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Opinión



Mitin de Barrio

Miércoles, Mayo 15, 2019 - 19:52
 
 
   

Demandas de oradores cultos fueron repeticiones de sus banderas más conocidas.

A dos semanas de la jornada electoral, finalmente hubo una reunión –mitin público en este caso-, cuya temática fue la Cultura. Lo convocó Morena y su candidato Luis Miguel Barbosa. A diferencia de otros sectores sociales, el de cultura no es de masas y, por lo tanto, la explanada del Barrio del Artista resultó idónea para la foto, pues lució concurrida. Una rápida inspección de los asistentes permitía diferenciar a los espontáneos, de los obligados, y a los actuantes en el mundillo cultural poblano, de las “bases” y “correligionarios” morenistas. Los oradores participantes antes de Luis Miguel, le proporcionaron la pátina de “dialogante” al encuentro, pero, fuera de algunos despistados, más de uno de los concurrentes experimentados notó, en el apergaminado formato, las maneras y modos electorales de antaño.

Las demandas de los oradores cultos fueron repeticiones de sus banderas más conocidas y sobadas, aunque hubo una que otra novedad –como la modificación del uso y usufructo del antiguo mercado de La Victoria-, pero, en general, nada que acelerara el pulso de la cultura. La intervención de Luis Miguel se centró en su papel de candidato, señalando las taras culturales del morenovallismo y prometiendo su enmienda y, acaso, su castigo. ¿Y de sustancia?, poca y tautológica. Adentrémonos y veamos.

La Cultura en Puebla, lo he dicho en otras ocasiones, vive un impasse de ocho años. La decisión de degradar su institucionalidad de Secretaría a Consejo y después a “acompañante” –mal vestida y peor pintada- del turismo, la lastimó terriblemente. Todos perdimos algo con el vendaval, pero el mayor daño infringido no fue en el sentido de la desbocada y descocada “inversión” morenovallista en “infraestructura” –eso tiene que ver más con las Finanzas del Estado, que con la Cultura-, como señalaron en su intervención durante el mitin del Barrio aquellos que tomaron la palabra con afán protagónico más que de diagnóstico y propuesta. La afrenta mayor, no lo olvidemos, tiene que ver con el desmantelamiento de los cuadros y equipos que se habían formado durante los casi 30 años de pervivencia que tuvo la SC antes de Rafael; así como del despojo de algunos de sus inmuebles y nichos culturales. ¿Cómo los vamos a resarcir? ¿De dónde saldrán los reemplazos de museógrafos calificados; los experimentados Directores de Exposiciones; Promotores de Arte expertos en colecciones públicas y privadas; Restauradores  del Patrimonio Cultural con sólida y verdadera formación?; ¿Cuándo se repondrán los espacios perdidos?, etcétera…etcétera… ¡Nadie lo sabe!, (por eso los han llenado con pipitilla), e, increíblemente, nada de ello se trató en el mitin, por ninguno de los ponentes o asistentes.

A pesar que es un hecho del tamaño de una catedral que durante las dos administraciones pasadas se pervirtió la cultura poblana hacia el modelo de Estado Ingeniero (aquél que se detalla en el texto: El estado patrocinador: el gobierno y las artes en Europa, América del Norte y Japón) que financia y somete al arte por razones educativas o de reeducación política y no por la excelencia artística, y cuyos beneficiarios siempre son los privilegiados y favoritos del poder, pocos de los cultos poblanos lo señalan; no obstante que se nos prometió lo contrario, es decir, un Estado Patrocinador de la cultura centrado en la autonomía creativa que supondría el CECAP, dentro del cual un grupo de consejeros –en este caso su Consejo Consultivo, (mismo que nunca se atrevió a contradecir ninguna de las órdenes de Moreno Valle y Maldonado Venegas, por más disparatadas que fueran)-, velarían, se nos aseguró, por el fortalecimiento cultural de la sociedad poblana. Al final, estos consejeros y sus cómplices terminaron implosionándola, sobajándola al nivel de comparsa turística decorativa. Remediar eso (y, no, modificar la concesión operativa del Mercado de La Victoria o, temer al fantasma del regreso de Anel Nochebuena a la SC), es lo que, creo, debiera plantearse y discutirse alrededor del futuro cultural en Puebla; sin embargo, en esta primera y, seguramente, última ocasión en que se abordará el tema cultural en campaña, se prefirió ¡el mitin de barrio!

Ante  ello, creo que los hombres y mujeres de la Cultura en Puebla debemos tomar conciencia inmediata que, al terminarse una época política, se abre un momentáneo agujero negro donde todo y todos buscan obtener prebendas, concesiones, favores y posiciones en la administración entrante, y, en su afán, echan mano de todo tipo de recursos para llamar la atención y gracia de los nuevos gobernantes.

De tal suerte, considero fundamental señalar, a mi entender: qué es lo importante, qué lo urgente y qué lo posible de calendarizar para el futuro mediato, en este proceso de refundación de la cultura en Puebla. En este tenor, planteo algunas ideas.

1. Lo importante.  Sin duda alguna, la certeza de creación de la Secretaría de Cultura; en la cual se definan, perfectamente, sus vocaciones, responsabilidades, alcances y estructura organizacional eficiente y eficaz. Propongo, además de la titularidad del ramo: dos Subsecretarías (1. Desarrollo de Acciones y Actividades Culturales y, 2. Apoyo y Sustento a los Programas Culturales); Direcciones de Área destinadas a la: Creación, Catalogación, Restauración, Promoción; y, en lo administrativo: Recursos humanos, Financieros, Legislación.

Asimismo, es indispensable que se puntualicen y detallen los bienes que conformarán la SC; los programas generales y proyectos específicos que atenderá durante la administración 2019-2024; y, sobre todo, las leyes y reglamentos culturales propios que la normarán directamente, y aquellas leyes, reglamentos y demás marcos normativos internacionales a los que se adherirá y cumplirá en consecuencia.

Debemos estar conscientes que el renovado cosmopolitismo poblano demanda una Secretaría del Ramo con vocación y fortaleza en este sentido y no una institución de estructura y alcance provinciano, pues todo el bagaje histórico cultural de nuestro Estado –desde la prehispanía hasta la actualidad-, es de calidad Patrimonio Cultural de la Humanidad y Memoria del Mundo.

2. Lo urgente. Desde luego, la certeza financiera que proporcione viabilidad a la SC. Esto debe quedar establecido en el momento mismo que se solicite formalmente la refundación de ella; es decir, que en el presupuesto actual del 2019 se prevenga la redirección de recursos financieros suficientes para instrumentar, sin retrasos ni achaques, el renacimiento institucional de la Cultura en nuestro Estado. Es importante no olvidar, al asignarle estos dineros, que la SC tendrá la responsabilidad y tarea de atender a todo el territorio estatal, a más de la relación y vinculación, tanto con los estados colindantes –y, por lo mismo, afines culturalmente-, así como con la representación federal; la cual, incidentalmente, se asienta en uno de estos estados vecinos, por lo que es impostergable aprovechar, al máximo, dicha vecindad; y, esa labor, necesariamente, demanda gestoría y cabildeo, y, por ende, recursos financieros.

Un punto importante es que el probable ganador del 2 de junio, tenga ya definida la metodología con la cual seleccionará a las mujeres y hombres idóneos, experimentados y comprometidos vocacionalmente con el enorme reto que demandará reconstruir lo destruido, reposicionar a la Cultura poblana en los referentes nacionales e internacionales y procurar su pervivencia venidera, sin que los vaivenes políticos del futuro vuelvan a hacer escarnio y ninguneo de ella. No está de más recordar en este punto, que, en el mundillo cultural, no todo lo que brilla es oro y es recurrente la engañifa.

3. Lo posible de calendarizar para el futuro mediato. Este es el rubro programático más variopinto, igualmente importante de considerar, pero sin tener que desbocarse en su acción. En él caben, por un lado, las necesarias auditorías a las obras e infraestructura edificada en el pasado y su posible reconversión vocacional o utilitaria; la revisión del estado actual de la obra y acervos culturales de propiedad estatal; la renovación, o concertación primera, de vínculos nacionales e internacionales que redunden en la consolidación cultural del estado;  etcétera, etcétera.

Es también en este rubro donde deben definirse, precisar y abordar el desarrollo, en nuestro Estado, del Proyecto Nacional de Cultura del gobierno federal, detallando y delimitando las acciones y actividades específicas en las cuales las fortalezas culturales poblanas pueden resultar más exitosas en dicho programa federal; por ejemplo, en el aprovechamiento de parte de los 500 millones del Programa de Apoyos a la Cultura (A268).

En fin, considero que la labor de refundar la SC poblana es tan vasta y cuesta arriba, que su planeación, estructuración, desarrollo y ejercicio deben abordarse con una dinámica de mayor eficacia que en un mitin de Barrio… aunque este sea de artistas.


Semblanza

Patricio Eufracio Solano

Es Licenciado en Lenguas y literaturas hispánicas por la UNAM. Maestro en Letras (Literatura Iberoamericana) por la UNAM. Y Doctor en Historia por la BUAP.

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