernamental para mantener indicadores económicos más o menos estables. Los escenarios apocalípticos de la economía mexicana -que merecen un artículo específico por sus claroscuros- no se cumplieron.

El cumplimiento de la principal oferta: el combate a la corrupción en sus diferentes manifestaciones marca una diferencia mayor con respecto a los gobiernos previos. Las medidas legales, así como las acciones tendientes a combatirla e instaurar austeridad, es progreso innegable. En un país que tiene a una vieja elite política de clase mundial cuando de corrupción se habla, es una verdadera revolución atacar el flagelo que significa enriquecer empresarios, políticos y a sus herederos a costa de los impuestos y deuda pública.

Las acciones coyunturales son variadas, intensas, amplias. Sobre ellas López Obrador mantiene un ritmo frenético: Paradójicamente, son los ejercicios gubernamentales más visibles, de mayor continuidad y por ello mismo, por ser arranque de gobierno, los que mayores problemas presentan en su cumplimiento y de los cuales, el nuevo re alineamiento opositor (empresarios, ideólogos conservadores y segmentos del PAN y del PRI) hace mucho ruido. En este rubro por ejemplo se destaca la continuidad de los programas asistenciales destinados a fortalecer el mercado interno, con los matices propios de la 4 T (cancelación de unos e invención de otros), el arranque de la obra pública en infraestructura, el adelgazamiento y reorganización de la burocracia y el combate en serio del robo de combustible que apunta a ser permanente.

En las acciones coyunturales, desde luego, hay ambigüedades, errores derivados de la curva de aprendizaje, decisiones cuestionables como la política de contención de los migrantes y la actitud de comunicación extremadamente defensiva ante la agresividad mostrada por el declarado polo opositor, el cual no pasa evento gubernamental que no sea anunciado interesadamente como catastrófico y sobre el cual ha promovido cuantos amparos se le han ocurrido, en claro afán de obstruir, boicotear, retrasar y generar costos políticos y económicos a la actual administración federal.

Más allá de la intensa campaña propagandística anti López Obrador, no se puede negar que hay un ejercicio positivo de trabajo. Como pocas administraciones, la actual, sobre todo por los cambios estructurales, ha puesto al país en un proceso de transformación que tiende a acelerar su modernización y consolidar su futuro. El informe que el presidente rindió el pasado primero de julio, muestra avances sustanciales, en 78 de los 100 compromisos realizados en la toma de protesta. No se puede negar que hay rumbo, trabajo, esfuerzo y resultados.

A contrario de la propaganda conservadora y hasta reaccionaria, las acciones presidenciales apuntan a configurar en nuestra historia un antes y un después del lopezobradorismo.


Semblanza

Guillermo Nares

Doctor en Derecho/Facultad de Derecho y Ciencias Sociales BUAP Autor de diversos libros Profesor e investigador de distintas instituciones de educación superior

Ver más +

Encuesta